El Tribunal Municipal de Arroyo Naranjo, La Habana, dictó sentencias de ocho y diez años de cárcel respectivamente para Daima Rodríguez Núñez y su pareja, Carlos Díaz González, tras hallarlos culpables de cometer delitos de corrupción de menores contra las cuatro hijas de ella, todas menores de edad.
Según una nota del estatal Canal Habana que fue reproducida por el portal estatal Cubadebate, las hijas de Rodríguez Núñez tienen diez, siete, cuatro y un año de edad. Las tres primeras tienen capacidad cognitiva disminuida, por lo que asisten a escuelas especiales.
Las pruebas practicadas durante el juicio, realizado en septiembre, demostraron que la acusada, madre biológica y tutora legal de las niñas "no las alimentaba adecuadamente a pesar de la ayuda que les proporcionaba el gobierno municipal para ello; y no las llevaba a recibir atención médica", informó Canal Habana.
Además, no las llevaba a la escuela durante largos períodos y las dejaba solas en la casa durante prolongados espacios de tiempo, que incluían la noche y la madrugada.
En muchas ocasiones, ella y su pareja enviaban a las niñas a la calle, a cualquier hora, a pedir dinero y comida tanto a vecinos como a personas desconocidas. El dinero que llevaban ellas a la casa lo empleaban Rodríguez Núñez y Díaz González en comprar bebidas alcohólicas.
Él, además, le tocó sus partes íntimas a la niña de siete años por encima de la ropa, con el consentimiento de la madre, por lo que también fue hallado culpable de abusos lascivos.
Además de la sentencia de ocho años de privación de libertad, a Rodríguez Núñez le fueron suspendidos sus derechos paternos filiales sobre sus hijas.
Tanto a ella como a su pareja les fue impuesta la sanción accesoria de prohibición de salida de Cuba, mientras extinguen su sentencia.
La nota de Canal Habana precisó que a los acusados "se les aplicó la ley vigente al momento de cometer los hechos, por resultar mucho más beneficiosa que la actual".
Las sentencias de estos dos acusados transcienden en la prensa oficial mientras otros niños cubanos se encuentran en riesgo, ante la desidia de las autoridades.
Poco más de diez días atrás, DIARIO DE CUBA expuso el caso de una niña de cinco años residente en Los Bloques, un barrio del consejo popular Plaza, en La Habana, que es víctima de un patrón de maltrato infantil dentro de su familia, sin que las autoridades tomen cartas en el asunto.
En septiembre, una familia denunció que un hombre que se tocó los genitales varias veces frente a su hija menor de edad —que lo grabó— permanecía en libertad, mientras la niña vivía atemorizada.
Días atrás, reportes en las redes sociales verificados por esta redacción mostraron que un grupo de niños y adolescentes había pasado semanas trabajando y durmiendo en los alrededores del Hotel Gran Muthu Habana, en la intersección de 1ra y 70, municipio Playa.
Las imágenes difundidas en las redes sociales obligaron a funcionarios del Gobierno a reconocer las fallas institucionales que han empujado a esos menores a sobrevivir en las calles.
Perseguirá a los padres que brindan a sus hijas a pedofilos de las empresas extranjeras y generales lacivos ?.....