La Habana no descarta expulsar al encargado de negocios de EEUU en la Isla, Mike Hammer, sobre quien el oficialismo y la prensa del régimen han lanzado una campaña de acusaciones y amenazas, en repudio a sus desplazamientos por el país, en los que se ha reunido abiertamente con la sociedad civil independiente, activistas, opositores, empresarios y personas del común.
"Con respecto al diplomático, nosotros no vamos a descartar ninguna acción en la medida en que pensemos que es un peligro lo que hace", dijo Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, en entrevista exclusiva con la agencia de noticias EFE.
El funcionario aseguró que la decisión se tomaría de llegar a "esa conclusión —que no hemos llegado—, y en la medida que le prestemos mucha atención a lo que está haciendo".
"Si uno evalúa la gestión que tiene el encargado de negocios en Cuba en estos momentos, teniendo un poco de conocimiento de qué es lo que hace y debe hacer algún diplomático, uno se pregunta: ¿a qué funcionario del Gobierno conoce él y con cuál mantiene interacción? ¿A qué persona con responsabilidad política en el país conoce él y mantiene interacción e influye? ¿A qué autoridad de la comunidad científica, de la comunidad académica, de la comunidad artística, a qué persona con impacto en la economía, en la vida de los cubanos, conoce él y tiene interacción?", prosiguió Fernández de Cossío.
"Que (esto) es, en cualquier país, la responsabilidad de un diplomático: tener esos contactos y tratar de ganarse respeto en esos sitios. Él evidentemente no goza de respeto en ninguno de esos sitios y por eso se mueve pavoneándose por todo el país. Anda con un equipo de producción audiovisual, se mueve en un conjunto de vehículos, aparentemente tratando de dar la impresión de que es un gran personaje, como si llegara un presidente, asumiendo que la población cubana —que es instruida y que es educada— se va a dejar impresionar".
"Pero eso, naturalmente, no es por decisión de él. A él le han instruido hacer esto. Yo no hablaría de un binomio Rubio/Hammer, yo diría que ahí Marco Rubio, con una política muy agresiva, y éste es el instrumento que, al pobre, le han dado a la tarea de ser una especie de espantapájaros en Cuba que aleja a la gente, porque el pueblo cubano, con la educación que tiene, conoce lo que él significa, conoce lo que él representa", comentó, pese a que son muchos los cubanos que se han reunido con Hammer.
De hecho, días atrás una funcionaria del régimen cubano, identificada como Lizet Castro, directora adjunta de la estatal Cítricos Caribe, encaró al diplomático en un transporte público de La Habana, y perfiles oficialistas se apuraron en ofrecerlo como evidencia de rechazo popular. Posteriormente, el Gobierno del municipio Plaza de la Revolución, le hizo un reconocimiento público a Castro.
Las quejas del viceministro
Fernández de Cossío se quejó con EFE de que Washington "no tiene interés en discutir ningún tema serio ni oficial con nosotros, ninguno. Y un diplomático en todo país lo primero que debe hacer es ganarse el respeto de las autoridades donde está. Y a él evidentemente le han dado la tarea de no ganarse ese respeto", insistió.
"La historia ha demostrado que cada vez que (los sectores favorables a la línea dura contra La Habana) tienen un periodo como el actual, en el que creen que su meta de derrocar al Gobierno cubano y destruir a la revolución cubana está cerca, se apresuran a tomar medidas pretendiendo que es el paso que necesitan", aseguró.
El viceministro reconoció, no obstante, que el vuelo mensual con migrantes cubanos calificados por EEUU como "inadmisibles" sigue operando y La Habana tiene "la disposición de continuar aceptando esas devoluciones". Asimismo, Washington estaría en vías de cumplir en 2025 con la entrega de las 20.000 visas de no turistas para cubanos de la Isla, comprometidas en los acuerdos bilaterales.
Fernández de Cossío añadió que La Habana seguirá cumpliendo con sus compromisos migratorios mientras tributen al "fin de los acuerdos"; o sea, lo que el régimen denomina una migración "regular, ordenada y segura".
"El día que no, nosotros valoraremos entonces qué acción tomaremos", advirtió, sin reconocer que el régimen usa la migración como válvula de escape para el descontento social, como hizo tras el estallido del 11 de julio de 2021, y destierra a opositores.
Para el funcionario, sin embargo, es un problema que las reuniones semestrales entre La Habana y Washington sobre la aplicación de los acuerdos migratorios estén en suspenso. "Estados Unidos hasta ahora quiere cumplir con los acuerdos, pero no está dispuesto a reunirse", dijo.
También la coordinación bilateral de la era Biden en materia de seguridad, lucha contra el terrorismo y la delincuencia internacional "se ha detenido prácticamente en términos absolutos" y apenas queda "cierto grado de intercambio, sobre todo de Cuba hacia Estados Unidos", añadió a sus quejas Fernández de Cossío.
El viceministro sumó a sus reparos la deportación a África en mayo pasado de dos cubanos que cometieron delitos en EEUU. "Lo que conocemos de eso es información pública y, además, hemos tratado de precisarla y no es precisa: no nos queda claro cuántos cubanos han trasladado, cuántos han dicho que van a trasladar y permanecen en Estados Unidos. Aparentemente son cifras minúsculas: dos, tres. Pero no, no tenemos información clara y no ha habido comunicación del Gobierno de Estados Unidos a Cuba sobre el tema".
