La casa de Miguel Díaz-Canel volvió a ser escenario de reclamos de madres cubanas este sábado, cuando las hermanas Xionismay y Yamila Valdés Rivero, se plantaron allí con sus hijos a exigir soluciones. Aunque fueron los largos y continuos apagones que golpean a Cuba a diario —y que justo este sábado fueron de récord— los que las empujaron a la vivienda del gobernante, la falta de electricidad es solo la punta del iceberg de sus problemas, como demuestran sus declaraciones a DIARIO DE CUBA.
Xionismay y Yamila se presentaron en la casa de Díaz-Canel junto a Yudeivis, otra cubana agobiada por los apagones, que asegura a esta redacción que sus problemas —se le echa a perder la comida con los apagones y si ya oscureció no puede arreglar uñas, que es su trabajo— son poco en comparación con los de las dos hermanas.
"Mis situaciones son varias, pero ahora mismo la que más me incomoda es la de la luz", dice Xionismay, residente en Marianao, La Habana, que lleva cinco horas sin luz, cuando conversa con DIARIO DE CUBA.
Pasar cinco horas de electricidad puede hasta parecer una suerte, en un país donde los apagones son un problema generalizado y la prensa oficial ha reconocido cortes de 30 horas consecutivas en algunos territorios, principalmente fuera de La Habana. La capital, pese al agravamiento de la crisis electro-energética de Cuba sigue siendo la provincia menos desafortunada.
"Mira, a mí los apagones ahora mismo me han echado a perder como tres o cuatro pomos de yogurt. No hay gas y tenemos que cocinar en el fuego eléctrico, pero si no hay luz, ¿cómo le hacemos la papilla a los niños, que son lactantes y no pueden comer otra cosa? ¿A los niños más grandes, cómo le cocinamos?", pregunta esta joven de 29 años, empleada de tiendas en moneda nacional, que ahora mismo no trabaja porque tiene un bebé de meses.
"Yo sé que el problema de la luz es general. ¿Pero por qué en el bloque de nosotros quitan la luz constantemente? No tienen un horario, para una organizarse y poder hacer las cosas organizadamente", se queja.
"Aquí hay cinco niños, dos lactantes y tres más grandes, y una mujer mayor enferma con una colostomía", explica Xionismay. Dos de esos niños son de ella y tres son de Yamila.
"Vivimos todos juntos", dice. "Y las condiciones de la vivienda son fatales".
"Nosotras hemos planteado la situación de vivienda unas cuantas veces y no ha venido nadie a resolver nada. No viene nadie, no aparece nadie. Años", cuenta Yamila, que trabajaba como educadora de círculo infantil, pero ahora está de licencia de maternidad.
"Mi mamá anteriormente planteó la situación, cuando éramos niñas. Ya después crecimos, tuvimos hijos y también planteamos la situación y nada. Nadie vino. De hecho, la casa se nos cayó un viaje y tuvimos que volver a levantarla de madera. Actualmente, vivimos en una casa de madera en muy malas condiciones, con cinco niños, dos de meses y uno de nueve, uno de diez y una de cuatro. Y nadie ha hecho nada, nada, no hay nada de nada.
La casa en la que viven estas dos cubanas con sus hijos y una persona mayor operada de cáncer de colon está en unas condiciones que ellas prefieren no exhibir en las redes sociales ni en la prensa independiente. DIARIO DE CUBA pudo apreciar la precariedad de la vivienda, hecha de tablas de madera y con un techo de zinc, a través de un video enviado a la redacción.
Basta ver cómo se cuela la luz por hendijas que quedan entre las tablas, y entre las tablas y el zinc del techo, para imaginarse lo que ocurre cuando llueve. Y Xionismay lo confirma.
"Aquí cuando llueve esto es una locura. Todo el mundo para arriba de la cama. Y con todo y eso nos mojamos", dice.
Ir a la casa de Díaz-Canel no mejoró en nada la situación la situación de estas madres ni la de sus hijos, pese a que el discurso oficial afirma que en Cuba nadie queda desamparado. La respuesta que recibieron fue que esa era "la casa de descanso del presidente", cuenta Xionismay.
La única suerte que tuvieron las tres madres fue que no terminaron montadas en una patrulla y trasladadas a una estación de Policía. Pero recibieron la advertencia verbal de que no vayan más a la casa de descanso de Díaz-Canel.