Luego de intensos debates y amenazas por parte de la delegación cubana en la ONU, la Asamblea General del organismo multilateral votó este miércoles la resolución presentada por el régimen para condenar el embargo de Estados Unidos. Si bien la comunidad internacional volvió a avalar el relato victimista de La Habana, la caída en los votos a favor fue de 35 respecto al año anterior.
Así, 130 delegaciones apoyaron la resolución, mientras que 17 votaron en contra y 25 se abstuvieron. Estos números evidencian la sostenida pérdida de apoyos que vive el castrismo en la arena internacional.
Al compararlos con los del año anterior, cuando el régimen ya perdió 22 votos a favor, los resultados de 2026 muestran un aumento de diez en los votos en contra y de 13 en las abstenciones.
A los tradicionales votos en contra de Estados Unidos e Israel se sumaron esta vez los de Argentina, Bosnia-Herzegovina, Colombia, Costa Rica, República Checa, Ecuador, Hungría, Lituania, Marruecos, Eslovenia, Paraguay, Trinidad y Tobago y Ucrania.
Asimismo, destacan las abstenciones de Chile, Honduras, Haití y Perú, en América Latina, y de países europeos como Italia, Alemania, Grecia, Polonia y Holanda. Resulta interesante, asimismo, la lista de países que no se presentaron a votar, entre ellos Venezuela, que fue hasta el pasado enero el más estrecho aliado del castrismo. No votaron, además, Guatemala, El Salvador o Bolivia.
La votación de este miércoles se produce luego del intenso cruce de declaraciones y la discusión a gritos en la sede de la ONU este martes entre el canciller del régimen, Bruno Rodríguez, y el embajador de Estados Unidos ante el organismo, Mike Waltz.
La confrontación se produjo mientras Waltz señalaba al régimen desde la tribuna y desmontaba el relato victimista de La Habana. Rodríguez y la delegación del régimen intentaron interrumpir al diplomático estadounidense, quien le replicó directamente al canciller cubano: "Sé que no te gusta escuchar esto. Esto es Estados Unidos, amigo mío. Estas son las Naciones Unidas. Esto no es una dictadura comunista".
Las interrupciones de los representantes cubanos al discurso del estadounidense habían comenzado con golpes en la mesa cuando Waltz mostró fotos de los relojes Rolex usados por Fidel Castro y Miguel Díaz-Canel. El diplomático señaló que "cada vez que me interrumpan solo voy a seguir mostrando lo corrupto que es este régimen, y lo voy a hacer un poco más despacio".
Waltz señaló que tenía más fotos de Díaz-Canel con corbatas Hermès y bolígrafos Montblanc, mientras "se pasa los días culpando al capitalismo de las miserias de su país". Mencionó las propiedades de la familia Castro en Varadero, así como Cayo Piedra, el islote de lujo privado del fallecido dictador cubano cerca del principal balneario de Cuba, y Cayo Saetía, con un complejo de ocio para el disfrute de Raúl Castro y su familia.
Antes de la votación, el secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, acusó al castrismo de utilizar a las Naciones Unidas para exponer su relato victimista y, con él, perpetuarse en el poder.
"El régimen está intentando desesperadamente aferrarse al poder, en lugar de llevar a cabo reformas políticas y económicas inmediatas, significativas e irreversibles que ayuden al pueblo cubano", escribió el alto funcionario en su perfil de X.
"Aprovecha su votación anual sobre el embargo en la ONU para afirmar que la comunidad internacional está de su parte, con el fin de seguir enriqueciendo a quienes ostentan el poder mientras explota a su propio pueblo", agregó.
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