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Brigadas Médicas Cubanas

Un reportaje sobre Calabria silencia las denuncias de explotación de los médicos cubanos

Deja fuera las investigaciones y críticas que rodean al convenio, y reduce el problema a presiones de Washington.

Dublín
Médicos cubanos e italianos en Calabria.
Médicos cubanos e italianos en Calabria. Cubadebate

Un reportaje de Associated Press (AP) publicado el jueves último documenta el impacto de la Misión Médica Cubana en Calabria en el sistema sanitario italiano, pero deja fuera el principal debate que hoy rodea a estas brigadas en el país europeo: las denuncias realizadas desde 2025 por médicos cubanos, parlamentarios, dirigentes políticos y medios italianos, sobre las condiciones laborales de los profesionales enviados por La Habana, que según reacciones recogidas por DIARIO DE CUBA, siguen siendo cuestionables.

Realizado en la localidad de Polistena, en la provincia de Reggio Calabria, el reportaje sostiene que más de 200 médicos cubanos mantienen operativos hospitales afectados por la escasez de especialistas en la región con el peor acceso a la sanidad pública de Italia. Describe una Calabria marcada por la emigración de personal sanitario, los bajos salarios, los déficits acumulados del sistema de salud y años de mala gestión, e incluye testimonios de pacientes y directivos hospitalarios que atribuyen a la brigada cubana la reducción de las esperas en algunos servicios de urgencias, de hasta ocho o 12 horas a menos de una hora.

"Era un desastre. Yo era el único que mantenía abierto el servicio de urgencias", dijo el jefe del servicio de urgencias del hospital de Polistena, Francesco Moschella, a la AP, al describir la situación previa a la llegada de los médicos cubanos en diciembre de 2022.

Uno de los médicos cubanos que contribuyeron desde el mismo hospital al rescate de la salud calabresa fue el especialista en ortopedia Robernay Prieto, quien en septiembre de 2025 abandonó la misión. Su salida fue denunciada por el Comité para la Protección de la Salud de la Llanura de Gioia Tauro, que la interpretó como un símbolo del deterioro del modelo de contratación.

"Hemos perdido a un amigo. Un médico de verdad", afirmó la organización, que reclamó explicaciones al gobernador Roberto Occhiuto y denunció que los médicos cubanos estaban abandonando la misión en busca de libertad, dignidad e independencia.

Sin embargo, el reporte de AP no menciona el caso del doctor. Tampoco recoge los testimonios de ninguno de los 63 médicos que, según declaraciones de Occhiuto a la agencia de prensa, "solicitaron incorporarse de forma independiente al sistema sanitario de Calabria". El dato, que disfraza la huida de médicos como Robernay, coincide con las estimaciones de DIARIO DE CUBA sobre el cada vez mayor número de médicos cubanos que deciden romper con el Gobierno de Cuba a pesar de las consecuencias.

El reportaje también destaca que Calabria remunera directamente a los profesionales mediante contratos individuales y depósitos en cuentas bancarias italianas, a diferencia del esquema aplicado en otros países. A partir de entrevistas con dos médicas cubanas, recoge su afirmación de que transfieren "voluntariamente" hasta la mitad de sus ingresos al Estado cubano, en un intento de naturalizar el esquema extractivo del Gobierno de Cuba en Italia.

"Aquí todos los que estamos de misión sabemos que el dinero, una vez que llega a nuestras cuentas, el jefe te está llamando para que mandes en la brisa paga a su correo porque hay que mandar [el recibo de pago] al jefe de cada uno de la brigada", aseguró a DIARIO DE CUBA una doctora destinada en Reggio Calabria, que pidió mantener el anonimato por temor a represalias.

"Después —continuó— ellos drenan la información y te mandan el correo que dice el dinero con el que tú te tienes que quedar y el dinero que tienes que mandar para Cuba. Y eso es un control inmediato; no es que tú puedas decidirlo. En cuanto decides no mandar ese dinero, estás fuera de la misión y estás sancionado con ocho años sin poder entrar a Cuba".

