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Emigración

Casi 30.000 cubanos esperan refugio en Uruguay, pero solo 52 han conseguido esa condición

Una diputada de origen cubano denuncia la falta de voluntad política para reconocer la persecución y las violaciones de derechos humanos en la Isla.

La Habana
Migrantes cubanos luego de tramitar la documentación uruguaya.
Migrantes cubanos luego de tramitar la documentación uruguaya. El País

Uruguay acumula cerca de 30.000 solicitudes de refugio de cubanos, pero apenas 52 de estas personas están radicadas en el país con esa condición, según datos de la Cancillería recogidos por el diario nacional El País.

Las cifras muestran que el reconocimiento como refugiados ha sido excepcional durante la última década. En 2025 fueron aprobadas solo dos solicitudes de cubanos; en 2024, seis; y en 2023, siete. El mayor número se registró en 2019, con 13 casos.

Mientras tanto, por el paso fronterizo de Rivera ingresan actualmente unos 30 cubanos al mes que solicitan refugio, por lo que el volumen de expedientes continúa creciendo.

Capacidad institucional o falta de voluntad política

La vicecanciller uruguaya, Valeria Csukasi, atribuyó el rezago principalmente a un problema de capacidad. Según dijo a BBC Mundo, existe "un desajuste estructural entre el volumen de solicitudes y la capacidad institucional y operativa de la Comisión de Refugiados para procesarlas".

Pero Leydis Aguilera, diputada suplente del Partido Nacional y primera persona de origen cubano en llegar a la Cámara de Representantes de Uruguay, ofrece otra explicación. A su juicio, existe una "falta de voluntad política" porque los gobiernos de izquierda no han reconocido que la situación de los cubanos constituye un problema de derechos humanos.

"Es evidente lo que está ocurriendo. Hoy en Cuba hay más de cuatro millones de cubanos fuera de la Isla, todos atravesados por una misma matriz, nadie salió para vacacionar", dijo Aguilera a El País.

La diputada, que llegó a Uruguay hace 16 años, ha defendido públicamente la condición de exiliados de los cubanos y ha convertido la situación de los migrantes en uno de los asuntos de su actividad política. En marzo, tras asumir como diputada, dijo a El Observador que Uruguay representa un "faro" para quienes llegan de países sometidos a regímenes autoritarios y que allí puede "respirar sin miedo".

El problema está en qué se considera refugio

La legislación uruguaya establece como refugiada a la persona que tenga fundados temores de persecución por motivos como su nacionalidad u opiniones políticas y que no pueda o no quiera acogerse a la protección de su país. También contempla a quienes hayan huido porque su vida, seguridad o libertad fueron amenazadas por violencia generalizada, conflictos internos, violaciones masivas de derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público.

El análisis de los expedientes cubanos, sin embargo, presenta una dificultad adicional.

Según participantes de la Comisión de Refugiados consultados por El País, existe una particular complejidad a la hora de evaluar testimonios de cubanos que denuncian persecución política o violaciones de derechos humanos. Validar esos relatos, explicaron, supondría reconocer institucionalmente que esas situaciones ocurren en Cuba, algo que, según esas fuentes, podría comprometer la posición del Gobierno uruguayo frente a La Habana.

Otros integrantes de la Comisión ofrecieron una explicación diferente: una parte importante de los cubanos emigró fundamentalmente por la crisis económica y el deterioro de las condiciones de vida, sin poder demostrar persecución o una amenaza concreta de las contempladas por la legislación uruguaya.

La distinción es relevante porque la salida por razones económicas, por sí sola, no determina el reconocimiento como refugiado.

Cubanos atrapados en un limbo migratorio

El prolongado tiempo de espera tiene consecuencias concretas para quienes permanecen a la espera de una decisión.

Aguilera aseguró que conoce casos de cubanos que llevan más de tres años esperando una respuesta y que la falta de una residencia permanente limita su acceso a determinados derechos.

"Se les ha negado alquileres, préstamos, niños que no han podido acceder a una continuidad con especialistas. Son personas que quedan en un limbo migratorio", afirmó.

La situación contrasta con el tratamiento dado por Uruguay a otros grupos de solicitantes de protección internacional. Al 31 de diciembre de 2025, el país reconocía a 3.244 refugiados, de los cuales 2.543 eran venezolanos, de acuerdo con información de la Cancillería obtenida por El País mediante una solicitud de acceso a la información pública.

