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Pobreza

Food Monitor Program: En Cuba, 'la orden de barrer a los mendigos está dada'

'Debe cerrarse la brecha entre lo que se proclama y lo que se practica', insiste un medio oficialista y afirma que 'el rostro de la vulnerabilidad se ha vuelto cotidiano'.

Camagüey
Mendigo en Camagüey.
Mendigo en Camagüey. TV Camagüey

En medio del resquebrajamiento integral de la sociedad cubana y al calor de la mentira flagrante expresada la semana pasada por la ya exministra del régimen Marta Elena Feitó, Food Monitor Program documentó decenas de casos que, con vehemencia, demuestran que en Cuba sí hay mendigos. "Si la ministra hubiera ido a hablar con María ―una anciana de 80 años en situación de calle―, ella le hubiera contado su historia… Tal vez, quién sabe, alguien allá arriba, en el poder, hubiera comenzado a notarlos. Tal vez, quién sabe, alguien allá arriba en el poder dejaría de barrerlos debajo de la alfombra, como la basura que se esconde cuando llega visita", indicó.

En tal sentido, como muestra de la estrategia del régimen, que pasa por un muy tibio reconocimiento de la situación y un aumento de la propaganda que intenta demostrar las acciones para atender a los vulnerables, acciones que, sin embargo, solo sacan a la luz el largo abandono al que han sido sometidos, el medio estatal TV Camagüey afirmó que, en la ciudad, "el rostro de la vulnerabilidad se ha vuelto cotidiano".

"Personas de la tercera edad, enfermos mentales, migrantes internos y ciudadanos desamparados transitan sin rumbo, muchos piden ayuda, no por costumbre, sino por necesidad urgente. Lo que antes parecía excepcional se ha vuelto rutina", dijo y señaló, aunque de forma velada, el fracaso de las políticas aplicadas y de la propaganda: "el número de personas con conducta deambulante sigue creciendo a pesar de contar con una infraestructura institucional diseñada para atenderlas".

"Esta contradicción revela no solo fallas en la implementación de políticas públicas, sino también una crisis más profunda que involucra abandono familiar, precariedad económica, envejecimiento poblacional y debilidad institucional", criticó.

Si bien el Gobierno local identificó a 59 personas en situación de calle, mientras que otras 31 reciben atención en el Centro de Protección Social, "estas cifras no reflejan la totalidad del fenómeno que vemos día a día en las calles", subrayó TV Camagüey.

Haciendo notar que el problema es mucho mayor y es consecuencia de la debacle integral en la que malvive el país, el medio oficialista sostuvo: "La realidad demuestra que, sin programas de acompañamiento postinstitucionales, sin inclusión laboral adaptada, sin vivienda segura, la recuperación queda suspendida".

Dijo, además, que, si bien el enfoque gubernamental "reconoce la complejidad del problema, prioriza la contención y el traslado, pero no garantiza reintegración social ni escucha activa de quiénes lo viven, prueba de que es necesaria una solución estructural más profunda".

"Una estrategia aún poco explorada, pero con potencial de impacto en el contexto cubano, es la creación de cooperativas sociales inclusivas, donde personas con conducta deambulante puedan integrarse en actividades productivas adaptadas a sus capacidades", propuso.

El medio estatal camagüeyano destacó, asimismo, que "debe cerrarse la brecha entre lo que se proclama y lo que se practica. La protección social no puede ser una vitrina, debe ser una red viva".

Mientras, la pobreza y el abandono siguen campando sin remedio en las calles de Cuba, y casos como el de María, expuesto de por Food Monitor Program seguirán siendo lamentablemente cotidianos. Así, "con ochenta años, tras haber dedicado su vida al magisterio y al proceso revolucionario, María es un caso social que duerme en un portal", dijo la ONG.

"Con la creciente dolarización del Período Especial y la disminución de los alimentos de la canasta básica, María comenzó a vender lo que encontrara o le dieran. La agudización de la policrisis estructural en el país y la creciente inflación la obligaron a 'bucear' en los latones de basura en busca de alimentos y artículos de uso para reciclar y vender", detalló.

"María terminó viviendo en la calle, comiendo en los comedores sociales, sin más ayuda por parte de las instituciones", agregó, lo que evidencia que la tan repetida frase propagandística de que "nadie quedará desamparado" carece de aplicación práctica.

"Mientras el Gobierno no elimine las causas de la policrisis y cambie su política, ningún aumento en las jubilaciones detendrá la situación de pobreza que enfrentan gran parte de los ancianos en Cuba. Asimismo, tampoco valen los esfuerzos gubernamentales por disfrazar en su discurso público la mendicidad con el término 'deambulante'", concluyó la ONG.

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