En el más reciente encuentro entre Miguel Díaz-Canel y las autoridades de La Habana, el Gobierno volvió a insistir en supuestas "soluciones integrales para mejorar sus servicios y limpieza" en medio de admisiones de que los salarios de los barrenderos y el personal afín a la gestión de residuos son "bajos" e incompatibles con la dureza y el riesgo del trabajo que realizan, publicó el diario oficial Granma.
El primer ministro, Manuel Marrero Cruz, pidió al Ministerio de Trabajo un "estudio" y "propuestas" para elevar la retribución de los cerca de 900 empleados que hoy sostienen, en condiciones precarias, la limpieza de la capital.
El Gobierno, sin embargo, no anunció ninguna medida inmediata. Marrero habló de "evaluar medidas excepcionales" y de "buscar incentivos", pero sin compromisos concretos ni cronogramas, mientras Granma reconoció que los trabajadores enfrentan turnos nocturnos, carencias de insumos, presiones constantes y un sistema que los responsabiliza por la ineficiencia general.
El rango de salario de los trabajadores de la limpieza y servicios comunales en Cuba ronda entre los 3.000 y los 3.500 pesos, dependiendo de la provincia, pluses por condiciones de trabajo y jornadas, según reportes oficiales. El salario medio del sector estatal y presupuestado en 2025 alcanzó los 6.500 pesos, pero los empleados de comunales (entre ellos los barrenderos) están por debajo de esa media, en el pelotón de los peor pagados, según datos recogidos por el portal oficial Cubadebate.
En La Habana, a pesar de la batida declarada hace meses por Díaz-Canel contra la basura, los desechos siguen acumulándose por semanas y los propios funcionarios admiten que los municipios de Marianao, Centro Habana y Plaza de la Revolución apenas cumplen con dos viajes al vertedero por camión.
La reunión también evidenció otra contradicción: mientras se señalan a los trabajadores por "llegadas tarde" o problemas organizativos, la estructura estatal apenas ha podido producir 40 carritos de barrendero de los 1.000 planificados y solo 31 contenedores "ampirol" frente a una necesidad de 126.
Sin equipos, sin salarios dignos y sin recursos básicos —desde guantes hasta escobillones— el Gobierno exige eficiencia donde no ha entregado ni lo mínimo para garantizarla.
Agua y apagones: el otro frente crítico
El encuentro también trató el tema del abasto de agua, afectado esta semana por la desconexión eléctrica en el occidente cubano. El fin de semana 67.433 habaneros seguían sin servicio, con Arroyo Naranjo, Habana del Este y San Miguel del Padrón entre los municipios más golpeados. Aun así, las autoridades hablan de una "tendencia a la recuperación", pese a que los problemas estructurales —bombas sin mantenimiento, redes deterioradas y cortes eléctricos constantes— siguen sin solución real.
Sobre la situación epidemiológica, Granma calificó las noticias ofrecidas como "más alentadoras". Según las autoridades de Salud Pública, "hay una tendencia a la disminución de los casos febriles por arbovirosis y el fortalecimiento del control antivectorial".
Más de 300.000 viviendas fueron tratadas con adulticida, en una labor para la cual han sido movilizados estudiantes de Medicina, y también para el pesquisaje en comunidades. Sobre las labores de fumigación, los funcionarios celebraron "que ya va por su séptima semana" y que deben mantenerse para la eliminación del mosquito transmisor de dengue y chikungunya, pese a la limitación de recursos.
Un barrendero en EEUU gana más que un médico en Cuba. Increíble pero cierto.