Canadá anunció el lunes que tiene "planes" para enviar asistencia a Cuba en medio de la escasez de combustible que enfrenta la Isla, tras el más reciente movimiento de Washington para cortar el suministro de petróleo al régimen cubano, reportó Reuters.
"Estamos preparando un plan para ayudar. En este momento no estamos preparados para proporcionar más detalles sobre el anuncio", dijo la ministra canadiense de Relaciones Exteriores, Anita Anand, sin detallar en qué consistirá esa asistencia.
La ONU ha advertido que si no se satisfacen las necesidades energéticas de Cuba, podría desencadenarse una crisis humanitaria. Canadá dijo la semana pasada que estaba monitoreando la situación en la Isla y estaba preocupado por "el riesgo creciente de una crisis humanitaria" allí.
Impulsado por la captura militar en enero del derrocado gobernante venezolano Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha hablado repetidamente de actuar contra el régimen de Cuba y presionar a la cúpula del poder.
Washington y Ottawa han tenido tensiones bajo el mandato de Trump en temas como aranceles comerciales, la cuestión de Groenlandia, los intentos de Canadá de estrechar lazos con Pekín y las declaraciones del primer ministro Mark Carney sobre que las "potencias medianas" deberían actuar juntas para no ser victimadas por la hegemonía estadounidense.
Trump ha dicho que el régimen en "Cuba fallará muy pronto", precisando que Venezuela, otrora principal proveedor de La Habana, no ha enviado recientemente ni petróleo ni dinero.
La situación ha impulsado alzas en los precios de los alimentos y el transporte, ya disparados desde 2021 tras la fracasada Tarea Ordenamiento del régimen, y ha generado grave escasez de combustible ante la dependencia de las importaciones de petróleo.
Aquí se mezclan varias cosas. Por un lado, Canadá mantiene un flujo de turistas muy amplio, y seguramente quiere algún tipo de indulgencia o consideración especial, cuando la cuestión empeore. Por otro lado, está la presencia de empresas de ese orígen, con la Sherritt a la cabeza, que deberán negociar en una próxima etapa. Y aquí irá de la mano con el desastre ambiental que provocaron sus mineras, aún sin contabilizar costos e indemnizaciones. Varias veces trataron de diversificar la empresa, con sede en el Centro de Negocios Miramar, como para no concentrar las miradas en el tema contaminación.
Sigue el show de las migajas izquierdistas. El guion de Gaza se repite.
Canadá debería primero limpiar Moa y sus alrededores y después, en una Cuba libre, tendría que indemnizar a casi 150,000 personas envenenadas con las negligencias medio ambientales de las compañías de su país.