El Renminbi, la divisa de curso legal en China, será la moneda de referencia en el comercio y los pagos que se realicen entre La Habana y Pekín, informó la página oficialista de Facebook "CubaXSiempre", citando datos ofrecidos por el ministro cubano de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, sobre la reciente visita de Miguel Díaz-Canal al país asiático.
De acuerdo con la publicación, ambos países ya realizan intercambios en esa moneda, pero ahora La Habana "incrementará" su uso, "lo que genera nuevas expectativas y fortalece la cooperación económica y las inversiones conjuntas".
En declaraciones a la prensa oficial de Cuba, difundidas en la Televisión estatal, Pérez-Oliva Fraga destacó además que La Habana está ultimando la integración de sus bancos comerciales al Sistema Interbancario de Pagos Transfronterizos (CIPS).
El mencionado sistema es una plataforma china que, según el ministro, permitirá procesar pagos con mayor seguridad y evitar las interferencias derivadas del "bloqueo estadounidense", al que el régimen de Cuba insiste en culpar de todas las carencias que sufre la población.
Pérez-Oliva Fraga aseguró que ambos pasos permiten una mayor autonomía financiera, mejores condiciones para los negocios y consolidan la relación estratégica entre Cuba y China.
En sus declaraciones, el ministro cubano destacó también el encuentro que sostuvo Miguel Díaz-Canel con más de 70 empresarios chinos en Shenzhen, durante su estancia en el país.
El propio ministro los invitó a participar en la próxima XLII edición de la Feria Internacional de La Habana, que se celebrará del 24 al 29 de noviembre próximo, y reiteró que "las puertas de Cuba están abiertas para que las empresas chinas participen activamente en el desarrollo socioeconómico cubano en el corto, mediano y largo plazos. Ello es esencial para continuar construyendo la Comunidad de Futuro Compartido que han declarado nuestros líderes en favor del desarrollo sostenible y el bienestar de nuestros países y pueblos".
El encuentro se produjo casi un año después de que transcendiera que Pekín enfrió sus relaciones comerciales con La Habana, cansado de esperar que el régimen de Cuba haga cambios de mercado en su economía. El diario Financial Times citó a diplomáticos y funcionarios del gigante asiático, quienes comentaron que en privado los chinos han instado al régimen cubano durante mucho tiempo a pasar de una economía planificada verticalmente a un modelo más orientado al mercado, como en China.
La Habana debe cientos de millones de dólares a grandes empresas chinas, como Huawei y Yutong, que le suministraron vehículos, maquinarias y tecnología. Pekín anuló el contrato de importación de azúcar de Cuba, una cuota anual de poco más de 400.000 toneladas que para La Habana era una prioridad. La caída de la producción azucarera de la Isla acabó con ese acuerdo.
La prensa oficial de Cuba ha resaltado la gira asiática de Díaz-Canel, que incluyó Laos y Vietnam, además de China, y que tenía el objetivo de conseguir oxígeno económico en medio de una crisis para la que La Habana no tiene solución a corto ni mediano plazo.
Sin embargo, en las distintas paradas, el gobernante cubano recibió más promesas de cooperación y discursos enfocados en los lazos históricos, que ayuda concreta para sortear la crisis.
En el caso de China, el saldo visible también ha sido político, con la firma de la Declaración Conjunta entre Cuba y China. En el documento, La Habana afirmó oponerse "firmemente a cualquier forma de 'Independencia de Taiwán'" y señaló que ese territorio "forma parte inalienable del territorio chino", al tiempo que dijo apoyar "firmemente la posición de la parte china en los temas de Xinjiang, Xizang, Hong Kong y los derechos humanos, y rechaza resueltamente los intentos de injerencia en los asuntos internos de China", avalando así las violaciones que comete Pekín en esas regiones.
Asimismo, La Habana "da la bienvenida a la Iniciativa de Gobernanza Global que el compañero Xi Jinping ha propuesto recientemente" y se declara "dispuesta a participar activamente en la cooperación en el marco de las iniciativas arriba mencionadas", además de avalar el férreo control y censura de las redes que ejerce Pekín.