El pasado 18 de julio, durante el Quinto Periodo Ordinario de Sesiones de la X Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el régimen cubano aprobó un proyecto de ley de reforma constitucional que elimina el límite de 60 años de edad para ser elegido presidente de la República.
Tras este ardid político, bajo el visto bueno del Consejo de Estado y el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba controlados por la elite militar, los habaneros barajan y especulan quién podría ser el próximo "puesto a dedo" o "director del circo" luego de la salida de Miguel Díaz-Canel.
"Con la eliminación del límite de edad se abre un abanico de otros posibles candidatos que podría incluir a militares de la vieja guardia", opina Ernesto Valladares, que incluye entre sus candidatos a Inés María Chapman, actual vice primera ministra.
"Una jugarreta lógica si tenemos en cuenta que bajo el mandato de un civil como Díaz-Canel se protagonizaron las rebeliones del 11J. Las protestas populares a lo largo del país están a la orden del día y, francamente, Díaz-Canel ni siquiera cuenta con el respeto ciudadano. Es una figura bastante mangoneada que carece de inteligencia propia y con un discurso impropio que deja mucho que desear. La designación será de un militar como el coronel Alejandro Castro", agrega Valladares.
Las destituciones, en su momento, de Alejandro Gil, exministro de Economía; Marino Murillo; Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario de la estatal Central de Trabajadores; y Marta Elena Feitó, ex ministra de Trabajo y Seguridad Social, reducen las candidaturas de los habaneros consultados.
"Antes de esta 'oportuna' reforma a la Constitución —a espaldas del pueblo, dicho sea de paso— me decantaba por la designación de Roberto Morales Ojeda [actual Secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista] como el próximo puesto a dedo y como el rostro público de un circo que es, bien sabido, controlado por las Fuerzas Armadas", comenta Gladys Mederos.
"Hay que aclarar que estas especulaciones ciudadanas no están sostenidas sobre las esperanzas de un cambio, cualquiera que sea el o la designada por el Partido, sino dentro de los márgenes ya establecidos o implementados. Especulaciones que tienen un carácter más bien lúdico, como todo circo que se respete. Ampliar el rango de edad para 'optar' por la Presidencia del país, casi a última hora, puede significar la poquísima confianza que la vieja guardia tiene en todas las figuras que, a decir verdad, tampoco han demostrado aptitudes o talento para presidir el desastre gubernamental", remarca Mederos.
Según establecía hata ahora el Artículo 127 de la Constitución vigente, para ser presidente de la República se requiere haber cumplido 35 años de edad, hallarse en pleno goce de los derechos civiles y políticos, ser ciudadano cubano por nacimiento y no tener otra ciudadanía. Se exige además tener hasta 60 años de edad para ser elegido en este cargo en un primer periodo.
La justificación del régimen para derogar dicho artículo a cargo del presidente del Parlamento cubano Esteban Lazo se sustentó en el "marcado envejecimiento poblacional" y que "en consecuencia, es necesario no limitar la posibilidad de elegir a personas que, cumpliendo con los requisitos establecidos, puedan asumir el cargo, siendo esto más conveniente para la Revolución y contribuyendo al fortalecimiento de la institucionalidad y la preservación del proceso revolucionario".
"Justificación que deja las puertas abiertas a todo tipo de especulaciones, al mismo tiempo que despeja cualquier duda sobre quién o quiénes realmente manejan los hilos de la dirigencia del país", ataja Gregorio Argudín, quien baraja al primer ministro Manuel Marrero como candidato designado por el PCC para sustituir, llegado el momento, a Miguel Díaz-Canel.
"Ante la 'sorpresa' de eliminar el límite de edad, y repasando las destituciones de los últimos tres años, no sorprendería que fuesen designados militares de larga data como Lázaro Álvarez Casas [ministro del Interior], o los viceministros de las Fuerzas Armadas Joaquín Quintas Solás y Ramón Espinosa. Se puede esperar de todo, incluso hasta las ideas o análisis más descabellados, pues en cuáles ministerios se pueden encontrar figuras que cumplan con los requisitos que expuso Lazo: que hayan demostrado fidelidad a la Revolución, compromiso con sus ideales y trayectoria revolucionaria, para que puedan ser elegidas para tan altas responsabilidades. Está bien claro que entre los civiles tales garantías no abundan cuando han tenido que recurrir, y de corre corre, a reformar la Constitución", destaca Argudín.
Para la habanera Angelina Roselló su candidato quedó descartado tras los anuncios de la derogación del Artículo 127 de la Constitución, "que tampoco es que sorprenda tanto cuando ellos mismos incumplen los plazos, los acuerdos e incluso sus mandamientos".
"Aunque Gerardo Hernández [Nordelo] no es una figura de peso, a mi criterio y siguiendo la lógica con la que fue designado Díaz-Canel, bien podría haber sido el próximo puesto a dedo. De cualquier manera, ningún cubano se atrevería a soñar con cambios sustanciales, cualesquiera que sean los designados para manejar la carroza. Los cubanos entendemos, pese a todo, que los cambios en el país solo llegarán cuando el Gobierno comience a respetar, en primer lugar, a la Constitución y al pueblo. En mi opinión, queda más que claro que el próximo puesto a dedo ya está elegido y será un militar, o una figura bastante cercana a la cúpula militar; es decir, un hombre de GAESA", concluye Roselló.
Sera Bruno Rodriguez Parrilla.
Da igual...los directores del circo están en GAESA desde hace años, lo demás es farsa.
Alejandro Castro Espín.
Tiene sentido un hombre de GAESA, la corporación militar necesita comprimir la poca fuerza que le queda al PCC para adelantar la agenda militar.