Lo que antes se solucionaba con una simple transacción, hoy requiere fardos de billetes para completar compras básicas. En medio de ese desorden económico generado por la inflación, la circulación de dinero falso encontró una nueva ventana de oportunidades en los comercios y servicios que operan en La Habana, donde el volumen de los pagos facilita el fraude.
Comerciantes privados y trabajadores por cuenta propia coinciden en que el incremento del uso de efectivo —a falta de mecanismo de pagos electrónicos eficientes— ha creado el ambiente propicio para que billetes falsificados se mezclen con los auténticos. La rapidez de las transacciones, las largas filas y la presión por atender a más clientes reducen las posibilidades de revisar con detenimiento cada pago.
Los pequeños negocios reportan pérdidas crecientes por esta causa. Jorge Salfrán Colina, propietario de una carnicería en El Cerro, decidió hace pocas semanas dejar de aceptar billetes de cinco y diez pesos. A diferencia de otros establecimientos que ya habían prescindido de esas denominaciones para agilizar el servicio, en su caso la medida respondió al aumento de intentos de introducir billetes falsos.
"Al principio era aislado, pero después empezaron a aparecer varios en la misma semana", relata. Según explica, los intentos de introducir billetes falsificados ocurren en horas de mayor afluencia, cuando el volumen de ventas obliga a trabajar con rapidez y reduce el margen de verificación. "Te das cuenta al final del día, cuando cuadras la caja y ya no hay manera de identificar quién pagó con ese dinero", agrega.
En el mercado agropecuario de Santa Catalina, municipio Diez de Octubre, los vendedores también reportan haber recepcionado dinero ilícito en medio del intercambio con los clientes. "Te los dan enfangados, sucios, como si llevaran tiempo saltando de manos", dijo Edgar Soto Vega, uno de los afectados, mientras otro aseguraba que intentaría reutilizar los billetes con los que fue engañado.
Las cafeterías privadas son de los establecimientos que más aumentaron sus precios desde que inició la inflación. Recientemente, ante la aparición de billetes falsos de mayor cuantía, no pocas en la ciudad han comenzado a comprobar el dinero que reciben. Incluso choferes de transporte privado señalan que han tenido que extremar precauciones, pues el cobro en efectivo es prácticamente la única modalidad disponible para muchos pasajeros.
"Si no estás a la viva te cuelan par de billetes y sales perdiendo, trabajas por gusto. Hasta puedes irte debiendo. Por eso miro billete por billete, aunque al jefe no le guste porque se para la cola. La semana pasada me estafaron con 8.000 pesos por pasar directo el dinero por la máquina contadora", comentó Noraida Puebla Domenech, empleada de una cafetería.
Cada cierto tiempo en la capital se destapa un periodo de estafas con billetes no válidos. La calidad de algunas falsificaciones ha vulnerado hasta la red de comercios y servicios estatales. En 2021 el Banco Central de Cuba tuvo que emitir un comunicado de alerta sobre a la circulación de un billete de 1.000 pesos que no había sido emitido por la entidad financiera.
Estos episodios suelen coincidir con etapas de fuerte depreciación de la moneda, reformas monetarias, escasez aguda de productos o incrementos abruptos de precios. En esos momentos, el volumen de efectivo en la calle aumenta, las transacciones se aceleran y la supervisión institucional se vuelve más compleja.
Aunque en menor escala, paralelo a los fraudes con la moneda nacional también saltan a la palestra diferentes estafas con dólares estadounidenses. En la Isla el dólar circula ampliamente en operaciones informales, sobre todo en la compraventa de productos de mayor valor.
Debido a la volatilidad del peso cubano y a la necesidad de muchos proveedores de almacenar divisas, aceptar dólares en efectivo se ha vuelto habitual para muchos comercios.
En la feria de La Güinera, barriada de Arroyo Naranjo, la mayoría de los negocios tienen un anuncio para la compra de dólares al precio que marca cada jornada el portal digital El Toque. Omara Llerena Tapia, dueña de un puesto de venta de ropa importada, describe un auge inusitado en el trasiego de billetes falsos de esta divisa en el área de la llamada candonga.
"Están trayendo unos 'fulas' falsos bastante buenos. Tienes que pasarle el lápiz y comprobarlos para que no te metan gato por liebre. Aquí se han comido [estafado] a unos cuantos y ni siquiera puedes poner una denuncia, la propia Policía te aconseja no hacerla porque te pueden terminar acusado por tráfico de dólares y, de todos modos, ese tipo de casos nunca se resuelven", destacó Llerena.
Los establecimientos estatales no están dotados de equipos para la revisión y los dependientes dependen exclusivamente de su pericia a la hora de verificar el dinero que aceptan.
En la tienda Adidas de la céntrica calle Obispo, en La Habana Vieja, uno de los trabajadores confirmó que en la caja del local hace días flotan dos billetes falsos de 100 y cuatro de 20. Según explicó, no se ha podido determinar cuál turno resultó víctima del fraude, por lo que internamente acordaron dejar ese dinero ilícito cubriendo el fondo diario que se asigna a la caja.
"No se sabe si quien los recibió se hizo el desentendido cuando se percató, y los dejó en la caja pasándolo a otro turno que inicialmente no se dio cuenta y luego también se hizo el desentendido. Todos quisimos lavarnos las manos, hasta que la cosa explotó. Al final vamos a tener que pagar entre todos. Es duro", acotó la fuente citada.
Y si algo le faltaba a este gobierno de ineptos y decadentes... No me llamaría la atención que sea el "bisnisito" de algún Castro... Siempre fueron chupasangres.
Dice que los comerciantes han dejado de aceptar billetes de cinco y diez pesos ... Curioso billetes falsos de tan baja denominación: con el dólar a 500 pesos, un billete de 5 seria un centavo de dólar! Probablemente sea más caro producirlo considerando papel e impresión en colores.