La aerolínea estadounidense Delta Airlines busca mantener en mínimos sus vuelos a Cuba, pero sin que eso signifique la suspensión de la licencia otorgada por el Departamento de Transporte de EEUU para volar a la Isla. Según la "exención temporal por inactividad" aprobada para la compañía aérea en marzo, esta tendría que reanudar sus operaciones a La Habana el 25 de octubre. Sin embargo, "las condiciones del mercado no han mejorado lo suficiente", sostuvo la aerolínea, citada por la web especializada Aviacionline.
En su nueva solicitud al Departamento de Transporte, Delta Airlines solicita mantener su operativa tal como está, con solo siete vuelos a la semana y no los 21 que tiene aprobados, como mínimo hasta el 27 de marzo de 2027. "La medida le permitiría conservar sus derechos de tráfico sin perder las frecuencias debido a la regla de 90 días de no utilización", precisó el citado medio especializado.
La aerolínea, que tiene autorizados 14 vuelos a la semana entre Miami y La Habana y siete entre Atlanta y La Habana, argumentó que la demanda "no puede sostener esas frecuencias, debido a las perspectivas económicas desfavorables en la Isla, la disminución del turismo internacional y las restricciones más estrictas para los viajeros cubanos".
"El tráfico que se mantiene principalmente corresponde a visitas a familiares y amigos, con origen en el sur de Florida", indicó, por lo que insiste en mantener solo un vuelo diario entre Miami y La Habana, como opera desde hace varios meses.
Si el Departamento de Transporte aprueba la solicitud, Delta Airlines no perdería sus derechos de vuelo a Cuba, sino que los "reservaría mientras ajusta su capacidad a la demanda real", detalló Aviacionline.
En este contexto, el Departamento de Transporte advirtió que "cada prórroga se evalúa caso por caso y que no existe garantía de nuevas concesiones". "Las restricciones regulatorias de EEUU a los viajes a Cuba siguen vigentes, la exención no las modifica", agregó.
El repliegue de Delta se produce en un contexto en el que varias aerolíneas internacionales han reducido o cancelado rutas hacia Cuba debido a la caída de la demanda, la escasez de combustible para la aviación y el incremento de los costos de operación en la Isla.
Según analistas del sector citados por el medio especializado Caribbean News, la decisión responde a un problema más amplio que afecta a las compañías extranjeras que operan en Cuba, donde la volatilidad económica y el cambio en los patrones de viaje han reducido la rentabilidad de las rutas.
Las dificultades logísticas se han agravado por la persistente falta de combustible de aviación en los aeropuertos cubanos. Mientras aerolíneas europeas y canadienses han tenido que cancelar vuelos o realizar escalas técnicas en terceros países para repostar, las compañías estadounidenses han recurrido al llamado tankering, consistente en cargar suficiente combustible en territorio estadounidense para completar el viaje de ida y vuelta sin abastecerse en Cuba.