El régimen cubano celebró este lunes la reconexión al sistema de la ineficiente termoeléctrica Antonio Guiteras, luego de su enésima avería, que la tuvo varios días apagada mientras los técnicos intentaban el milagro de echar a andar su muy obsoleta caldera. A pesar de la entrada de esta planta, la principal del país y que ya aporta 190MW de forma estable, los apagones en la Isla vuelven a ser de récord este martes, toda vez que la generación eléctrica cubre apenas un tercio de la demanda, como se ha vuelto normal en las últimas semanas, según el informe diario de la estatal Unión Eléctrica.
Así, para el horario pico de este martes, la generación eléctrica será de apenas 1.215MW, una cifra insuficiente frente a una demanda máxima de 3.250MW. "De mantenerse las condiciones previstas" y de entrar la unidad 8 de la planta de Mariel, con 35MW, algo que no puede darse por hecho ante la inestabilidad del sistema eléctrico cubano, la afectación durante dicho horario sería de 2.075MW; es decir, más del 60% de la Isla estaría en apagón de forma simultánea.
El aciago panorama de los apagones en Cuba, que dificulta cada uno de los aspectos de la vida diaria, está marcado por la desconexión de nueve centrales termoeléctricas, ya sea por averías o por mantenimiento.
En avería, la UNE reportó las unidades 6 y 8 de la Máximo Gómez, la unidad 2 de la Lidio Ramón Pérez y la unidad 4 de la Carlos Manuel de Céspedes. Mientras, están fuera de servicio por mantenimiento la unidad 5 de la Máximo Gómez, la unidad 3 de la Ernesto Guevara de la Serna, las unidades 5 y 6 de Renté y la unidad 5 de la central Diez de Octubre.
Además, 410MW están indisponibles por "limitaciones en la generación térmica", detalló la UNE, que también informó que otros 890MW no pueden utilizarse debido a que 106 centrales de generación distribuida permanecen fuera de servicio por falta de combustible.
Sin producir electricidad también están las patanas de Regla y Melones, así como las centrales fuel de Mariel y Moa. En este escenario, la UNE totalizó en 1.203MW la capacidad indisponible por falta de combustible.
En este contexto, protestas y apagones crecen en Cuba de forma directamente proporcional. Las manifestaciones, por lo general pacíficas, se producen en un contexto de creciente desgaste por los prolongados cortes de electricidad, que afectan también el suministro de agua, la conservación de alimentos y el funcionamiento de hospitales, comercios y otros servicios básicos, sin que el Gobierno logre estabilizar un sistema electroenergético cuya recuperación sigue dependiendo de reparaciones de emergencia y de la llegada de combustible.
En tal sentido, los cacerolazos se multiplican en la Isla y se reportaron en San Leopoldo, La Habana Vieja, así como en Centro Habana, Guanabacoa, Playa, Cotorro, Regla, Cojímar y San Miguel del Padrón, además de en numerosas barriadas de Santiago de Cuba. Todas ellas unidas por tres reclamos fundamentales: libertad, electricidad y agua.
De las protestas, las dos más recientes y de mayor hondura han sido las de Guanabo, en La Habana, y Contramaestre, en Santiago de Cuba. En el primer caso, decenas de personas se congregaron este lunes frente a la sede del Gobierno en Guanabo, La Habana, "para exigir respuestas, porque lo que están haciendo con nosotros es abusivo", dijo la activista Sisi Aguilera en su perfil de Facebook, al tiempo que detalló que están "sin agua potable, sin agua salobre, sin electricidad, sin comida".
En cuanto a los hechos de Contramaestre, vecinos del lugar incendiaron la Casa-Museo Orlando Pantoja Tamayo, institución definida como un referente histórico del régimen en el municipio y bajo tutela directa de la dirección municipal del Partido Comunista de Cuba (PCC). Decenas de personas se congregaron en el lugar bajo el grito de "¡Pongan la corriente!", al que se sumaron otros como "¡Libertad!" y "Contramaestre no quiere más comunismo".
Teniendo en cuenta que el verano recién comienza y que las temperaturas crecen a la par que el hartazgo de los cubanos, mientras el régimen es incapaz de garantizar condiciones mínimas de vida, los cacerolazos se mantendrán como parte del día a día en la Isla, al tiempo que las protestas amenazan con escalar.
Se ha llegado a un punto que en cualquier momento van a celebrar qué ese tareco de termoeléctrica funcione por dos horas, aunque después se rompa un mes entero.
La luz de la Guiteras "alumbrando" al futuro ...