El Gobierno de Canadá anunció un nuevo paquete de ayuda humanitaria de 5,5 millones de dólares (4,1 millones de dólares estadounidenses) destinado a Cuba, ante el deterioro acelerado de las condiciones de vida en la Isla, marcado por apagones prolongados, escasez de combustible y colapso de servicios esenciales.
La ministra de Asuntos Exteriores, Anita Anand, escribió en X que el país atraviesa una "crisis humanitaria cada vez más profunda", con fallos recurrentes en la red eléctrica nacional y dificultades severas para acceder a alimentos, agua potable y atención sanitaria, una situación que viene agudizándose no desde enero sino desde hace al menos dos años.
De los fondos anunciados, cinco millones serán canalizados a través de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para reforzar el sistema sanitario, mejorar el acceso a medicamentos y sostener instalaciones médicas. El resto será gestionado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), enfocado en asistencia alimentaria y apoyo logístico, incluido combustible para operaciones humanitarias.
Según Ottawa, la ayuda será distribuida mediante organismos internacionales para intentar garantizar que llegue directamente a la población más vulnerable, pero en la práctica ninguna de estas iniciativas escapa al control estatal en un contexto de opacidad estructural.
Este nuevo desembolso se suma a otros recientes: en febrero, Canadá adelantó unos 5,8 millones de dólares (8 millones CAD) para programas de seguridad alimentaria junto al PMA y UNICEF, y en 2025 destinó más de 2,2 millones de dólares (más de 3 millones CAD) en respuesta a los daños provocados por el huracán Melissa. En total, la asistencia canadiense al país superó los 6,1 millones de dólares (8,3 millones CAD) en el último ejercicio fiscal.
Ottawa endurece advertencias de viaje
En paralelo, el Gobierno canadiense actualizó su aviso de viaje para Cuba, manteniendo la categoría de "evitar viajes no esenciales", una de las más altas dentro de su escala de riesgo.
A diferencia de advertencias centradas en la seguridad, Ottawa identifica como principal problema la escasez crónica: falta de alimentos, agua embotellada, medicamentos y combustible, condiciones que ya impactan incluso a instalaciones turísticas.
El aviso destaca que los apagones —incluidos cortes nacionales de más de 24 horas— son habituales, mientras la escasez de combustible limita el transporte interno y puede dejar varados a viajeros. A ello se suma la suspensión de vuelos de varias aerolíneas canadienses, tras la crisis de abastecimiento de combustible en aeropuertos cubanos.
El Gobierno recomienda a los ciudadanos que ya se encuentran en la Isla considerar su salida mientras existan opciones disponibles, ante el riesgo de nuevas restricciones o interrupciones.
Las advertencias también incluyen problemas de conectividad —internet limitado y telefonía inestable—, así como la necesidad de operar mayoritariamente en efectivo, lo que aumenta la exposición a delitos menores en zonas turísticas.
El endurecimiento de estas alertas coincide con el colapso progresivo del sector turístico, agravado por la retirada temporal de aerolíneas como Air Canada y WestJet, que suspendieron operaciones por la imposibilidad de repostar combustible en la Isla.
En ese contexto, las autoridades canadienses han dado luz verde a la low cost Flair Airlines para operar vuelos a Cuba, aunque sin fecha concreta de inicio y en medio de cuestionamientos por su historial operativo y alto nivel de quejas de clientes.
En Cuba las agencias de las Naciones Unidas que están presentes, como UNICEF, el PMA, el PNUD, etc, tienen que regirse por las directrices del PADIT que es una plataforma gestionada por el gobierno que reúne recursos y actores, o sea las directrices finales de cualquier colaboración extranjera tiene en última instancia que entrar por el canal del PADIT es decir el gobierno...