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Haití

El repliegue aparente de 'Barbecue' y una eventual alianza entre pandilleros generan incertidumbre en Haití

Centenares de haitianos comenzaron a regresar a sus hogares en la capital.

Brasilia
Jimmy 'Barbecue' Chérizier.
Jimmy 'Barbecue' Chérizier. AP

En un giro inesperado en la prolongada crisis que azota a Haití, caminando sobre un escenario incierto, centenares de haitianos comenzaron a regresar a sus hogares en Puerto Príncipe, la capital que vive una suerte de asedio dilatado luego de que año y medio atrás el más visible líder pandillero, Jimmy "Barbecue" Chérizier, tomara dos cárceles y liberara a miles de presos.

"Barbecue" sorprendió al anunciar que cedía el control de determinados territorios capitalinos y en esa misma dirección resultó llamativo que centenares de personas se aventuraran a volver a sus viviendas, destruidas o saqueadas. Esto ha significado una vuelta no prevista en la crisis de violencia y humanitaria que asola a Haití y que no tiene visos de solución o salida en el corto o mediano plazo.

"Barbecue" anunció su aparente repliegue bajo una narrativa de que debían las bandas criminales "plantear nuevas estrategias de lucha", y la decisión de esta figura llega días después de que EEUU ofreciera una recompensa de cinco millones de dólares por su captura, intensificando la presión sobre el expolicía y líder de la coalición de pandillas Viv Ansanm (Vivir Juntos). Chérizier es un admirador confeso de Fidel Castro y "Che" Guevara, como lo ha sostenido en varias entrevistas.

Este repliegue, sin embargo, está lejos de resolver la crisis multifactorial en la que se combinan la devastación dejada por la violencia pandillera, la fragilidad del Gobierno de transición y la limitada presencia de la Misión Multinacional de Seguridad (MMS) liderada por Kenia mantienen a Haití al borde del colapso, mientras una posible alianza entre Chérizier y su rival Kempes Sanon despierta nuevas alarmas.

"Dado que son nuestros soldados los que están ahí, impidiendo que la gente regrese, vamos a pedirles que se retiren, para que la gente pueda volver a sus casas", afirmó el líder de Viv Ansanm, una confederación de pandillas nucleadas en torno a "Barbecue" y que controla entre el 80% y el 90% de Puerto Príncipe, según estimaciones del Consejo Noruego para Refugiados.

La violencia de las pandillas, que se desató abiertamente en el primer trimestre de 2024, ha profundizado una crisis humanitaria sin precedentes. Según la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH), en el primer semestre de 2025 se registraron más de 2.680 asesinatos, incluyendo 54 menores, y al menos 1,3 millones de personas han sido desplazadas internamente debido a la violencia.

La ONU también reporta que seis millones de personas, más de la mitad de la población haitiana, necesitan asistencia humanitaria, mientras que 5,4 millones enfrentan inseguridad alimentaria aguda, con dos millones en niveles de emergencia, de un total de 11 millones de habitantes con los que cuenta este país, que comparte territorio con República Dominicana en la isla La Española.

En medio de la zozobra e incertidumbre, donde se mezclan necesidades básicas insatisfechas de manera grave y temor a la violencia de las pandillas, el aparente repliegue de Chérizier llegó con otro hecho preocupante generado por el mismo "Barbecue": un video reciente lo mostró junto a Kempes Sanon, jefe de la banda rival Haut Belair/Les Argentins, que históricamente ha sostenido enfrentamientos sangrientos con el G9, una de las pandillas que integran Viv Ansanm.

Esta primera aparición pública de Sanon, un expolicía conocido por su bajo perfil, y la posible reconciliación entre ambos líderes, los dos exagentes de la Policía Nacional Haitiana, han generado inquietud en Haití.

"La aparente tregua entre Chérizier y Sanon no es un signo de pacificación, sino una potencial reconfiguración del poder criminal en Haití", advierte Diego Da Rin, analista del think tank International Crisis Group. "Estos líderes han mostrado habilidad para adaptar sus tácticas, utilizando discursos políticos para legitimar sus acciones mientras consolidan el control territorial. Una alianza entre ellos podría complicar aún más los esfuerzos de la misión internacional y el gobierno de transición", adelanta Da Rin.

La crisis haitiana se agrava por la parálisis del Gobierno de transición, instaurado tras la renuncia del primer ministro en funciones Ariel Henry en marzo de 2024, bajo presión de las pandillas y la comunidad internacional, especialmente de EEUU y de la Comunidad del Caribe (CARICOM).

El Consejo Presidencial de Transición, compuesto por nueve representantes políticos y de la sociedad civil, ha sido incapaz de avanzar hacia elecciones previstas para 2025, obstaculizado por disputas internas y la falta de recursos. La ausencia de un Poder Ejecutivo plenamente funcional desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse, hace cuatro años, dejó un vacío institucional que las pandillas aprovecharon para consolidarse como el poder de facto zonas de la capital, Puerto Príncipe.

"Haití necesita una estrategia integral que combine seguridad, reformas judiciales y asistencia humanitaria. Sin un compromiso financiero y político sostenido de la comunidad internacional, el país seguirá atrapado en un ciclo de violencia y colapso institucional", advierte Robert Muggah, cofundador del Instituto Igarapé, con sede en Brasil, y experto en seguridad.

Una cara dramática de esta crisis se vive en el día a día de una agobiada población. La violencia de las pandillas ha devastado la infraestructura social de Haití. Más de 900 escuelas y 39 centros de salud han cerrado en Puerto Príncipe, mientras que solo uno de los tres principales hospitales de la capital permanece operativo, de acuerdo con reportes de periodistas extranjeros.

El resurgimiento del cólera desde octubre de 2022, combinado con el hacinamiento en campamentos de desplazados, ha elevado el riesgo de enfermedades infecciosas como el dengue. La ONU estima que 1,7 millones de personas podrían quedarse sin asistencia humanitaria en 2025 debido a la falta de financiación, con solo el 10% de los 908 millones de dólares solicitados cubiertos hasta ahora, tras el cese de actividades de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID).

Expertos de la ONU consideran Haití se encuentra en un punto de inflexión. Sin una acción internacional coordinada y un fortalecimiento urgente de las instituciones nacionales, el país corre el riesgo de caer en un caos irreversible, que si llega a ocurrir le convertiría en el primer caso moderno de una nación gobernada por pandillas criminales.

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2 comentarios

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Los paises de negros son todos una porqueria...no es racismo...es la realidad...no hay UN SOLO pais de negros que funcione bien...todos son las misma mierda..pobreza, hambre, miseria, pandillas, violencia...hasta algunos paises de America Letrina le cogen alante a cualquier pais de negros.

Increíble que hayan sido los primeros en liberarse en este continente.Pero en vez de superarse y crear una verdadera nación,se metieron al vudú ,matarse unos a otros y adoración de dictadores asesinos dinásticos.Son como algunos países africanos,pero sin recursos naturales.