Otros dos testimonios recogidos por este diario, de especialistas destinados en Crotone y Cosenza, respaldaron esta versión. Uno de ellos cuestionó el carácter supuestamente voluntario de las transferencias: "¿Por qué aquellos que no transfieren son llamados desertores? ¿Por qué somos sancionados con la prohibición de regresar durante ocho años? ¿Por qué la traición a la patria tiene un precio en euros y el monto a transferir lo decide el jefe de misión?", preguntó.

Asimismo, denunció que los cooperantes firman en La Habana un contrato distinto al suscrito posteriormente en Italia y afirmó que las explicaciones sobre la voluntariedad de los pagos forman parte de "discursos ya preparados por el jefe de la misión y los del Partido".

El tercer testimonio rechazó igualmente las declaraciones recogidas por AP y sostuvo que "es obligatoria la transferencia del dinero" y que, si esta no se realiza "en 24 horas (...) existen sanciones". Añadió que cada mes reciben un correo con las instrucciones para efectuar el pago y los datos de la cuenta de la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos, la empresa que media entre La Habana y Calabria, pese a que, en teoría, los médicos están contratados de manera independiente.

Una investigación de CubaNet publicada en junio de 2025, basada en decenas de documentos oficiales filtrados —incluidas nóminas, recibos salariales y comunicaciones internas de cuatro médicos cubanos en Calabria—, reveló que los profesionales retenían únicamente entre el 28% y el 46% de su salario base neto y apenas el 28,5% o menos de las horas extras y otros complementos. El resto se transfería obligatoriamente a la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos (CSMC) mediante un esquema basado en deducciones opacas, una interpretación engañosa de la legislación tributaria italiana y mecanismos de control sobre los trabajadores, con respaldo de la legislación cubana.

Según María Werlau, directora de la ONG Archivo Cuba, el propio marco jurídico de la Isla alienta la proliferación de formas de trabajo forzoso.

Desde entonces, DIARIO DE CUBA ha recibido nueva documentación sobre el esquema de retenciones aplicado a los médicos cubanos en Calabria, lo que apunta a la continuidad de estas prácticas.

El reportaje de AP atribuye el creciente cuestionamiento de las brigadas médicas cubanas casi exclusivamente a la presión ejercida por Estados Unidos, sin mencionar que varios de los países que en los últimos meses pusieron fin o modificaron sus acuerdos con La Habana lo hicieron tras detectar irregularidades en el funcionamiento de esos programas. Jamaica, por ejemplo, que atribuyó la cancelación del acuerdo médico con La Habana a violaciones del derecho laboral, intentó renegociar el convenio para que los profesionales recibieran directamente sus salarios y conservaran el control de sus pasaportes antes de dar por terminada la cooperación. Honduras canceló el acuerdo tras revisar el programa, y actualmente investiga pagos millonarios y 'falsos médicos' en las brigadas cubanas, mientras que Guatemala decidió no renovarlo en medio de denuncias sobre el ejercicio profesional de algunos cooperantes y sobre el modelo de contratación aplicado por el Gobierno de Cuba.

El convenio entre La Habana y la Región de Calabria lleva más de un año sometido a un intenso escrutinio político e institucional en Italia. Desde 2025, parlamentarios de distintos partidos, dirigentes políticos nacionales y regionales, organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación italianos han denunciado reiteradamente las condiciones laborales de los profesionales cubanos, la retención de una parte sustancial de sus salarios y el control que ejerce la misión sobre los cooperantes. Esas denuncias dieron lugar a iniciativas parlamentarias, investigaciones periodísticas y actuaciones de las autoridades italianas, cuyos resultados aún no han sido hechos públicos. En ese contexto, el Departamento de Estado de Estados Unidos advirtió, además, sobre posibles restricciones de visado para funcionarios extranjeros vinculados a programas que, a juicio de Washington, faciliten la explotación de trabajadores cubanos.

Al dejar fuera esos antecedentes, el reportaje de AP presenta un debate mucho más amplio como un conflicto centrado en las presiones de Washington sobre La Habana, sin reflejar que el modelo de las brigadas médicas ha sido objeto de cuestionamientos por parte de gobiernos, instituciones y actores políticos de los propios países receptores.

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