"¡Iluminemos Cuba!", así se denomina la campaña que organizaciones italianas "de solidaridad", como denomina a sus grupos de influencia el régimen de la Isla, lanzaron para pagar por la compra de recursos para enfrentar la grave crisis eléctrica que impone interminables apagones a los habitantes del país.
La prensa oficial anunció el lanzamiento de la iniciativa el miércoles 24 de septiembre en la sede nacional de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), a la que asistió la embajadora cubana en ese país europeo, Mirta Granda Averhoff.
La colecta es respaldada por el secretario nacional de la CGIL, Maurizio Landini; Marco Papacci, expolicía y presidente de la Asociación Nacional de Amistad Italia-Cuba (ANAIC); Walter Massa, presidente de ARCI, y Fabrizio de Sanctis, de la dirección de la Asociación Nacional de Partisanos de Italia (ANPI), entre otros.
La campaña "surge como respuesta a las dificultades que enfrenta Cuba para garantizar un servicio eléctrico estable, situación que afecta directamente a hospitales, escuelas, centros culturales y hogares", señaló la nota oficial.
"No podemos permanecer indiferentes. La luz en los hogares y la energía para la vida dependen también de la solidaridad internacional", dijeron los organizadores, citados por Cubadebate. Ello, mientras el desastre del sistema eléctrico de la Isla acumula décadas de desinversión, las mismas en que La Habana construyó decenas de hoteles de lujo.
"Cada donación, sin importar su tamaño, será un gesto concreto de amistad y hermandad hacia el pueblo cubano, que resiste desde hace más de seis décadas las consecuencias del bloqueo", enfatizó el llamado.
Según los representantes italianos, CGIL mantiene vínculos históricos con la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), único sindicato legal en la Isla, mientras que la ANAIC, fundada en 1961 tras la invasión de bahía de Cochinos, coordina 77 círculos en toda Italia y "promueve intercambios, brigadas de trabajo voluntario y campañas contra el bloqueo".
Por su parte, ARCI, que asegura tener más de un millón de socios, colabora desde hace décadas con el Ministerio de Cultura de Cuba y las oficialistas UNEAC y Asociación Hermanos Saíz.
Finalmente, la ANPI, heredera de la resistencia antifascista italiana, mantiene relaciones con la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, organización creada por Fidel Castro para reunir a sus veteranos de guerra y exmilitares.
No es esta la única gestión diplomática de La Habana para conseguir recursos regalados con que combatir los apagones. En julio, la cónsul general cubana en Ciudad Ho Chi Minh, Ariadna Feo Labrada, encabezó una colecta de fondos para el "apoyo a la instalación de paneles de energía solar para estudiantes cubanos" en escuelas de la Isla.
La iniciativa, promovida por la Unión de Organizaciones de Amistad de Ciudad Ho Chi Minh y la Asociación de Amistad Vietnam-Cuba, entre otros grupos oficialistas que quisieron conmemorar el 72 aniversario del ataque al cuartel Moncada del pasado 26 de julio, reunió a funcionarios, empresarios y filántropos, quienes entregaron el equivalente a alrededor de 7.633,60 dólares estadounidenses.
Asimismo, el jueves 25 de septiembre, China donó ocho grupos electrógenos de 1,8 megawatios (MW) de potencia máxima cada uno para aumentar la capacidad de la central eléctrica de Guanábana, en Matanzas, reportó el diario oficial Granma.
El reporte aseguró que se instalarán equipos similares en La Habana, Artemisa y Ciego de Ávila, luego de que los cientos de motores a diésel enviados por Pekín en tiempos de Fidel Castro para su denominada "Revolución energética" sufrieran deterioro y roturas, aparte de escasez de combustible y lubricantes.
China ha donado en los últimos meses componentes y varios parques fotovoltaicos completos a La Habana, como parte de un ambicioso programa de expansión de fuentes renovables de energía que apenas ha tenido impacto en la mejoría de los apagones.