Las aerolíneas canadienses Air Canada y Air Transat, que en febrero habían puesto en pausa sus vuelos a Cuba, decidieron suspenderlos por tiempo indefinido, debido a la situación económica que atraviesa la Isla y que no muestra síntomas de mejoría.
De esa forma, se sumaron al grupo WestJet, que anunció una decisión similar el 5 de junio, fecha en que se cumplía el plazo fijado por Washington para que las empresas que tuvieran vínculos financieros con el conglomerado de los militares cubanos, GAESA, les pusieran fin.
No obstante, ni ese grupo ni las restantes aerolíneas que dieron a conocer sus decisiones respecto a Cuba en la misma jornada, hicieron alusión al ultimátum del Gobierno de Estados Unidos.
En declaraciones citadas por el medio canadiense The Globe and Mail, el vocero de Air Canada Peter Fitzpatrick atribuyó la decisión a la "persistente incertidumbre política y económica" de Cuba. Asimismo, aseguró que a los clientes afectados se les ofrecerán distintas opciones, incluidos reembolsos.
Ambas compañías habían suspendido sus vuelos en febrero, lo que entonces significó un duro golpe para la ya moribunda industria turística en Cuba, debido a la falta de combustible para aviones en la Isla.
WestJet inicialmente se había propuesto reiniciar los vuelos en abril, si las condiciones lo permitían. Posteriormente, se planteó retomar las operaciones en el otoño, al igual que Air Canada, según apuntó The Globe and Mail.
Por su parte, Air Transat, que en abril había prolongado la pausa en sus operaciones a Cuba, explicó el viernes en un comunicado que "debido a la actual situación geopolítica en Cuba", se veía obligada a suspender los vuelos "por un período indefinido".
"Nos pondremos en contacto directamente con los clientes cuyos planes de viaje se vean afectados para informarles de las diferentes opciones disponibles", anunció la compañía aérea.
Al igual que Air Canada y WestJet, Air Transat congeló la ruta a Cuba en febrero, con previsión de retomarla en junio. En abril, dio a conocer que mantenía la suspensión al menos hasta finales del otoño.
El economista cubano Elías Amor explicó recientemente a DIARIO DE CUBA que las decisiones tomadas por las empresas que han decidido huir de la Isla no pueden explicarse únicamente por el ultimátum de Washington. A su juicio, la profunda crisis económica que atraviesa Cuba ha pesado de forma decisiva.
"Estas salidas obedecen a la pésima situación económica que existe en Cuba", afirmó. El economista mencionó entre los factores determinantes el desplome del turismo, que situó en alrededor de un 50% respecto al año anterior, así como la falta de electricidad, agua y alimentos.
Antes de los anuncios de las tres compañías aéreas canadienses, precedidos de la estampida de varias de cadenas hoteleras que decidieron dejar de operar instalaciones que están en manos de GAESA, el sector turístico cubano ya estaba en estado de coma.
En los cuatro primeros meses de 2026, habían arribado a la Isla 328.608 visitantes internacionales, lo que representó un 55,8% menos que en el mismo período del ejercicio previo, según datos publicados en mayo por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). En abril, Cuba recibió apenas 30.551 turistas.