Leticia Martínez Hernández, jefa del equipo de prensa de Miguel Díaz-Canel, y el diputado Carlos Miguel Pérez Reyes, han admitido fallas institucionales en Cuba, luego de que circularan en redes sociales imágenes de varios menores durmiendo en una zona hotelera de La Habana.
En una publicación en su perfil de Facebook en la que, a pesar de las admisiones, no faltaron los elogios para el régimen, Martínez Hernández escribió: "Esta revolución hace mucho por sus niños, a diario y en todos los frentes. Que eso no se olvide nunca. Pero situaciones como la de esa foto que circula son inadmisibles".
La periodista oficialista dijo que "es responsabilidad del Estado y de las familias, y de todos los que vemos esas cosas, y muchos solo postean".
Martínez Hernández celebró "al diputado que salió a resolver y a responder", en referencia a Carlos Miguel Pérez Reyes, representante del aparato legislativo por el municipio Playa, quien reconoció en otra publicación en la misma red social deficiencias estructurales en la atención a menores en riesgo y la incapacidad del sistema para dar seguimiento a los casos.
En un extenso post, Pérez Reyes enumeró los programas sociales que, en teoría, garantizan la protección infantil —entre ellos el Programa de Atención Materno Infantil (PAMI), los Consejos de Atención a Menores del Ministerio del Interior (MININT), y el sistema de educación gratuita—, pero admitió que la articulación entre las instituciones no funciona.
"Cuando las personas se trasladan a otro territorio, el seguimiento se diluye, no funciona bien. Denunciar y 'recoger' a los menores no resuelve, por sí solo, la raíz del fenómeno", dijo.
El diputado señaló que el problema "no es aislado" y que en la capital se han extendido a varios puntos los niños que piden dinero a diario, incluso de noche, sin consecuencias visibles para los adultos responsables.
También dijo que existe una "falta de sensibilidad" entre cuadros institucionales y ciudadanos, que han llegado a naturalizar la presencia de menores en las calles: "Nos hemos acostumbrado a ver niños durmiendo o pidiendo, como si fuera normal. Este no puede ser un tema que dejemos pasar inadvertido. Hay que actuar ahora y actuar todos", pidió.
Las publicaciones de Martínez Hernández y Pérez Reyes se producen en medio de silencio oficial de ministerios como Educación, Trabajo y Seguridad Social, o Interior.
Tras la ola de críticas en redes sociales, DIARIO DE CUBA confirmó que los niños fueron retirados del lugar, los alrededores del Hotel Gran Muthu Habana.
Fuentes locales describieron un operativo en torno al hotel, con patrullas, oficiales en moto y personal vestido de civil. No se sabe el paradero de los menores.
Las reacciones de ambos funcionarios constituyen, además de una evidencia de control del relato oficial, un reconocimiento parcial de un problema que el régimen habitualmente niega ante organismos internacionales como la UNICEF o la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Sin embargo, sus declaraciones dejan entrever la incapacidad del Estado cubano para abordar la creciente pobreza infantil, en un contexto de crisis económica prolongada y deterioro de los servicios sociales.
"Este no puede ser un tema que dejemos pasar inadvertido. Hay que actuar ahora y actuar todos."
Por supuesto que no podía esperarse otra cosa que la misma verborrea hueca de siempre. No van a hacer nada respecto a esto como tampoco han movido un dedo contra todo lo que en Cuba ya hace mucho alcanzó niveles de normalización. Este fenómeno no va a ser la excepción; lo único que está garantizado es que se verán más y más escenas de este tipo por doquier.
Las imágenes de los niños en la calle vendiendo cosas o mendigando son como aquellas que la propaganda del Gobierno Revolucionario divulgó en el 59 para echar adelante programas sociales. Hoy no hay o no funcionan --que para el caso es lo mismo. Tanto remar y remar para volver a la orilla, de un país en peores condiciones que las iniciales. Hacen falta unos cuantos diputados más que hagan uso de la Asamblea Nacional y viren al revés ese manicomio.
En Cuba hace falta un Pinochet como el de Chile.
Esconder a los mendigos como dijo el diputado no resuelve el problema. El barco del régimen tiene muchos agujeros por todas partes y hace aguas porque el barco es viejo, deficiente y obsoleto. Lo interesante es que no acaba de hundirse.