Uruguay gana peso en la nueva ruta de salida de Cuba

El atasco de las solicitudes se produce precisamente cuando Uruguay está adquiriendo mayor importancia como destino de la emigración cubana.

Entre enero y mayo de 2026, 5.946 cubanos llegaron y permanecieron en Uruguay, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones citados por Bloomberg Línea. Brasil recibió en ese mismo periodo un flujo todavía mayor: 16.982 cubanos solicitaron asilo durante los primeros cinco meses del año.

El desplazamiento hacia Sudamérica coincide con el desplome de la ruta por el Darién. Entre enero y junio de 2024, 201.063 personas atravesaron esa selva entre Colombia y Panamá; en el mismo periodo de 2026 fueron apenas 280, según las autoridades panameñas.

Para los cubanos, una de las rutas que ha ganado protagonismo comienza con un vuelo desde la Isla hacia Guyana y continúa por tierra hacia Brasil. La OIM ha advertido que el trayecto incluye cruces irregulares y la participación de redes de tráfico de migrantes.

Un informe de la OIM y la Agencia Brasileña de Inteligencia identificó dos vías principales para atravesar la frontera entre Guyana y Brasil: el río Tacutú y el puente fronterizo. Los servicios ofrecidos por las redes de traslado, que pueden incluir boletos, transporte, alojamiento y alimentación, tienen costos de entre 1.200 y 10.000 dólares.

DIARIO DE CUBA documentó en agosto uno de esos recorridos. Entre los cubanos que utilizaron la ruta estuvo el antiguo periodista de este medio Osmel Almaguer, quien viajó con su esposa y su hija. Ya en Brasil recibió un protocolo de solicitud de refugio que le permitió trabajar, alquilar una vivienda y acceder a servicios públicos mientras esperaba una decisión sobre su expediente.

El caso de Yuniet Morrel Quintero, documentado por DIARIO DE CUBA, ofrece otro rostro de la migración. La cubana, que llegó a Uruguay en 2023 con su esposo y su hijo, pasó de trabajar como costurera a fundar Looper Life, el primer banco de excedentes textiles del país, y organizar en 2026 la primera Semana de la Moda Sostenible de Montevideo.

Brasil también acumula miles de solicitudes cubanas

Entre enero y junio de 2026, 20.372 cubanos solicitaron refugio en Brasil, según datos del Observatorio de las Migraciones Internacionales citados por DIARIO DE CUBA. Los cubanos fueron el principal grupo nacional entre quienes solicitaron protección internacional en ese periodo.

Sin embargo, el número de reconocimientos es mucho menor. Entre 2023 y junio de 2026, solo ocho cubanos obtuvieron la condición de refugiados en Brasil, frente a cientos de reconocimientos registrados en años anteriores.

El consultor migratorio Alexei Padilla Herrera explicó entonces a DIARIO DE CUBA que una de las dificultades está precisamente en los motivos alegados por los solicitantes. Cuando los cubanos presentan la crisis económica o la búsqueda de mejores condiciones de vida como razón principal de su salida, esos argumentos no necesariamente encajan en los criterios legales para recibir protección internacional.

El caso brasileño guarda así un paralelismo con el debate que ahora enfrenta Uruguay: miles de cubanos están utilizando los mecanismos de protección internacional, pero una proporción muy pequeña termina obteniendo el reconocimiento como refugiado.

Una emigración que empieza antes de tener una ruta

El aumento de estas solicitudes coincide con el peso que la emigración ha adquirido en las expectativas de los cubanos.

La cuarta encuesta de DIARIO DE CUBA, realizada por Cubadata entre julio y agosto de 2026 con 1.551 participantes conectados a internet, encontró que el 52,9% consideraba irse del país la estrategia personal más realista frente a su situación.

Pero solo 6,9% estaba preparando documentos, recursos o una ruta para emigrar. Otro 15,6% buscaba información o posibilidades y 3% había intentado salir.

La diferencia entre querer marcharse y estar en condiciones de hacerlo ayuda a explicar la presión migratoria que se está acumulando en los países de destino: una parte de los cubanos que consigue abandonar la Isla termina buscando protección internacional, aunque sus motivos no siempre sean reconocidos jurídicamente como persecución.

En Uruguay, mientras las solicitudes se acumulan y las decisiones llegan a cuentagotas, el flujo no se detiene. Cada mes llegan nuevos cubanos a pedir refugio a un país que ya tiene cerca de 30.000 expedientes pendientes.
 

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