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Política

Díaz-Canel pide 'sensibilidad' mientras una madre de ocho hijos denuncia hambre y ayudas negadas

El Gobierno utiliza como referencia un ingreso cercano a los 4.000 pesos mensuales por persona para identificar hogares que necesitan ayudas.

La Habana
Una anciano y carros antiguos en una calle de La Habana.
Una anciano y carros antiguos en una calle de La Habana. Diario de Cuba

"Todos ustedes van a ser atendidos", dijo Miguel Díaz-Canel este miércoles en el programa radial Criterio Compartido, dedicado a las "familias en situación de vulnerabilidad", eufemismo para referirse a los cubanos que viven en pobreza extrema. Frente a esas promesas de respuesta institucional, el testimonio de una madre trabajadora de Santiago de Cuba describe otra realidad: hijos que pasan hambre, dificultades para conseguir medicamentos y exclusión de ayudas alimentarias.

"Mi salario debería alcanzarme para mí y para alimentar a mi familia, pero no me alcanza ni para mal alimentarme", denunció Yudieska Delaz Quintana, madre de ocho menores de entre tres y 16 años, en un video publicado en Facebook por el opositor José Daniel Ferrer.

Delaz afirmó que sus hijos a veces se acuestan sin comer y se levantan sin desayunar. También dijo llevar días alimentándose apenas para reservarles lo poco que consigue.

"Lo poquito que consigo se lo tengo que dar a mis niños. Me siento sin fuerza", relató.

La madre denunció que cuatro de sus hijos están desnutridos, según su descripción, y que le comunicaron que no le correspondía el módulo para personas con bajo peso. Aseguró que tampoco recibió el destinado a niños de hasta cuatro años.

"Ellos deciden a quién se lo van a dar", cuestionó sobre la distribución de los módulos. Su denuncia apunta al procedimiento que determina quién recibe protección, precisamente cuando el Gobierno presenta la identificación de las familias necesitadas como una pieza central de su política social.

Más registros, ayudas pendientes

Durante Criterio Compartido, el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Jesús Otamendiz Campos, informó de que más de 883.000 personas estaban registradas en situación de "vulnerabilidad" al cierre de septiembre. En la etapa inicial de caracterización se habían identificado 876.522.

El ministro explicó que la evaluación considera ingresos, enfermedades, discapacidad, edad, carga de cuidados y falta de redes de apoyo. En los hogares estudiados se ha utilizado como referencia económica un ingreso por persona cercano a los 4.000 pesos mensuales, añadió.

La referencia contrasta con un salario medio de 7.354 pesos en agosto: si ese fuera el único ingreso de un hogar de dos miembros, corresponderían 3.677 pesos a cada uno, por debajo del criterio económico utilizado para identificar necesidades de asistencia.

Entre los jubilados, el incremento parcial de pensiones elevó a 3.056 pesos las que antes estaban en el mínimo de 1.528, mientras otras alcanzaron los 4.000 pesos. Son ingresos sometidos a una inflación interanual del 28,44% en septiembre y a la depreciación monetaria: con el dólar a 815 pesos y el euro a 912,50 en la referencia informal del 21 de octubre, un salario medio equivalía a unos nueve dólares u ocho euros, y una pensión de 3.056 pesos, a menos de cuatro dólares. La comparación muestra que incluso disponer de un salario o una pensión puede dejar a un hogar por debajo de la propia referencia oficial para recibir protección.

Otamendiz anunció entregas previstas de módulos con cinco libras de arroz, una de chícharos y una de azúcar. También mencionó el apoyo del Programa Mundial de Alimentos y la priorización del aceite disponible para embarazadas y determinados grupos de niños.

La existencia de esos mecanismos no resuelve la denuncia de la madre santiaguera que afirma necesitar alimentos para sus hijos y a la que, según su testimonio, se le ha negado el acceso a módulos específicos.

Una trabajadora social en Santiago de Cuba consultada por DIARIO DE CUBA explicó que tras la entrega de ayudas de alimento hay un procedimiento que denominó "criterio elegible".

"Una persona que vive sola con una pensión por debajo de los 4.000 pesos clasifica para el módulo que están entregando por estos días y que consiste en arroz (5 libras), azúcar (1 libra), chícharos (1 libra) y frijoles (1 kilogramo). Si la persona vive con un acompañante desempleado, no tiene derecho a dicho módulo, de igual manera, si la persona convive con personas que trabajan o si recibe remesas desde el exterior, tampoco tiene derecho a acceder al módulo", dijo a este diario.

"Yo dejo el 'criterio elegible' al presidente del CDR que es quien conoce la realidad de sus vecinos. Esta elección a veces no se corresponde con la verdadera necesidad de la persona. A veces se beneficia quien en realidad no necesita dicha ayuda y dejan fuera a quien en realidad necesitan ayuda", admitió.

Una solución después de llegar a la radio

En su programa, Díaz-Canel presentó como aprendizaje el caso de Regla Yudith Montiagudo, madre de un joven con discapacidad que había solicitado ser reconocida como cuidadora. Tras intervenir en la emisión anterior, recibió una visita del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y el 12 de octubre se le aprobó el servicio de asistente a domicilio. También recibió una silla de ruedas donada por el proyecto Quisicuaba.

"Si hay una norma que nos frene la atención a una situación particular hay que buscar la excepción de la norma a partir de interpretarla o cambiamos la norma", afirmó el gobernante.

Sin embargo, las nuevas llamadas mostraron problemas aún sin resolver: una jubilación cuyo trámite comenzó en febrero y seguía sin pagarse, una solicitud pendiente para ingresar a dos ancianos de 88 y 84 años en un asilo y una petición de atención urgente para una madre con problemas de salud mental y dos hijos con discapacidad.

Del balance de la emisión precedente, 17 personas tenían una solución ejecutada y otras 17 una solución definida, todavía pendiente de ejecución.

El hambre también interrumpe la escuela

Delaz vinculó la alimentación con la ausencia escolar de sus hijos. Denunció que no disponen de desayuno ni merienda y cuestionó la comida del internado Abel Santamaría, donde, según relató, en una ocasión les sirvieron tres rodajas de pepino.

Su testimonio coincide con denuncias anteriores recogidas por DIARIO DE CUBA sobre madres que reducen su propia alimentación o dejan de enviar a sus hijos a la escuela. La situación de Yeni Soreano Gerardo, madre de cinco hijos residente en La Lisa, La Habana, cuyo testimonio publicó DDC TV en septiembre, reúne carencias de vivienda, alimentación y acceso a la escuela. Según relató, vive en una casa prestada por su hermano y duerme con sus hijos en el piso; no puede trabajar porque carece de recursos para pagar a alguien que los cuide y depende de la ayuda de vecinos.

Una de las hijas de Soreano tiene un solo riñón y necesita una alimentación que, aseguró, no puede garantizarle. También denunció promesas de asistencia incumplidas y la falta de seguimiento de las autoridades. "A veces nos hemos acostado con un vaso de agua con azúcar", contó. "Es verdad que nadie me obligó a parir cinco hijos. Pero ya están aquí. Y necesito ayuda".

El contraste no está entre la existencia o ausencia de programas oficiales —el ministro aseguró que hay más de 32—, sino entre esos mecanismos y su capacidad real para llegar a las familias cada vez más pobres.

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