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Educación

La pesadilla de la vuelta a clases: el costo imposible de la educación en Cuba

Aunque la educación en Cuba es oficialmente gratuita, la realidad demuestra lo contrario: mochilas, uniformes, zapatos y útiles escolares cuestan sumas inalcanzables para la mayoría de las familias.

Holguín
Estudiantes en La Habana. DDC TV
Materiales para el inicio de curso de una niña cubana.
Materiales para el inicio de curso de una niña cubana. Diario de Cuba

Una mochila a 7.000 pesos, zapatos a 15.000… comienza el curso escolar 2025-2026 en Cuba y miles de familias se endeudan para que sus hijos puedan volver a la escuela.

El 1 de septiembre debería ser motivo de entusiasmo y alivio para las familias, porque los niños y jóvenes retoman la enseñanza, pero la fecha es en realidad una pesadilla económica. Los preparativos escolares, lejos de ser un gasto rutinario, se han transformado en un lujo casi impagable que muchos cubanos no pueden costear, o lo hacen con sacrificios extremos. El salario básico cubano resulta irrisorio frente a los precios actuales de uniformes, calzado, mochilas y útiles escolares, que, al igual que casi todo en Cuba, suben sin freno debido a la inflación y la crisis.

El discurso oficial insiste en la "gratuidad" de la educación y, en lo formal, así es. Pero la realidad contradice ese planteamiento: para que un niño pueda asistir a clases, la familia debe desembolsar miles de pesos en el mercado privado —prácticamente el único con surtido— o en tiendas estatales desabastecidas y caras, cuyos precios suelen equipararse a los del sector particular, que se rige por la compra de dólares cada vez más escasos y caros.

"Antes teníamos ofertas relativamente económicas; mucha gente resolvía, y el que podía darse el lujo iba a comprar con los particulares cosas de afuera. Las mochilas y loncheras THABA eran bastante buenas y con presencia aceptable, pero dejaron de abastecernos; desde antes del Covid no viene nada. Ahora todo el mundo tiene que 'fajarse' con las cosas importadas, y el dólar para arriba como un cohete. Diariamente entran clientes y preguntan esperando un milagro, pero no tenemos ofertas", explicó Eduardo, trabajador de una tienda estatal de productos industriales de Holguín, una de las pocas que aún sobreviven.

Un ejemplo basta para entender la distancia entre salarios y precios: el salario mínimo en Cuba ronda los 2.100 pesos y el promedio nacional apenas superó los 6.600 pesos durante el primer semestre de 2025, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI); sin embargo, una mochila escolar cuesta alrededor de 7.000 pesos (sin incluir cartuchera ni lonchera). Un par de zapatos escolares oscila entre 10.000 y 15.000 pesos. En otras palabras, solo un par de zapatos puede costar más de dos meses de salario íntegro de un trabajador promedio.

"Yo trabajo en una oficina de Planificación Física, gano poco más de 4.000 pesos al mes y tengo dos hijos en primaria. ¿Cómo compro lo que hace falta si no doy ni para un par de zapatos?", comenta Iliana, una madre holguinera. "Gracias a la bondad de una tía que tengo en EUA, que me da una ayudita de vez en cuando, y a su hija aquí, mi prima, que me regala las cosas que sus hijos dejan casi nuevas, voy resolviendo", añade con resignación.

Si sumamos el uniforme —cuando se consigue—, que oficialmente mantiene precios bajos en tiendas estatales, pero que en la práctica escasea y se revende hasta en 500 o 600 pesos cada pieza (alrededor de 1.000 a 1.200 pesos el uniforme completo), más libretas, lápices, forros y otros accesorios, el gasto mínimo por niño puede superar los 20.000 pesos (unos 50 dólares). Esto ocurre en un país donde el ingreso medio mensual es de unos 16 dólares al cambio real, que es el informal.

Este panorama ha profundizado la brecha social en Cuba. Aquellos que reciben remesas o que están vinculados al sector privado emergente pueden asumir gastos. Sin embargo, para la mayoría de los trabajadores estatales y familias sin acceso a dólares o ingresos extras estos precios son simplemente imposibles.

Millones de cubanos dependen de la ayuda de familiares en Estados Unidos, España o América Latina para costear los gastos del hogar, incluidos los escolares. De hecho, sin ese soporte económico, gran parte de los niños no tendría las mochilas, los uniformes ni el calzado que este 1 de septiembre llevan a las aulas. "Sonamos como un país parásito, pero es exactamente a ese punto al que hemos llegado. O, dicho con más justicia: adonde nos han traído".

Elinet tiene una niña de cinco años que este curso inicia preescolar: "Vine de Estados Unidos solo para verla en su primer día de escuela. La dejé con un añito y me fui por travesía, con el corazón partido, pensando en ella, para que no le falte nada. Aquí en casa no podíamos ni pagar la luz. Desde hace un año puedo venir y lo hago cada vez que puedo. Ahora le traje todo lo que necesita para la escuela; si me hubiera quedado en Cuba, no sé cómo lo podría pagar. Esto está más caro que Miami, y no se gana nada".

Pero no todas las familias tienen esa suerte. Las estadísticas muestran que apenas una fracción de los hogares recibe remesas de forma regular. El resto depende de un salario estatal insuficiente o de ingresos ocasionales. Eso significa que un alto porcentaje de familias enfrenta la vuelta a clases en condiciones precarias, obligadas a endeudarse, a vender pertenencias o a resignarse a que sus hijos asistan a la escuela con graves carencias.

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2 comentarios

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Y lo triste también es que, cómo República Dominicana con la invasión de Haití, cada día la población se "oscurece" más, los "blancos" tienen muy pocos hijos, y "los negros" se reproducen tanto, porque no les importa. Pueden llamarme "racista" si quieren, pero es la verdad.

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El cubano de la isla se acostumbró a vivir dentro de la basura, los malos olores forman parte de "lo normal" de la vida cotidiana, recuerdo aquellos "mosqueros" de la cría de puercos dentro de las casas en el '94, a pesar que mi familia no criaba animales teníamos que sufrirlo, la Isla Basura ya forma parte de la cotidianidad del pueblo esclavo, es triste, pero real.