Mientras el régimen cubano se encierra sobre sí mismo y convoca de urgencia al núcleo duro del Partido Comunista y a la inoperante Asamblea Nacional para "evaluar" el enésimo intento del castrismo de implementar supuestos cambios económicos, decenas de cubanos salieron a protestar durante la noche de este martes en La Habana y Santa Clara, como símbolo del hartazgo colectivo frente a los apagones y la depauperación de la vida.
Así, numerosas personas protagonizaron un cacerolazo que bloqueó la populosa calle Reina, una de las principales arterias de La Habana, durante la noche del martes, con abundante presencia policial que se limitó a observar e intimidar a los manifestantes, pero sin intervenir en la protesta pacífica, según el video compartido en su perfil de Facebook por el activista Guillermo Rodríguez Sánchez.
Entre un intenso repique de calderos, los presentes, que mantuvieron cerrada la calle a la altura de su intersección con Manrique, coreaban el que ha sido un cántico unitario en las protestas registradas en la Isla en los últimos días: "¡Que pongan la luz!".
Al propio tiempo, el activista Adelth Bonne Gamboa reportó la quema de un basurero como acto de protesta en Santo Suárez, mientras que el también activista exiliado Magdiel Jorge Castro denunció un hecho similar en Playa, tras un cacerolazo.
Además, la organización Ciudadanía y Libertad reportó que "vecinos del reparto Condado, en Santa Clara, salieron a las calles durante la noche de este martes para protestar por los prolongados apagones que afectan a la ciudad".
"¿Y el Condado de Santa Clara dónde estaba? ¡Ya ven, está aquí! Ahora mismo, cacerolazos aquí en San Miguel, Condado, Santa Clara, Villa Clara", escribió en su perfil de Facebook el expreso político Andy García Lorenzo.
Estas protestas tuvieron lugar poco antes de que, este miércoles, el régimen organizara un Pleno Extraordinario del Comité Central del PCC con el objetivo de "evaluar las propuestas de transformaciones económicas y sociales" anunciadas recientemente por Miguel Díaz-Canel, en medio de la agudización de la crisis económica que atraviesa el país.
La reunión, actualmente en marcha, no hizo público su programa, como tampoco lo hizo la Asamblea Nacional al convocar de urgencia una sesión extraordinaria para este jueves con el fin de analizar las mismas propuestas de supuestos cambios económicos.
Mientras tanto, la estatal Unión Eléctrica volvió a reportar para este miércoles un altísimo déficit de generación, toda vez que las obsoletas termoeléctricas cubanas no serán capaces de cubrir ni siquiera un tercio de la demanda.
Así, para el horario pico de este miércoles, la generación eléctrica será de apenas 950MW, una cifra insuficiente frente a una demanda máxima de 3.000MW. "De mantenerse las condiciones previstas", algo que no puede darse por hecho ante la inestabilidad del sistema eléctrico cubano, la afectación durante dicho horario sería de 2.080MW, es decir, más del 70% de la Isla estaría en apagón de forma simultánea.
El aciago panorama de los apagones en Cuba, que dificulta cada uno de los aspectos de la vida diaria, está marcado por la desconexión de ocho centrales termoeléctricas, ya sea por averías o por mantenimiento.
Además de la Antonio Guiteras, que salió del sistema el pasado lunes, están averiadas la Unidad 6 de la Máximo Gómez y la Unidad 2 de la Lidio Ramón Pérez. Mientras, están fuera de servicio por mantenimiento la Unidad 5 de la Máximo Gómez, la Unidad 3 de la Ernesto Guevara de la Serna, las unidades 5 y 6 de Renté y la Unidad 5 de la central Diez de Octubre.
Además, 312MW están indisponibles por "limitaciones en la generación térmica", detalló la UNE, que también informó que otros 890MW no pueden utilizarse debido a que 106 centrales de generación distribuida permanecen fuera de servicio por falta de combustible.
Sin producir electricidad también están las patanas de Regla y Melones, así como las centrales fuel de Mariel y Moa. En este escenario, la UNE totalizó en 1.203MW la capacidad indisponible por falta de combustible.
En este contexto, protestas y apagones crecen en Cuba de forma directamente proporcional.