Trabajadores destacados del Hospital General Dr. Juan Bruno Zayas Alfonso, de Santiago de Cuba, recibieron el martes bicicletas donadas por belgas, una acción que fue presentada por la institución como un "homenaje" y que pone de manifiesto el grado de precariedad que padecen las personas en Cuba.
La donación se produjo en el marco del proyecto Cuba Soberana, "fruto de la cooperación solidaria con Bélgica", informó el hospital en su página de Facebook.
"Hoy, con profundo orgullo, rendimos homenaje a los trabajadores destacados, quienes con entrega cotidiana y espíritu de servicio han sostenido la misión de nuestro hospital", resaltó la institución y afirmó que la entrega de las bicicletas "como reconocimiento" no era solo "un obsequio material, sino un gesto que representa movilidad, esfuerzo y continuidad en la obra colectiva".
"La bicicleta entregada será recordatorio permanente de que cada paso, cada jornada y cada sacrificio tienen un valor que trasciende fronteras", subrayó el Hospital al cierre del post.
La divulgación en Facebook de la entrega de bicicletas a los médicos del hospital santiaguero, menos de dos meses después de que la publicación de un hecho similar en La Habana en la misma red social desatara burlas, demuestra que a las instituciones cubanas no les preocupa hacer el ridículo.
Tal y como sucedió a finales de julio, la noticia fue recibida con comentarios sarcásticos y críticas por el hecho de que, en Cuba, los profesionales que salvan vidas sean reconocidos con un medio de transporte que en otros países se usa para hacer deporte.
Entre los usuarios que comentaron el post no faltó quien señalara el contraste entre médicos pedaleando para realizar su labor (en caso de haber tenido la suerte de ser premiados con una bicicleta) y dirigentes montados en carros de lujo.
"Es fuerte ver a quienes salvan vidas en Cuba... darles de obsequio una bicicleta", criticó Chinitaolivia Estrada.
"Mi hermano fue médico en Cuba y nunca con su salario pudo tener una bicicleta; lleva un año con nueve meses en USA trabajando en la construcción y tiene dos autos, un KIA y el otro, Toyota", escribió Miguel Amita.
"Eso es una estrategia creativa de la revolución para mejorar la calidad física de los trabajadores de la salud", ironizó Rubén Miranda.
Ayda Leyva señaló que, en Alemania, donde presumiblemente reside, las bicicletas se usan para hacer deporte y criticó que el premio para los médicos santiagueros sea un medio de transporte que los hará llegar sudados al trabajo.
Tamara Rodríguez llamó la atención sobre la cantidad de colinas que hay en Santiago de Cuba y cuestionó cómo estaría el pulso de un cirujano al llegar al hospital para realizar una operación.
Juan Carlos Bayard consideró que homenajear a los profesionales de la salud con bicicletas había sido una "gran 'ideota' de aquellos que andan en autos lujosos y no tienen que pedalear para llegar a ningún sitio".
En julio, decenas de cubanos reaccionaron con indignación en las redes sociales cuando la página de Facebook del Hospital Universitario Clínico Quirúrgico Manuel Fajardo, de La Habana, informó que la "abnegada labor" del jefe de la Terapia Intensiva, el doctor Tomás, era premiada con una bicicleta.
Con estas entregas de bicicletas, el régimen cubano rescata una práctica extendida en la década de 1990, durante los años del llamado "Periodo Especial", cuando esos medios de transporte se convirtieron en artículos de lujo.
No se cansan, no de hacer el ridículo, sino de humillar a quienes trabajan en condiciones tercermundistas mientras ellos viven a todo tren. No alcanzarían las guásimas si se fuera a hacer justicia en la isla.