Una iniciativa privada en Villa Clara intenta cubrir, con energía solar, carencias básicas derivadas de los prolongados apagones en Cuba, en un contexto donde la crisis energética se ha vuelto estructural y no coyuntural.
Se trata de una estación de carga fotovoltaica levantada por el emprendedor Julio Ernesto Gomate Morales, de 29 años, que ofrece servicios como cocinar, recargar teléfonos móviles o alimentar pequeños vehículos eléctricos en una comunidad del centro del país.
"La construimos en apenas nueve días para poder solucionar el problema de la comunidad", explicó Gomate a EFE sobre una instalación que funciona de forma independiente del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y presta servicio durante 12 horas diarias.
El espacio cuenta con 30 conectores dobles y capacidad para alimentar más de 50 equipos de manera simultánea. Mientras la recarga de triciclos eléctricos tiene coste, el uso para cocinar o cargar celulares es gratuito, según el reporte.
La escena cotidiana —personas cocinando con ollas eléctricas junto a otras recargando ciclomotores— ilustra hasta qué punto los servicios básicos dependen de soluciones alternativas en amplias zonas del país.
Cuba arrastra desde hace años un deterioro sostenido de su sistema electroenergético, con apagones que en muchas regiones superan las 20 horas diarias y varios colapsos totales del sistema en el último año y medio. En ese escenario, iniciativas como esta no surgen como innovación aislada, sino como respuesta a una crisis persistente.
El proyecto, que comenzó como trabajo por cuenta propia y luego se formalizó como Proyecto de Desarrollo Local (PDL), también incluye la venta de neumáticos, baterías y otros insumos. Sin embargo, el propio Gomate reconoce afectaciones: la comercialización de neumáticos, uno de sus principales servicios, se encuentra "un poco paralizada" debido a la falta de combustible.
La expansión de soluciones solares, tanto estatales como privadas, se ha acelerado en medio del deterioro energético. Según cifras oficiales, solo en Villa Clara se han instalado recientemente paneles en 185 entidades estatales y 214 actores privados, con una potencia conjunta de unos 9,5 megavatios.
A nivel nacional, un estudio publicado en 2025 por la empresa de servicios corporativos Auge indica que el 60% de las micro, pequeñas y medianas empresas ha invertido en paneles solares o plantas eléctricas, en un intento por sostener operaciones ante la inestabilidad del suministro.
El caso de esta estación fotovoltaica muestra cómo, en ausencia de un servicio eléctrico estable, soluciones puntuales terminan asumiendo funciones esenciales. Más que proyectos complementarios, operan como sustitutos parciales de un sistema incapaz de garantizar servicios básicos de forma regular.
En la devastadora crisis doméstica en Cuba, los apagones y la falta de combustible aparecen entre los tres puntos fundamentales de quiebre, según los resultados de la segunda encuesta de DIARIO DE CUBA, realizada por Cubadata entre el 23 de febrero y el 13 de marzo de 2026 a 1.807 personas.
El 60,8% de los encuestados dijo haber sufrido apagones todos los días durante el último mes y otro 11,7% afirmó padecerlos varias veces por semana. En total, el 72,4% vive con cortes eléctricos diarios o frecuentes.
Un informe del laboratorio de ideas Common Wealth plantea que Cuba podría reducir drásticamente su dependencia energética con una inversión de 8.000 millones de dólares en energías renovables. El análisis, publicado por The Guardian, sostiene que esa cifra permitiría cubrir hasta el 93,4% de la generación eléctrica, mientras que una transformación completa del sistema elevaría el coste a unos 19.200 millones.