La acumulación de basura en La Habana es un problema ampliamente denunciado, no solo por los ciudadanos, sino también por funcionarios y entidades gubernamentales, que han prometido batidas para mejorar la higiene de la urbe, algo que, sin embargo, no ha sucedido y se ha visto aún más afectado durante la actual crisis de combustible. En tal sentido, el Gobierno de la capital presentó un nuevo proyecto con inversión portuguesa para mejorar el manejo de los desechos sólidos.
Según explicó Miguel Almeida, quien impulsa el proyecto desde Portugal, "en la primera fase se pondrán en marcha todos los camiones y contenedores disponibles en la ciudad, se incorporarán nuevos equipos para el lavado y se instalarán más contenedores en la provincia, evaluando la frecuencia de recogida en cada punto", citó la Asamblea Municipal del Poder Popular de Playa en su perfil de Facebook.
"En la gestión se prevé la recogida de unos 700 gramos de residuos diarios por persona", agregó, al tiempo que indicó que "todos los medios y equipos seguirán siendo del Estado, incluso los nuevos que se adquieran". Además, dijo, "se prevé un cambio salarial para los trabajadores de Comunales, lo cual incluirá un estímulo a sus trabajadores".
Sin detallar toda la inversión, las autoridades volvieron a descargar responsabilidad en los habaneros, al enfatizar que "el éxito del plan dependerá del compromiso ciudadano: se aplicarán multas y una fiscalización más estricta, y se establecerá una ordenanza territorial que defina las obligaciones de la población y las empresas".
"En esta etapa se separarán los residuos domésticos, las podas y los desechos de construcción, que deberán gestionarse mediante permisos especiales", recalcó el citado organismo gubernamental, al tiempo que destacó que "dado que el 50% del gasto anual de Comunales se destina al combustible, se exige eficiencia en la operación".
La basura es uno de los principales problemas de La Habana, y de toda Cuba, donde las ciudades se llenan de desechos y, en las últimas semanas, incapaz de recogerlos, el Gobierno optó por quemarlos, desatando nubes contaminantes y numerosas críticas entre los cubanos.
En tal sentido, el ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Armando Rodríguez Batista, alertó que "la presencia de humo en nuestros barrios no es un tema menor: atenta contra la salud de las personas y daña nuestro entorno, algo que tenemos el deber de proteger".
"Sabemos que esta conducta genera contaminación, afecta la salud de nuestra gente y deteriora el medio ambiente. La economía circular, el reúso y el reciclaje de las materias primas contenidas en los residuos son las opciones que deben desarrollarse", recalcó Rodríguez Batista. El proyecto presentado esta semana bajo un financiamiento portugués, que no fue aclarado si procede del Gobierno o de alguna empresa, estaría encaminado en este sentido. No obstante, la deplorable realidad de la Isla no invita al optimismo.
El ministro, además, dijo que el tema de las montañas de basura en Cuba está "distante de ser nuevo", lo que contradice el discurso del régimen, que intenta justificar las calles inundadas de desechos con el embargo petrolero de EEUU, impuesto en enero.