A pesar de los riesgos para la salud que connota, el Gobierno cubano prevé tener sembradas, para 2026, hasta 25.000 hectáreas de maíz transgénico para la producción de granos, a partir de semillas genéticamente modificadas por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), informó el diario oficial Granma.
Así, el director de Investigaciones Agropecuarias de dicho centro científico, Mario Pablo Estrada, afirmó que, "ante el contexto actual de carencia de recursos, el deterioro de la calidad de los suelos y los impactos del cambio climático, los organismos genéticamente modificados, representan una alternativa necesaria para incrementar la producción de alimentos en Cuba". Estos, sin embargo, tienen numerosas contraindicaciones.
"Tomando en cuenta la urgencia de contar con altas producciones de maíz y de soya, que representan una importante fuente de energía y proteínas para el alimento animal, y los costos cada vez más elevados que tienen en el mercado internacional, nuestros científicos priorizaron la obtención de esos cultivos genéticamente modificados", dijo, al tiempo que sostuvo que esperan un rendimiento estimado de 125.000 toneladas para el maíz transgénico, que serán empleadas en la alimentación animal.
Asimismo, con relación a la soya genéticamente modificada, que tiene un rendimiento potencial de tres toneladas por hectárea, "buscamos consolidar la producción en 4.500 hectáreas en cada provincia, ampliando la capacidad de generación de semillas certificadas", dijo.
"Luego de casi cinco lustros de investigaciones, transitamos hacia un escalado mayor de los resultados y, en el presente, estamos inmersos en la fase de liberación comercial, bajo el cumplimiento de las más estrictas normas de seguridad", agregó Estrada, lo que deja entrever que el régimen se estaría agarrando al clavo ardiente de los transgénicos, que criticó en el pasado, para intentar revertir la aciaga situación de los campos cubanos.
A fines de julio de 2020, el Gobierno de Cuba abrió oficialmente la puerta a los cultivos transgénicos como "complemento a la agricultura convencional", en medio de una sostenida crisis alimentaria y de desabastecimiento.
Sin embargo, el agrónomo cubano Fernando Funes Monzote expresó en sus redes sociales que "los cultivos transgénicos siguen sin ser una alternativa aceptable para Cuba o el mundo. Donde quiera que se han aplicado, la decisión ha sido guiada por la soberbia del ser humano que sigue camino a su autodestrucción. Hay muchas maneras de lograr la soberanía alimentaria para Cuba y ninguna de ellas son los transgénicos".
"La ambición por glorias científicas y por justificar ineficiencias que han frenado y frenan la producción agraria cubana pueden conducir a errores que comprometan para siempre la posibilidad de lograr la agricultura prospera y sostenible que necesitamos", advirtió la investigadora Aleyda Marrero Terán.
"No veo la relación hoy entre transgénicos y seguridad y mucho menos soberanía alimentaria en Cuba. Cuando aún no se ha logrado alcanzar los potenciales de las variedades con que cuenta el país, incluso con muy bajos insumos, no sé qué hacemos acudiendo a un transgénico o un híbrido", cuestionó.
"En el mundo entero esto es una variante que se ha utilizado para mejorar el rendimiento de los cultivos. En este caso, yo tengo mi punto de vista por la parte de la salud, pero no se trata de mi punto, sino de que hay que buscar una alternativa para paliar la situación de la hambruna, independientemente de la exigencia que le estamos haciendo al Gobierno con la campaña. Lo otro depende de que el Gobierno nos tenga en cuenta como campesinos independientes", señaló Esteban Ajete Abascal, líder de la Liga de Campesinos Independientes hace cinco años, cuando el régimen anunció una política de cultivos transgénicos que no ha dado resultado, como tampoco han dado resultados ninguna de sus medidas para intentar dinamizar la producción agrícola.
En tal sentido, los argumentos de las autoridades evitan mencionar el problema de fondo: la improductividad de un modelo agrario que impide a los agricultores ejercer libertades imprescindibles para el desarrollo de una agricultura eficiente. Mientras, la pobreza y el hambre siguen escalando en una Cuba que padece, día a día, su resquebrajamiento integral.
Es normal, en una isla poblada por humanos transgénicos... el 59 fue un año curioso, prometieron aumentar la producción y lo consiguieron... en las cuentas internacionales numeradas de los mohosos de GAESA.
En tiempos del Difunto en Jefe se hicieron planes para la agricultura transgénica, pero todo quedó en eso, en planes. Y como lo de ahora es Continuación...
Ohh, sí. Primero lloverá maná del cielo que una cosecha de maíz en Cuba. Los cuatros guajiros de siempre, sembrarán un poco para los puercos y ...
No sé si el régimen cumplirá con esa meta, pero lo que sí es cierto, es que desde mediados de los 90 agricultores de todo el planeta cultivan plantas transgénicas y hasta la fecha no se conoce caso alguno de daño a la salud humana por el consumo de un alimento transgénico.
Así que decir que los alimentos transgénicos son un riesgo para la salud me parece una solemne pifia.
Eso no son más que palabras, ese maíz transgénico se sembrará igual que la yuca que prometieron sembrar hace una pila de años para la fábrica de pan de yuca que dizque iban a inaugurar, y todavía no hay ni yuca ni fábrica así que lo mismo será con el maíz o con cualquier otra cosa que se saquen de la manga esos ineptos para seguir mareando la perdiz.