Pese a los llamados oficiales a "una Habana más limpia", el Gobierno cubano sigue evitando reconocer que el desastre sanitario y medioambiental de la capital responde a causas estructurales. La falta crónica de inversión, el deterioro de la flota de recogida y la ineficiencia del sistema comunal es para Miguel Díaz-Canel dejadez y "falta de cultura del detalle".
El gobernante insistió este lunes en el "llamado para toda la ciudad" de La Habana a las acciones de higienización, en un esfuerzo por contener los cúmulos de basura que asfixian los barrios. Sin embargo, el operativo —al que las autoridades han sumado centros laborales, organismos estatales y jóvenes reclutas del Servicio Militar Obligatorio— repite el esquema de movilización temporal que ya ha fracasado anteriormente.
Según cifras oficiales, en los últimos días se recogieron más de 35.000 metros cúbicos de residuos sólidos urbanos con el empleo de 910 equipos, la mayoría "prestados" por otros organismos. Las autoridades reconocieron, sin embargo, que el "coeficiente de disponibilidad técnica" de los vehículos de Comunales sigue siendo bajo, lo que compromete la sostenibilidad de las acciones.
La viceprimera ministra Inés María Chapman admitió que la limpieza masiva constituye "un reconocimiento de los problemas que afectan la calidad de vida y la salud de los capitalinos", y habló del "reto" de hacer sostenible la estrategia. Pero ni ella ni el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, explicaron cómo lograrlo sin un aumento de recursos y sin una reestructuración del sistema de comunales, cuyas deficiencias son conocidas desde hace años.
Durante el encuentro del lunes, Díaz-Canel reconoció que los vertederos desorganizados, la falta de llaves en los puntos de carga de agua y otros fallos "no son problemas de ahora, sino acumulados". No obstante, insistió en achacar la situación a la "falta de cultura del detalle" y habló de la necesidad de "participación popular" para mantener la ciudad limpia, trasladando nuevamente la responsabilidad a los ciudadanos.
Funcionarios como José Ramón Monteagudo, jefe del Departamento Agroalimentario del Partido, y Liván Izquierdo, primer secretario en La Habana, coincidieron en que "queda mucha basura por recoger" y llamaron a reforzar la disciplina y el control en los barrios. También se propuso revisar el diseño de las direcciones de Comunales y completar el número de contenedores, aunque sin anunciar fondos ni inversiones concretas.
Mientras tanto, la crisis de los residuos sigue afectando la Salud Pública, en un contexto de proliferación de focos de mosquitos y enfermedades febriles. El Ministerio de Salud Pública ha intensificado las pesquisas, pero sin resolver la raíz del problema: la incapacidad del Estado para garantizar un sistema estable de recolección y procesamiento de desechos.
A la crisis de los residuos se suma la del abasto de agua, otro de los servicios urbanos que sigue al borde del colapso. De acuerdo con datos divulgados en la reunión del lunes, más de 156.000 habaneros continúan afectados por la falta de suministro, ya sea por roturas en las redes, fallos eléctricos o la escasez de equipos de bombeo.
Aunque se incorporaron 119 camiones cisterna a la distribución —47 más que antes del operativo—, la medida apenas compensa años de deterioro en una infraestructura que pierde enormes volúmenes de agua por el estado de las redes.
Tampoco la situación del resto de los servicios básicos muestra señales de recuperación. Las autoridades reconocieron que continuarán las afectaciones en el servicio eléctrico, y de momento sigue la escasez de combustibles y hay fallas en la entrega de la canasta básica, además de problemas en la realización de las ferias agropecuarias.
Alguien debería sugerir al PCC formular un plan para importar varios contenedores de Febreze y así combatir el mal olor de estos pequeños focos de basura; pero claro, habría que tener en cuenta las sanciones impuestas por el imperialismo y las indisciplinas sociales de algunos sectores de la población.
Todo lo que hacen es hablar sandeces en un lenguaje grandilocuente. ¡Qué "reto" ni "estrategia sostenible y sistemática", ni "cultura del detalle"! NO HAY CAMIONES RECOGIENDO LA BASURA, y el colmo es que la culpa la tiene la gente. ¿Tendrán los vecinos que buscar contenedores, camiones y quienes quieran trabajar de basureros? ¿Deberán establecer los horarios y también pagar los salarios?
Los reclutas del SMO y los "voluntarios" se exponen, además, a contraer cualquier enfermedad al meterse en las pilas de basura sin guantes ni ropa adecuada. Aquello no tiene remedio sin que salga ese régimen del poder.
El perro faldero Canelo no es más anormal porque no se levanta más temprano.
Cuidado que DCS es Doctor en Ciencias.
Lo único que saben hablar es mier.....y lo bonito es que ellos los saben y se hacen los idiotas. Para limpiar esa ciudad tienen que emplear a todos los camiones del ejército, los pocos que le quedan. Y como son idiotas, pedirle a Putin que le regale unas barrenderas de nieves.
Si el Canelo cree que limpiar Labana es “un detalle”, definitivamente a este HP los Castro le han hecho una trepanación del cráneo, lo han convertido en un autómata que repite las sandeces que le ordenan sus dueños, ya las montañas de basura se pueden ver hasta a través de los cristales calobares de la realeza de la Dictadura.
Esta gentuza ya hace tiempo que rompió el joputómetro.
Ya dieron el ejemplo barriendo cuatro o cinco hojas; ahora le toca al pueblo sumergirse en la inmunducia y limpiar el estercolero nacional. Imagino que la segunda parte de este sainete es ver a la población acudir en masa por todo el país a cumplir con el deber.