Mientras los reportes independientes sitúan en una treintena la cifra de cubanos desaparecidos tras los terremotos en Venezuela del pasado miércoles, el Ministerio de Relaciones Exteriores del régimen (MINREX) ha manejado el tema con suma opacidad desde el primer momento y solo ha hecho breves declaraciones al respecto a través de las redes sociales de una funcionaria de la Cancillería.
En tal sentido, La Habana reconoció el fallecimiento del cubano Lupercio Adrián D'Pérez y Pando, al tiempo que notificó que continúa "la búsqueda de información con autoridades venezolanas, la Asociación de Cubanos, nuestros colaboradores y otras organizaciones para confirmar otros connacionales fallecidos o desaparecidos", escribió en su perfil de X la directora general de Asuntos Consulares y Atención a Cubanos Residentes en el Exterior, Ana Teresita González Fraga.
Durante el fin de semana, la propia funcionaria negó que existiera "confirmación oficial de connacionales heridos, fallecidos o desaparecidos". No obstante, Martí Noticias confirmó el sábado el deceso de la menor cubana Vanessa Martínez, cuyo cuerpo fue hallado entre los escombros, según informó su madre, Rosalía Rodríguez.
En este contexto, el periodista Cuscó Tarradell, quien en años recientes estuvo desplegado en Venezuela como parte de misiones de prensa del régimen, dio cuenta de la desaparición de otro niño cubano a consecuencia del terremoto: Dayan Martínez, hermano de Vanessa.
Asimismo, Tarradell informó sobre "la desaparición de una familia integrada por al menos seis personas: Alain Rodríguez Rojas, Teresa Rojas Rodríguez, Raudel Diosdado Rodríguez, Dylan Sander Rodríguez Yánez, Gladys María Padrón y Yadina de la Caridad Yánez Linares, quienes se encontraban en los edificios Oasis Beach y Resjurel, en el estado La Guaira, sin que hasta el momento se tengan noticias confirmadas sobre su localización".
A pesar de los intentos de varios usuarios en redes sociales, no existe un listado de nacionales de la Isla desaparecidos tras los terremotos, toda vez que las declaraciones oficiales al respecto han sido escasas y parcas.
Así, las esperanzas de encontrar personas con vida entre los escombros son cada vez menores, a pesar del despliegue de numerosas brigadas internacionales de rescate y salvamento, entre ellas una cubana que llegó este domingo a Caracas.
El despliegue cubano coincide con una fase crítica de la emergencia, en la que familiares de desaparecidos denuncian la lenta respuesta de las autoridades durante las primeras horas posteriores al desastre, un periodo considerado decisivo para salvar vidas. En tal sentido, aseguraron que la ayuda ha dependido principalmente de voluntarios, pequeños equipos de bomberos y brigadas internacionales.
En un análisis sobre el tema publicado por DIARIO DE CUBA, Annarella Grimal apuntó: "Los terremotos también han puesto de relieve las limitaciones del sistema sanitario y de respuesta a emergencias en Venezuela. En La Guaira y Caracas, las zonas más afectadas por el desastre, se han multiplicado las denuncias por la escasez de ambulancias, personal de rescate, equipos de emergencia y maquinaria especializada para remover escombros, lo que ha obligado a numerosos vecinos a participar en las labores de búsqueda y salvamento con herramientas improvisadas".
Mientras tanto, otro sismo, de mucha menor intensidad, sacudió este lunes la zona norte de Venezuela. El temblor, de magnitud 4,6, fue perceptible en los territorios devastados y obligó a numerosas personas a salir de sus viviendas por miedo a nuevos derrumbes, informó la agencia EFE.
Cuando Caracas cifra en al menos 1.450 los muertos y en 3.150 los heridos tras el doble sismo del pasado miércoles, crece la incertidumbre respecto a cuántos de ellos serán cubanos, mientras La Habana, fiel a su secretismo habitual, opta por un silencio que pone de manifiesto su incompetencia en el seguimiento de sus nacionales en el exterior y la escasa capacidad de sus consulados para ofrecer información, en un contexto en el que muchos cubanos desconfían de las embajadas del régimen.
Está claro que donde fuego hubo, cenizas quedan. Sirve para los temas personales y también, gubernamentales. Bruno Rodríguez fue el último funcionario de alto nivel que concurrió con motivo de las bajas de la custodia presidencial de Maduro, que dicho sea de paso, eran elementos de las FAR cubanas que siempre fueron negados. Existen en Venezuela aún muchísimos cubanos que trabajan oficialmente en la salud, pero también están aquellos que pasaron a la clandestinidad para prestar apoyo a GAESA, en manejos financieros.
No tiene sentido fingir empatía ni pretender que les afecta la desgracia y la suerte de ese pueblo cuando la "hermandad", o sea el negocio que tenían con el petróleo se les acabó. En otras palabras y dicho en lenguaje comunista: "Ahora que no me sirves para nada jódete".