Publicaciones en la prensa oficial y las redes sociales reflejan el descalabro del sistema de salud pública en Cuba: miles de personas a la espera de cirugías, entre ellas pacientes oncológicos; enfermos renales sin tratamiento de hemodiálisis y falta de radiografías y de yesos para atender fracturas. El régimen cubano culpa de ese desastre al embargo estadounidense, pero omite cómo redujo la inversión en el sector sanitario durante años.
En Guantánamo, 3.000 enfermos están pendientes de intervenciones quirúrgicas debido a la falta de máquinas, mesas y lámparas quirúrgicas. De ellos, 300 son pacientes oncológicos, informó al diario oficial Granma el doctor Roberto Javier Torres Bronfield, director del Hospital General Docente Agostinho Neto, el mayor de la provincia.
Torres Bronfield añadió que la cobertura de anestésicos es "muy baja", por lo que se reservan "para las urgencias y el Programa Materno Infantil".
Un total de 48 pacientes nefrológicos crónicos de los municipios Maisí, Imías y Baracoa han visto interrumpidos sus tratamientos de hemodiálisis debido a la rotura de un equipo. La reparación dependía de una pieza de repuesto que no ha podido ser adquirida debido al embargo estadounidense, según el medio oficial.
Granma también atribuyó a las sanciones estadounidenses la falta de riñones artificiales, de una planta de tratamiento de agua, de dializadores y de agujas.
Desde el municipio Contramaestre, en Santiago de Cuba, la usuaria de Facebook Ney Fernández denunció el jueves en la página Revolico Contramaestre que enfermos renales solo habían recibido dos horas de tratamiento de hemodiálisis en el Hospital Orlando Pantoja Tamayo el sábado 24 de octubre.
"Luego el martes fueron citados normalmente para el tratamiento y luego de tantas horas de espera fue en vano, porque no dieron tratamiento según (la explicación ofrecida), por falta de agua y rotura de turbina", añadió.
El jueves, en el momento de la publicación, los pacientes llevaban varias horas esperando en el hospital para recibir su tratamiento.
Otra usuaria, Rachel Rodríguez González, denunció que a su hijo, que presenta una discapacidad física y depende totalmente de la ventilación mecánica, "le retiraron los monitores de saturación y frecuencia cardíaca".
Aunque compartió una foto del menor encamado y conectado a equipos, no especificó en qué hospital está ingresado.
Sin equipo de rayos X ni yeso para una fractura
Un menor llamado Luis Michel sufrió una caída el 18 de octubre que le provocó fracturas en un brazo en Matanzas, según el creador de contenidos Christian Arbolaez. Su madre, identificada como Yusimí, lo llevó al hospital del municipio Cárdenas, pero no había medios para realizarle una radiografía.
La mujer llevó a su hijo a Matanzas, donde se le realizó una radiografía y se le enyesó el brazo. El jueves, cuando correspondía cambiarle el yeso, el personal del hospital le comunicó que no había y que debía comprarlo en la calle para poder colocárselo.
Ante esa situación, Arbolaez pidió ayuda en su página para conseguir un yeso ortopédico para el menor.
La coartada perfecta del régimen mientras invertía más en turismo que en salud pública
El embargo estadounidense ha sido durante décadas la coartada perfecta del régimen cubano para el fracaso del modelo económico impuesto en la Isla, cuyas consecuencias sufre la población. Desde 1992, La Habana presenta una resolución no vinculante ante las Naciones Unidas para exigir el fin de esa política implantada por Estados Unidos en 1962.
Sin embargo, como recordó recientemente el historiador Dimas Castellanos en DIARIO DE CUBA, "hasta 1989 el embargo fue objeto de burlas por parte de las autoridades cubanas, pero en esa fecha pasó a considerarse la causa de todos los males. Y fue en 1992, cuando el PIB descendió abruptamente un 34%, que Cuba, por vez primera, presentó una resolución condenatoria contra un embargo que había comenzado 30 años antes".
"Quedó claro, entonces, que los logros enarbolados en campos como la salud, la enseñanza y el deporte no eran atribuibles al modelo implantado, sino a las subvenciones, es decir, al parasitismo", subrayó Castellanos.
También el esquema de inversiones del régimen pone en entredicho el argumento del embargo estadounidense como justificación del deterioro del sistema de salud en Cuba. En 2020, el Estado cubano invirtió 9.068,4 millones de pesos, según cifras divulgadas en 2021 por la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). De esa cifra, dedicó 4.138,8 millones de pesos (45,6%) a los servicios empresariales, actividad inmobiliaria y de alquiler. La salud pública y la asistencia social recibieron apenas 84,5 millones de pesos.
El esquema se mantuvo durante el primer semestre de 2021, en el peor momento de la pandemia de Covid-19 en Cuba. Según los datos de la ONEI, en ese periodo el régimen invirtió 57 veces más en turismo que en salud.
Los datos publicados por la ONEI en marzo de 2025 mostraron que, en 2024, el régimen destinó el 37,4% de su inversión a actividades relacionadas con el turismo y la hostelería, 11 veces más que lo destinado a Educación y Sanidad juntas.
La Cruz Roja asiste a más de 35.000 damnificados del huracán Melissa 'en situación de mayor vulnerabilidad'
La Cruz Roja Cubana ofreció el jueves datos que ilustran la situación de vulnerabilidad en que se encuentran los afectados por el huracán Melissa un año después de su paso por el oriente de Cuba.
"Melissa tocó tierra el 29 de octubre de 2025 como huracán de categoría 3 y afectó a 2,2 millones de personas en Granma, Holguín y Santiago de Cuba. Un año después, la recuperación sigue obstaculizada por graves limitaciones energéticas", informó la entidad y señaló las restricciones en la importación de combustible y los apagones como las principales dificultades que enfrenta para asistir a los damnificados.
En un año, "la Cruz Roja Cubana, con el apoyo de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), ha asistido a más de 35.000 personas en situación de mayor vulnerabilidad", afirmó la entidad cubana. "Ha distribuido medicamentos, insumos médicos y artículos esenciales de socorro, y ha suministrado agua potable. Priorizar el acceso a la energía hizo posible este trabajo; sostenerlo y ampliarlo es ahora clave para responder a las necesidades humanitarias que persisten", detalló.