El 10 de marzo, Leydis Aguilera se convirtió en la primera legisladora de origen cubano en la historia de Uruguay, país al que llegó en 2013 y donde asegura haber conocido la libertad. El 14 de abril presentó su primera propuesta legislativa, un proyecto de residencia por arraigo para inmigrantes. El 7 de octubre presentó la segunda, que busca proteger a los trabajadores extranjeros en el país.
Ambas propuestas abordan cuestiones que tradicionalmente reivindican los partidos de izquierda. Sin embargo, Aguilera es diputada suplente por el Partido Nacional, una formación política de centroderecha que con 190 años de fundada es la más antigua de Uruguay y una de las más antiguas del mundo. Sobre esta aparente contradicción y otros temas conversa la legisladora con DIARIO DE CUBA.
"Un tema de protección de derechos y de respeto a la dignidad de las personas"
Respecto al primer proyecto, la diputada destaca que, según datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), hay más de 3.000 solicitantes de refugio en Uruguay. El 89% son cubanos.
"Hay más de 3.000 personas que son solicitantes de refugio y que no estaban pudiendo acceder a una residencia permanente de acuerdo a la normativa vigente. Ahí va encaminado el proyecto de ley, que significa poder acceder a una residencia permanente. Esto se traduce en una estabilidad jurídica. Hay personas que tienen sus emprendimientos y no pueden acceder a préstamos bancarios", explica.
"Es un tema de protección de derechos y de respeto a la dignidad de las personas", sostiene la legisladora y celebra que su proyecto haya sido "una presión legislativa importante" para que el Gobierno de Uruguay creara un mecanismo especial de residencia por arraigo mediante un decreto fechado el 8 de octubre. No obstante, considera que no es suficiente.
"Este decreto lo sigo considerando como un parchecito. Es algo temporal, no es una solución permanente al problema. Uruguay necesita sentarse, dialogar, tomar acciones, políticas públicas reales que estén encaminadas al tema migratorio", afirma.
Leydis Aguilera se reunió el miércoles 15 de octubre con los integrantes de la Comisión de Constitución, Código, Legislación General y Administración, que está formada por ocho diputados de los diferentes partidos políticos.
En ese intercambio, que describió como "bastante interesante" en declaraciones ofrecidas luego a DIARIO DE CUBA, presentó el proyecto, lo defendió y respondió dudas.
"Ahora se espera que se le dé un cierre dentro de esa Comisión y luego pase a la Cámara de Representantes en sentido general, no a plenario. Entonces, estaríamos esperando a ver cuál es la continuidad que se le da, pero ya esa primera parte de moverlo un poco dentro de esta Comisión ya se dio", explica.
"No podemos lavarnos las manos"
Sobre el segundo proyecto, la legisladora deja claro que su objetivo fundamental son los profesionales, principalmente de la salud, que el régimen cubano exporta y a los que despoja de hasta el 90% de sus salarios.
Para la legisladora hay "dos caras de una misma moneda" en las llamadas "misiones". Una es "el gran trabajo que vienen realizando todas esas brigadas". La otra es "la situación de desprotección, de retiro de documentos y de salarios, y de control" en que quedan los colaboradores.
"El proyecto va encaminado a regularizar la situación de todo el personal que se encuentra dentro de esas brigadas médicas. Es decir, que se establezcan contratos claros, transparentes, que sean directamente con las personas, que se les pague directamente, que (el régimen de) Cuba luego no les retenga el salario", detalla.
DIARIO DE CUBA reportó a inicios de octubre que, después de sostener conversaciones con Estados Unidos y Cuba, el Gobierno de Uruguay anunció que la protección social y el estipendio se pagarán directamente a los profesionales, en lugar de canalizarse a través del acuerdo de cooperación con la parte cubana.
Aguilera critica la ausencia de un mecanismo para verificar que los profesionales se quedan con el dinero. El canciller, Mario Lubetkin, dijo que Uruguay no se hacía responsable de lo que sucediera con los estipendios, una vez entregados a los profesionales.
