El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel pidió este lunes a los productores agropecuarios resultados rápidos al calor de las reformas del régimen. Tras años de políticas que han restringido la iniciativa y la autonomía en el campo, ahora les exige que conviertan en alimentos las nuevas "transformaciones económicas y sociales" aprobadas por su Gobierno.
"Si hay un sector que debe dar resultados en un plazo más inmediato, ese es el de la producción agropecuaria", dijo Díaz-Canel en un encuentro con representantes de la agricultura y la ganadería, según publicó el diario oficial Granma.
El mensaje llega después de un prolongado deterioro del sector. En el caso del arroz, la producción pasó de 304.000 toneladas en 2018 a 111.000 en 2025, una caída cercana al 63%, según datos oficiales citados en mayo. La propia Agricultura reconoció entonces que ese volumen ya no tenía "ningún impacto" en el arroz distribuido mediante la libreta.
El economista Elías Amor cuestionó precisamente el supuesto de que el nuevo paquete normativo vaya a producir ahora el cambio que no consiguieron las políticas anteriores. A su juicio, el régimen vuelve a confiar en que modificar normas será suficiente para activar las fuerzas productivas, cuando el problema está en las restricciones que siguen pesando sobre ellas, escribió en su blog Cubaeconomía.
Las nuevas medidas en la agricultura abarcan 162 de las 176 transformaciones económicas y sociales aprobadas por el Gobierno y modifican normas relacionadas con la tierra, los insumos, la comercialización, el financiamiento, las cooperativas y las alianzas entre actores estatales y no estatales.
Sin embargo, Amor señaló que el cambio deja intacta una cuestión central: la propiedad estatal de la tierra. Los productores pueden acceder a ella mediante distintas fórmulas de cesión o usufructo, pero no disponer de una propiedad privada plena sobre el principal activo productivo del sector.
También cuestionó que se presente como "autonomía real" un modelo que continúa funcionando dentro de una economía de planificación central, con autorizaciones administrativas, regulaciones y decisiones que permanecen fuera del control de los productores.
El contraste resulta especialmente visible en las propias palabras de Díaz-Canel. El gobernante aseguró que las transformaciones dan a los productores el derecho a decidir "qué se produce, cómo se produce, en qué cantidades se produce y cómo se comercializa", pero al mismo tiempo reconoció que "hay muchas cosas que no avanzan, hay muchas cosas que están trabadas todavía".
Los testimonios seleccionados para el encuentro oficial fueron mayoritariamente favorables. Una empresa avícola que esperaba pérdidas de unos 2.000 millones de pesos en 2025 reportó ganancias de 56 millones en lo que va de 2026. En Villa Clara, una empresa arrocera superó su plan de siembra y una mipyme gestiona cerca de 1.000 hectáreas con un rendimiento de 4,5 toneladas de arroz por hectárea.
Sin embargo, incluso en ese escenario favorable aparecieron señales de las dificultades que persisten. Un presidente de cooperativa admitió que inicialmente rechazó trabajar con usufructuarios y que solo después flexibilizó su posición. Otro productor pidió capacitación porque, dijo, existen "muchas dudas" sobre las transformaciones.
Para Amor, el problema es que el Gobierno pretende que los productores asuman ahora la responsabilidad por el resultado de unas reformas que no eliminan las restricciones fundamentales del modelo.
Díaz-Canel resumió esa nueva exigencia con una advertencia: los productores serán los "dueños de la ejecución" de las transformaciones y, si "la comida no aparece en el plato de las familias cubanas", la población no creerá en ellas.
El economista considera que esa lógica invierte el problema: después de décadas de controles, escasez de insumos y restricciones a la iniciativa productiva, el régimen coloca ahora sobre los productores la urgencia de demostrar que sus nuevas reglas funcionan.
El antecedente inmediato tampoco resulta alentador. Mientras la agricultura se hundía, la inversión destinada a agricultura, ganadería y silvicultura cayó entre 2014 y 2024 hasta un índice de 33,3, mientras la vinculada al turismo subió a 151,4, según datos de la ONEI citados por Pedro Monreal. En 2025, además, la falta de combustible había llevado a recuperar la tracción animal y otras soluciones de emergencia en el campo.
En tales condiciones, Díaz-Canel pidió a los campesinos y actores implicados en el campo que usen las nuevas reglas para producir "en poco tiempo" un incremento sustancial de los alimentos y precios más bajos.
El problema, como apuntó Amor, no es que los productores no hayan demostrado capacidad de adaptación, es que el régimen les está pidiendo que produzcan más bajo unas reglas que, pese a las reformas anunciadas, todavía no les conceden el control pleno de los recursos, la tierra y las decisiones que determinan su actividad.
Si D.C. quiere resultados rápidos que él y su primera NO dama se vayan a trabajar a los surcos 12 horas diarias en las mismas condiciones en que lo hacen los campesinos cubanos. Así sabrá lo que son "casquitos de dulce de guayaba".
Ya les di un pedazo mas de tasajo. ¡¡¡Trabajen esclavos !!!!.
Tal como dijo Spencer y Martí coincidió lo que llaman socialismo real no es mas que un tipo de esclavitud moderna. En Cuba lo que hay es un sistema NeoFeudal exclavista. Es lo que al final se logra con estos sistemas usando las herramientas de control social y de inteligencia aplicadas a un pueblo noble y que no posee los anticuerpos que poseen los pueblos antiguos contra esa maldad.
Pierde su tiempo el Zhing-AO...el comunismo y el socialismo solo funcionan en los libros de Marx (El viejito que invento el hambre). Asco de desgobierno.
Para que haya comida en Cuba hay que dejar que lis campesinos se hagan ricos. Mientras exista el „acopio“ y los precios regulados, seguirá la miseria.