Luego de salir del sistema de forma inesperada el pasado miércoles y detonar un colapso de la ya resquebrajada red eléctrica de Cuba, la termoeléctrica Antonio Guiteras, la de mayor potencia del país, volvió a aportar electricidad este domingo; pero el déficit de generación del país es tan grande que su impacto apenas se nota en los apagones, que este lunes golpearán en el horario pico de la noche a más del 60% de los cubanos de forma simultánea.
Así, la estatal Unión Eléctrica (UNE) solo es capaz de generar 1.250MW frente a una demanda máxima de 3.080, lo que hace que el déficit sea de 1.850, pero pudiera ser aún mayor, toda vez que este pronóstico está calculado teniendo en cuenta que, para el pico nocturno, entre en funcionamiento la Unidad 5 de la termoeléctrica de Renté y la Unidad 2 de Energás Jaruco. No obstante, experiencias previas dan cuenta de la poca confiabilidad del sistema, por lo que no sería de extrañar que dicha entrada no se produjera.
La debilidad del sistema está dada porque, para este lunes, la UNE reporta en avería la Unidad 5 de la central de Mariel, la Unidad 6 de la Diez de Octubre, la Unidad 2 de Felton y las unidades 5 y 6 de Renté, aunque la entrada de una de estas últimas sería inminente.
Al propio tiempo, están fuera de servicio por mantenimiento la Unidad 6 de Mariel, la Unidad 5 de Nuevitas y la Unidad 4 de la Carlos Manuel de Céspedes. Además, la UNE reportó 416 MW fuera de servicio debido a limitaciones en la generación térmica. Sin embargo, continuando con el patrón establecido hace varias semanas, la empresa estatal sigue sin declarar la afectación total por falta de combustible, lo que deja lugar a conjeturas.
En cuanto a la Guiteras, su subdirector técnico, Román Pérez Castañeda, dijo al periodista oficialista local José Miguel Solís que, desde la interrupción del pasado miércoles, se ejecutaron en la planta más de 300 actividades en aras de la reparación. Sin embargo, el pasado enero, durante otra parada de la termoeléctrica, el mismo especialista celebró que se ejecutaron más de 500 acciones, las que no impidieron que, menos de un mes después, la planta volviera a fallar, como es ya recurrente, y detonara el colapso del sistema.
Esta situación da cuenta de que tanto la energía solar anunciada por el régimen como las supuestas inversiones ejecutadas en las termoeléctricas no estarían dando respuesta a uno de los principales problemas de la Isla, definido por numerosos especialistas como estructural y con difícil solución bajo el actual modelo.
Así, en un contexto de resquebrajamiento absoluto, la lenta y desigual recuperación tras la caída del sistema eléctrico evidenció la poca capacidad de respuesta del régimen, así como el abandono sistemático al que someten a los cubanos. En tal sentido, este fin de semana se sucedieron protestas y cacerolazos en numerosos puntos de la Isla, en los que los ciudadanos se quejaron, de forma pacífica, por los días sin electricidad y sin agua.
El sentido de tales acciones quedó claramente resumido en la detención de la opositora Marianela Peña Cobas, quien, al ser arrestada y golpeada por las autoridades en medio de un cacerolazo, gritó: "Cinco días sin corriente y 65 años de hambre y miseria".