En varias "misiones" los gobiernos remuneran directamente a los colaboradores cubanos y luego estos tienen que remesar la mayor parte del dinero a La Habana.
"No podemos lavarnos las manos como Poncio Pilatos", sostiene Aguilera y destaca que su proyecto de ley busca que el pago sea "directo, trazable y verificable".
También considera importante que existan garantías de que no habrá represalias contra quienes decidan separarse de las misiones y recuerda que el régimen castiga esa decisión con la prohibición de entrar a Cuba durante ocho años.
De las misiones del régimen cubano a aprender "cómo se defienden las leyes, la democracia y la libertad"
Aguilera conoce de primera mano lo que sucede en las "misiones" de La Habana porque llegó a Uruguay por primera vez como parte de una brigada médica, aunque es ingeniera en Telecomunicaciones.
El régimen le revocó la misión y la envió a Cuba tras considerar que no era confiable. Ella logró regresar a Uruguay gracias a la residencia temporal que el Gobierno de ese país había otorgado a los colaboradores.
Sobre su entrada en la política, Leydis Aguilera cuenta que empezó por la militancia social: "Fundamentalmente vinculada a la población afrodescendiente. Llegué a pertenecer a organizaciones de la sociedad civil, a la parte directiva de la Casa de la Cultura Afro-Uruguaya y de UAFRO, una organización de técnicos, estudiantes y profesionales afro-uruguayos, porque me pareció bastante interesante todo lo que había logrado la comunidad afrodescendiente en el Uruguay".
Así conoció a Gloria Rodríguez, del Partido Nacional y primera diputada y senadora afrodescendiente de Uruguay, quien la animó a lanzarse a la política.
Aguilera se siente agradecida tanto con Rodríguez como con el Partido Nacional, que le abrió las puertas y le enseñó "cómo se defienden las leyes, la democracia y la libertad".
"Fundé mi propia organización que se llama Tiempo de Avanzar en 2023, que está creada desde su génesis por personas de diversas nacionalidades. Hay venezolanos, hay peruanos, mexicanos, rusos, cubanos, entre otros, y por supuesto que uruguayos nacidos en el Uruguay", cuenta.
Defender a inmigrantes, trabajadores extranjeros y afrodescendientes no significa militar en la izquierda
El progreso de las personas afrodescendientes, los derechos de los inmigrantes y los trabajadores extranjeros son temas que suelen estar en las agendas de partidos de izquierda. En muchos países, Leydis Aguilera sería vista como alguien de ideología socialista. Está consciente de que podría existir esa percepción, pero sostiene que sería errada.
"Creo que un relato y una estrategia que ha logrado instaurar la izquierda en el mundo ha sido que ellos son los grandes defensores y se rasgan las vestiduras por las mal llamadas minorías —odio el término, pero para ubicarlo en contexto— y que son los defensores de los derechos de los obreros, las mujeres, la comunidad LGBTQ+, los afrodescendientes, de los migrantes", señala.
"Creo que a otras corrientes políticas que realmente vienen trabajando muchísimo en este tema les ha faltado venderse. No vamos a vender un falso discurso, vamos realmente a las acciones y a trabajar", afirma.
La diputada destaca que el Partido Nacional tiene una secretaría de derechos humanos, que cuenta con una comisión de personas mayores, una comisión étnico-racial y una comisión para personas con discapacidad.
Recuerda, además, que el gobierno anterior de Uruguay, una coalición encabezada por el Partido Nacional, fue el que creó un programa para que los venezolanos pudieran acceder más rápido al refugio y promovió el programa de residencia por arraigo.
También subraya que el Partido Nacional es "un partido de puertas abiertas", de lo que ella es "un ejemplo".
"No estoy en la izquierda, no estoy en el comunismo", recalca. "Yo vengo del comunismo y sé lo que hacen las izquierdas. Sé cómo manipulan la información, cómo manejan esos discursos y cómo van adoctrinando a las personas, y que realmente quien está bien es la cúpula. Y hablan de pueblo, pero ellos pueblo no son. Más alejados del pueblo no pueden estar".