Especialistas del estatal Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) reconocieron este jueves en el programa oficial Mesa Redonda de la televisión que no pueden prever cómo evolucionará el chikungunya en Cuba más allá del corto plazo —según dijeron— debido a que el país enfrenta su primera gran epidemia de este virus.
La doctora María Eugenia Toledo Romaní, investigadora del IPK, explicó que, a diferencia del dengue, que cuenta con décadas de datos acumulados, "no es posible actualmente hacer un pronóstico de largo plazo sobre el comportamiento del chikungunya en Cuba" que "puede realmente llevar a la muerte", publicó el portal oficial Cubadebate.
Toledo señaló que el país tiene una alta susceptibilidad poblacional, una estructura demográfica envejecida y una circulación simultánea de otros arbovirus que agravan el escenario.
La especialista advirtió que la evolución en la Isla del chikungunya solo permite "pronósticos de corto plazo". Comparó el brote con epidemias "explosivas" registradas en Paraguay, Bolivia y Brasil, y vinculó el incremento de los casos desde la semana 40 al reinicio del curso escolar y a la alta infestación de mosquitos en lugares de concentración de personas.
La doctora también admitió las limitaciones de la fumigación, los "problemas socioeconómicos" y la higiene urbana deficiente como factores que complican la contención. Aunque estimó que futuros brotes podrían ser menos extensos por la inmunidad adquirida, alertó que la movilidad interna puede generar nuevos focos, como ha ocurrido en estudios en Cienfuegos.
Toledo Romaní también advirtió sobre la necesidad de vigilar otras enfermedades además de los arbovirus. La investigadora mencionó que tras eventos climatológicos extremos, como lluvias intensas e inundaciones ocurridas con el huracán Melissa, es importante "monitorear" la leptospirosis, ya que las aguas estancadas y las malas condiciones sanitarias favorecen su propagación.
Vigilancia en laboratorio
La Dra. María Guadalupe Guzmán, jefa del Centro de Diagnóstico del IPK, dijo que en el país circulan 17 virus respiratorios, además de los arbovirus. Detalló el funcionamiento de la red nacional de laboratorios y recordó que el IPK cuenta con 23 Laboratorios Nacionales de Diagnóstico y Referencia acreditados por la OMS/OPS, pero omitió referirse al poco alcance en el diagnóstico por la escasez de insumos para practicar las pruebas a todos sospechosos.
Enumeró epidemias en las que el IPK ha tenido un rol central —dengue, cólera, zika, Covid-19, Oropouche y la actual introducción del chikungunya—, y dijo que el centro tiene la capacidad para realizar vigilancia molecular y genómica en coordinación con el Ministerio de Salud Pública.
Impacto en niños y grupos vulnerables
La doctora Yamirka Montesinos, jefa de terapia intensiva pediátrica, detalló que los niños menores de un año, especialmente los menores de tres meses, son los más propensos a desarrollar formas graves. Describió lesiones en la piel que evolucionan a ampollas, fallas intestinales agudas y complicaciones neurológicas o cardíacas que han requerido ingresos en cuidados intensivos. Todos los niños menores de dos años están siendo ingresados, según los criterios actuales, afirmó.
El infectólogo Daniel González Rubio advirtió que el chikungunya "no es una enfermedad de una semana", sino un proceso que puede hacerse crónico y causar incapacidad. Subrayó el impacto en una población "muy envejecida", donde muchos pacientes ya están encamados o terminan encamándose debido a la infección, con riesgo de consecuencias letales.
La vigilancia temprana —incluyendo ausentismo escolar y laboral por fiebre— y la acción combinada de medidas personales, ambientales y de Salud Pública fueron presentadas como pilares del control.
Médicos de Miami piden máxima alerta de viaje
Las organizaciones de médicos cubanos en Miami Solidaridad sin Fronteras y Cruz Verde Internacional solicitaron a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) elevar la alerta de viaje a Cuba a nivel 4. Alegaron la gravedad de la epidemia de arbovirus y pidieron intervención internacional ante la incapacidad del sistema sanitario cubano para responder, publicó El Nuevo Herald.
También enviaron cartas a la Organización Mundial de la Salud (OMS), Organización Panamericana de la Salud (OPS) y al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) por el riesgo para niños, embarazadas y ancianos.
La Embajada de Rusia en La Habana, por su parte, emitió además recomendaciones preventivas a sus ciudadanos ante el aumento de casos de dengue y chikungunya.
Esta semana, el epidemiólogo ruso y exjefe sanitario Gennadiy Onishchenko recomendó a sus compatriotas no viajar al extranjero, en particular a Cuba, debido al brote de arbovirus. "Quien aún no ha comprado un viaje, que no lo haga. Y quien ya lo tenga, que lo devuelva", declaró al medio ruso Life.ru.
Onishchenko advirtió que la epidemia registrada en Cuba —que han dejado al menos 33 fallecidos según cifras oficiales, aunque fuentes independientes elevan la cifra— representan un riesgo sanitario real para los viajeros. Los contagios confirmados entre rusos han aumentado, y medios de Moscú hablan de al menos 14 turistas infectados solo en noviembre, mientras más de 1.500 estarían en riesgo.