El estadounidense Michael Peralta, hijo de la cubanoamericana Alina López Miyares, quien cumple una condena de 13 años de prisión en Cuba por supuesto espionaje, consideró que el régimen cubano pretende usarla "como una especie de peón" y obtener algo a cambio de su puesta en libertad.
Así lo expresó en entrevista con la cadena estadounidense de noticias CNN, realizada en medio de las negociaciones que tienen lugar entre Washington y La Habana, y que las autoridades de la Isla reconocieron a mediados de marzo, tras negarlas durante varias semanas.
"Todo lo que puedo decir es que mi madre mantiene que no es una criminal, ella niega los cargos que le fueron imputados", afirmó el joven cuando el periodista Boris Sánchez recordó que el régimen cubano la acusó de ayudar al Buró Federal de Investigaciones (FBI) y que la ONU determinó que los derechos de la profesora fueron violados durante el proceso judicial.
Peralta añadió que no tuvo "ningún sentido" que su madre, una civil, fuera juzgada por un tribunal militar. En su opinión, el régimen cubano "quería arruinarle la vida a alguien".
Asimismo, señaló que su madre cree las autoridades de Cuba quieren ganar algo a cambio de su liberación.
"A mí me parece que quieren usarla como una especie de peón", sostuvo el joven.
La suposición no parece descabellada, teniendo en cuenta que la profesora de 67 años recibió libertad condicional en julio 2022, aunque le fue prohibido salir de Cuba hasta 2030. Apenas un año y unos meses después —coincidiendo con el arresto en Estados Unidos del exdiplomático Víctor Rocha, quien por más de cuatro décadas fue agente encubierto de La Habana—, López Miyares fue puesta nuevamente bajo custodia. Su familia ignora en qué centro penitenciario se encuentra exactamente.
El periodista de CNN aseguró que el Departamento de Estados de EEUU le dijo que funcionarios de la Administración Trump abordaron el tema de la ciudadana estadounidense con las autoridades de Cuba, abogando por su puesta en libertad por razones humanitarias.
Peralta confirmó que ha recibido información similar del Departamento de Estado y lamentó que hasta el momento no ha habido respuesta del régimen.
Sánchez preguntó al joven directamente si consideraría "un fracaso" las conversaciones entre EEUU y el régimen, en caso de que no traigan como resultado la liberación de presos como su madre, a lo que el joven respondió: "Absolutamente".
Peralta dijo entender que los problemas que hay en el mundo y lamentó la situación de los cubanos que también están encarcelados injustamente, pero recalcó que la "primera responsabilidad" del Gobierno de EEUU "es con sus ciudadanos".
Alina López Miyares nació en Cuba —por lo que las leyes de la Isla impidieron que recibiera atención consular de EEUU cuando fue arrestada—, pero emigró durante su infancia y es ciudadana estadounidense.
El joven recordó que otros ciudadanos del país han sido devueltos a EEUU y pidió la misma atención para su madre.
Durante la entrevista, Peralta también subrayó que López Miyares no pudo estar en el entierro de su padre, ni de su madre y que presenta actualmente problemas de salud que podrían requerir cirugías.
López Miyares fue condenada por un tribunal militar en octubre de 2017 a 13 años de prisión por el delito de espionaje, al supuestamente servir como enlace entre el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos y su esposo, Félix Milanés Fajardo.
Milanés Fajardo, un exdiplomático del régimen cubano ante Naciones Unidas a principios de la década de 1990, habría suministrado al FBI las iniciales de algunos de sus colegas de trabajo en esos años. Por ello fue condenado en el mismo proceso a una sanción de 17 años de cárcel.
Los expedientes judiciales cubanos reconocen que Milanés se desempeñaba como agente de la inteligencia cubana, lo cual le habría confesado a López después de la boda de ambos, en las vísperas de las navidades de 2007.
En los siguientes años Milanés tenía prohibido salir de Cuba, por lo que su esposa pasó la década visitándolo durante fines de semana largos y vacaciones escolares. Según los registros judiciales cubanos, Milanés era alcohólico y dependía económicamente de ella.
En 2017 la relación entre ambos dio un giro inesperado, cuando Milanés la llamó para que fuera a Cuba, pues había sido capturado en una embarcación intentando escapar de la Isla.
López fue detenida en el aeropuerto cuando regresaba, pero no fue hasta meses más tarde que sus amigos y familiares de Florida supieron que pesaban sobre ella cargos de espionaje.