La estatal Central de Abastecimiento y Ventas de Equipos de Transporte Pesado y sus Piezas (Transimport) anunció el martes la descarga de un lote de carros fúnebres en el Puerto de Mariel, en La Habana, que serán destinados a los servicios necrológicos en "todo el país", según la publicación de la empresa en Facebook. Sin embargo, la severa crisis de combustible que enfrenta Cuba podría reducir el impacto positivo que deben tener esos vehículos en los colapsados servicios funerarios de la Isla.
"Transimport, en coordinación con el MITRANS (Ministerio de Transporte) y las autoridades portuarias, comenzó la extracción de coches fúnebres, destinados para los servicios necrológicos en todo el país", informó la empresa perteneciente al Grupo Empresarial del Comercio Exterior (GECOMEX).
En una de las imágenes compartidas por la empresa en su página de Facebook se ve una fila de camionetas pick up plateadas de la marca JMC (Jiangling Motors Corporation), de fabricación china, equipadas con un canopy adaptado para uso funerario.
La publicación no precisa la cantidad de vehículos para los servicios fúnebres que llegaron a Cuba, ni cómo será la distribución por provincias.
Desde diciembre de 2025, La Habana cuenta con 15 carros fúnebres eléctricos, cuyo costo es asumido íntegramente por el Presupuesto del Estado, según anunció entonces el titular del MITRANS, Eduardo Rodríguez Dávila.
En Cuba, las dificultades para velar un muerto en la funeraria, transportarlo al cementerio y enterrarlo añaden tragedia a la lógica tristeza de esos momentos.
El progresivo deterioro de los servicios funerarios deja imágenes grotescas como las de muertos enterrados en refrigeradores o cajas de cartón, que a menudo se rompen durante el traslado, como han expuesto en las redes sociales personas afectadas por estas situaciones.
La demora o la falta de carros fúnebres y la mala calidad de los ataúdes, improvisados o fabricados por el Estado, son solo aristas de la precariedad que se ceba en los cubanos aún después de muertos. A ellas se suman la frecuente falta de electricidad en las funerarias y las bóvedas abiertas, con restos mortales regados en el suelo en los cementerios.
Aunque los nuevos vehículos deben representar alguna mejora, al menos en el traslado de los cadáveres, su arribo se produce en un contexto marcado por un crónico desabastecimiento de combustible que ha obligado a una reducción más drástica del transporte, anunciada por Rodríguez Dávila en su página de Facebook el 16 de mayo.