El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas financiará durante 2026 un proyecto para reforzar la alimentación escolar en cinco provincias del oriente de Cuba con recursos procedentes del canje de deuda entre España y el Gobierno cubano, una nueva muestra de la creciente dependencia de La Habana de la cooperación internacional para sostener servicios básicos.
Según informó el portal oficial Cubadebate, la iniciativa utilizará el equivalente a 60 millones de pesos cubanos procedentes del Programa de Conversión de Deuda entre España y Cuba, puesto en marcha en julio de 2025, para abastecer con alimentos a 74 centros educativos de 19 municipios durante una fase inicial de seis meses.
El proyecto debe beneficiar directamente a 12.677 niños de la primera infancia, la enseñanza primaria y escuelas especiales, e involucrará a 42 formas productivas locales encargadas de suministrar alimentos frescos. También alcanzará de forma indirecta a más de 3.000 trabajadores del sistema educativo.
Un programa financiado con deuda condonada
La iniciativa forma parte del Programa de Conversión de Deuda firmado por los gobiernos de Cuba y España en 2016 y activado el año pasado, mediante el cual recursos derivados de deuda condonada se destinan a proyectos considerados prioritarios por el régimen, entre ellos la seguridad alimentaria.
El mecanismo contempla transferencias de fondos a los gobiernos territoriales para comprar alimentos producidos localmente, con el objetivo de reducir intermediarios y facilitar el abastecimiento de las escuelas.
El Ministerio de Educación ejecutará el programa junto con las autoridades provinciales, mientras el PMA aportará asistencia técnica, supervisión y apoyo a la rendición de cuentas.
El representante del organismo en Cuba, Etienne Labande, dijo que el proyecto permitirá "fortalecer la alimentación escolar, apoyar a productores locales y promover un modelo que conecta mejor a las escuelas con los sistemas alimentarios de sus territorios".
La ayuda internacional gana peso ante la incapacidad del Estado
El nuevo proyecto se suma al plan estratégico aprobado recientemente por el PMA para Cuba, que contempla una inversión de 116,4 millones de dólares hasta finales de 2030 para apoyar la seguridad alimentaria y fortalecer capacidades logísticas en la Isla.
La aprobación de ese programa evidenció el creciente papel de los organismos internacionales para cubrir necesidades que el Estado cubano ya no logra garantizar por sí solo. El régimen celebró entonces la decisión como un triunfo diplomático y denunció que Estados Unidos intentó impedir su aprobación mediante "ingentes y espurias presiones".
Sin embargo, la ampliación de la asistencia internacional coincide con el agravamiento de la crisis alimentaria que atraviesa el país.
Una encuesta realizada por DIARIO DE CUBA entre febrero y marzo mostró que en casi el 80% de los hogares al menos una persona tuvo que saltarse alguna comida por falta de alimentos.
A ello se suma la advertencia de Food Monitor Program sobre el avance del llamado "hambre oculta", asociado a dietas pobres en nutrientes esenciales y al aumento del trabajo infantil como mecanismo de supervivencia en numerosas familias.
La escasez de alimentos, los apagones y las dificultades para acceder al agua potable forman parte de la vida cotidiana de millones de cubanos, mientras el Gobierno ha reconocido que la libreta de racionamiento dejará de cubrir de forma universal a la población y limitará la canasta básica a jubilados y otros grupos considerados vulnerables.
Pese al deterioro de la seguridad alimentaria, las inversiones estatales en la agricultura continúan disminuyendo, profundizando la crisis productiva que obliga al régimen a depender cada vez más de la cooperación internacional para sostener programas esenciales como la alimentación escolar.