El intento de boicot y la violencia verbal contra los ex prisioneros políticos José Daniel Ferrer y Luis Manuel Otero Alcántara por parte de diplomáticos cubanos en la ONU forman parte de una política de acoso e intimidación que resulta inaceptable en la sede del organismo multilateral.
No basta con que estas acciones retraten fielmente la naturaleza represiva del régimen de La Habana —también desplegada en el pasado contra delegaciones de otros países—, sino que merecen la desaprobación expedita de la ONU.
Ese organismo cuenta con medidas de salvaguarda para evitar o sancionar los comportamientos agresivos. El Departamento de Seguridad de la ONU y el Servicio de Protocolo tienen facultad para revocar las credenciales de acceso a aquellos diplomáticos o funcionarios que hayan participado en alteraciones del orden.
Asimismo, la Presidencia del Consejo Económico y Social (ECOSOC), del Consejo de Derechos Humanos y de la Secretaría General tienen la potestad de emitir protestas formales ante la Misión Permanente de Cuba.
Hasta el momento, ninguna de estas medidas se ha ejecutado, a pesar del reiterado comportamiento de los funcionarios cubanos acreditados tanto en Nueva York como en Ginebra.
El Estado anfitrión —en este caso, Estados Unidos— también debería explorar medidas disuasorias, advertencias o decisiones más radicales, según la gravedad de los hechos. La Convención de Viena faculta al país sede para declarar "persona non grata" a los diplomáticos involucrados en actuaciones ilegales dentro del marco de Naciones Unidas.
Manda y todos son de la raza blanca. Cuando aquello se caiga, le echan la culpa al mulato, negro o javao. Nada que ver ellos con el desastre ocurrido. Y lo que va a pasar es que esas otras tres razas se defenderán diciendo que eran los cocineros, choferes y guardias de los nalgones blancos.
Los cubanos siempre quieren ser diferentes y “simpáticos”. Hay que bailar salsa en cualquier fiesta, hablar alto, manotear y dar mítines de repudio. O sea, para ser cubano hay que “dar la nota” para confirmar la identidad.
La chusmería de la delegación cubana ha sido tal que ya el régimen sacó a uno de sus analistas a señalar que se pasaron de la raya. En un largo artículo publicado en La Joven Cuba, Carlos Alzugaray quien fue también diplomático, hace una larga explicación de cómo la diplomacia cubana durante décadas no ha utilizado esos mítines de repudio, aunque justifica la necesidad, dice, de contrarrestar la campaña de USA por el votro contra la moción del embargo. El asunto es que en ONU existen reglamentos que bien pueden ser convocados por EEUU para evitar que ese tipo de conducta se normalice en un futuro. Hoy son los cubanos en una chusmería, mañana qué puede hacer cualquier otro país involucrado en un conflñicto bélico, con tanta divina guerra que hay en este mundo.
Qué hace la ONU protegiendo a los dueños de un campo de concentración? No debería estar por la libertad y la democracia?
Ojalá cambie, pero hasta el momento, la ONU es un organismo que come como un elefante y defeca como una hormiga.
Ese organismo padece el mismo problema de la sacrosanta Democracia, que (excepto el Consejo de Seguridad), funciona con el voto universal. Es decir, las dictaduras, los países terroristas y los similares, tienen el mismo derecho al voto que los países democráticos. Eso le garantiza a la Cuba comunista un apoyo sin fronteras.
Aqui en los Estados Unidos, los Demócratas están a punto de volver a ejercer el poder. La estupidez humana es infinita. Si se presentara el milagro de otro gobierno republicano después de Trump, tal vez los Estados Unidos, que financia la mayor parte de los gastos de la ONU, pudiera interceder para que eso cambie.
Mientras tanto, la dictadura comunista cubana contará con el apoyo de la ONU y lo que le cuelga.