El incremento de los asesinatos, asaltos, robos con violencia y arrebatamientos, entre otros delitos graves, preocupa hoy a los cubanos, en medio del hambre generalizada y los apagones. Este tema fue analizado en el programa Los Puntos a las íes, de DIARIO DE CUBA, con la participación de expertos.
"Cuba es un Estado mafioso, donde la regla es sálvese quien pueda y donde ya no hay ninguna intención de ayudar a la gente de los sectores más bajos. Entonces, si se vive en una sociedad hundida en la miseria, y además no hay valores sociales o religiosos que ayuden a mantener un código de conducta, lo más probable es que se incrementen los actos delictivos", señaló Juan Antonio Blanco, director del laboratorio de ideas Cuba Siglo XXI.
En ese escenario, "si los recursos contra el crimen se dedican a lo que ellos consideran como 'delitos políticos', se deja desamparada a la población".
José Manuel González, periodista, investigador del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana y codirector de CubaxCuba, afirmó que el aumento de la violencia en Cuba se explica con la teoría del Triángulo de la Violencia, del sociólogo noruego Johan Galtung.
En primer lugar, mencionó la "estructural", y puso como ejemplo el reciente estudio del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, que revela que el 89% de la población vive en la pobreza extrema. "Entonces, la gente vive en un sistema estructuralmente violento", apunta González. La "cultural", por otra parte, "muestra la violencia como una forma legítima de conseguir cosas". Y todo ello "genera un aumento de la violencia directa, que es la que estamos viendo: asesinatos, robos, asaltos, agresiones…".
El programa incluyó testimonios de residentes en Guantánamo y Baracoa, que mostraron su preocupación por la ola de crímenes que sacude el país.
"Estos momentos, no se puede salir (a la calle). A mi edad, me pueden quitar lo poco que tengo. Aquí no hay seguridad", dijo un entrevistado. Los campesinos, sobre todo, relataron que "no pueden dormir tranquilos" si tienen un animal en casa, que es su "único" medio de transporte.
"No te sientes con el derecho ni de ir a la Policía, porque no pasa nada", lamentó otro entrevistado.
Juan Antonio Blanco descartó una comparación entre Cuba y Haití. El cubano "es un Estado totalitario, mafioso, que ejerce un control sobre toda la sociedad"; mientras Haití "es un Estado fallido, que no controla el territorio nacional y abre espacio a todo tipo de iniciativa delincuencial", analizó.
"La actividad criminal organizada en Cuba por excelencia es la de GAESA, el grupo de la cúpula de poder que controla al Estado", precisó Blanco.
En la primera mitad de 2025 ocurrieron en la Isla más delitos que durante todo 2024, según el más reciente informe del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana. Sin embargo, La Habana dice que tienden a disminuir.
"Los delitos que el informe reseña en el primer semestre, no son todos los que han sucedido en Cuba. Ojalá. Son los que se han reportado y hemos podido comprobar. Eso es solamente la punta de un gigantesco iceberg escondido", alertó José Manuel González.
Los crímenes han aumentado en Cuba, por las razones que Blanco y González apuntan. Pienso que es un asunto que ha ido aumentando gradualmente en la medida en que el Estado se ha ido desentendiendo de los problemas de los ciudadanos y las comunidades, y también en la medida en que las desigualdades entre la población aumentaron. No comenzó en los 2000, pero tampoco se vivió en los 60. En los años 90 La Habana se llenó de rejas en puertas y ventanas por el aumento de los robos, y a muchos se nos olvida que si se salía a la calle con una cadenita de oro se corría el riesgo de quedar con una herida en el cuello, o se quedaba uno descalzo si se salía con unos tenis "de afuera". El delincuente comenzó a adquirir lo que no tenía o podía negociar. Hoy todo ha ido para peor, porque mayores son las escaseces, y también mayores son las desigualdades en la población. (Cont...)
(cont...) A pesar de existir grandes desigualdades sociales en los años 50, en el pueblo donde vivía, la puerta de la calle de mi casa no se cerraba nunca, excepto con una aldaba y quedaba entreabierta el día entero. Pero existían, con todas sus imperfecciones, fuerzas del orden público y tribunales, otros valores sociales, una sociedad civil activa que llegaba hasta los estratos más humildes, aparte de que nadie iba a entrar a robar donde no había objetos de gran valor. Hoy se roban hasta una palangana, a la policía le importa tres cominos, y no existen organizaciones sociales que se respeten, mucho menos se respetan a los dirigentes de ese emporio vertical.