Lo anterior no coincide con declaraciones de un funcionario no identificado de la Administración Trump, quien dijo al diario Miami Herald que "ambos hombres estaban a punto de ser liberados tras cumplir largas condenas cuando el ICE los detuvo" y que EEUU solicitó "al Gobierno cubano que los aceptara de regreso, pero Cuba se negó, argumentando que los hombres habían salido de la Isla 'demasiado jóvenes y no sabían qué hacer con ellos'. Se notificó a los funcionarios cubanos que los migrantes serían enviados a África".
Fernández de Cossío no ocultó, empero, el interés de La Habana en recibir inversiones de EEUU: "Si a Estados Unidos y a los estadounidenses les resultara posible —como les resulta posible a latinoamericanos, africanos, asiáticos y europeos— relacionarse comercial y económicamente con Cuba, hacer dinero en Cuba, nosotros no tendríamos ningún inconveniente".
Pero, interrogado por EFE sobre si el actual es el peor escenario, respondió que "aparentemente, cualquier alternativa a la actual es mejor".
Los médicos exportados dan dolores de cabeza al régimen
En cuanto a las críticas de Washington por la exportación de médicos, a través de lo cual La Habana obtiene cuantiosos ingresos, Fernández de Cossío reiteró el mantra del régimen: "Que no se trata de trabajo forzado, que se trata de cooperación médica que la comunidad internacional, incluyendo por lo menos dos secretarios generales de Naciones Unidas, ha celebrado durante décadas. Y que el Gobierno de Estados Unidos ahora bajo el empuje de Marco Rubio, aún sin ser secretario de Estado, se ha encaprichado en atacarlas con dos propósitos: tratar de desprestigiar un aspecto de la política exterior solidaria de Cuba, que ha recibido el elogio internacional; y en segundo lugar, cortar ingresos que recibe el sistema de salud pública cubano, que son absolutamente legítimos, como los que tiene cualquier país que presta servicios de la naturaleza, de la calidad en las condiciones que lo presta a Cuba, y que se sustentan, y esto es muy importante, en acuerdos bilaterales soberanamente firmados entre Gobiernos".
"No es una imposición de Cuba, no es una entrada por la puerta trasera de Cuba en ningún país: son acuerdos bilaterales en función de compromisos que tienen esos gobiernos con la prestación de servicio de salud para su población", sumó, evitando mencionar por qué entonces tales acuerdos laborales permanecen en secreto.
El viceministro evitó responder una pregunta sobre por qué los médicos que abandonan las "misiones" son castigados con ocho años sin entrar a la Isla.
"Esto está contaminado por un conjunto de falacias que presenta el Gobierno de los Estados Unidos, citando como supuestos testigos a una decena más o menos de médicos, de cientos de miles de cubanos que han participado en misiones de estas características. La pregunta entraña el prejuicio que Estados Unidos ha querido imponer sobre si estos programas de cooperación son ilegítimos, o están haciendo algo indebido, y no es el caso".
"Son programas absolutamente legítimos en una diversidad de modalidades. Hay países donde hay pago directo, hay países donde no lo hay. Hay países donde, por decisión de la cooperación médica, se han agrupado los pasaportes. En la mayoría de las casos eso no sucede. Pero son falacias que no tiene sentido responderlas en sentido exacto, porque son interrogantes minuciosas que lo que pretenden es poner una duda sobre la legitimidad de estos acuerdos", añadió.
Y, sin asumir el fondo de la pregunta, prosiguió: "La práctica que realiza Cuba es común en el mundo entero. Si a una universidad de Estados Unidos o una universidad o institución europea se le pide que tenga un programa —(con) un país latinoamericano o africano— de cooperación médica, que haga un estudio y que después brinde personal profesional que trabaje, no es común que se pregunte de dónde son los consultores que contrató el país, cuánto les pagan, cuántos ingresos recibe el profesional, cuánto recibe el consultor y cuánto recibe la institución que brinda el servicio, y cómo es el pago, si se le paga a la institución en su totalidad y después se le paga al consultor, que es muy común, o si sucede lo contrario".
Fernández de Cossío evitó calculadamente referir la supresión de libertades que sufren los profesionales exportados por La Habana, como la de movimiento, o la de tener consigo a sus familias, así como la vigilancia a que son sometidos en el extranjero, entre otras, que han sido denunciadas por relatores de derechos humanos de Naciones Unidas.
"En este mundo hay de todo, pero el Gobierno de Estados Unidos, con una maquinaria respaldada por decenas de millones de dólares, ha logrado ubicar y generar este interrogante que rechazan los gobiernos que reciben (a las misiones médicas), que pretende poner como ilegítimo un programa que es absolutamente legítimo y que salva vidas. La pregunta correcta es: ¿cuántas vidas se pierden, cuántas personas dejan de recibir servicio de salud por esta campaña de Estados Unidos? ¿Y cuántas personas está dispuesto a sacrificar el Gobierno de Estados Unidos amenazando a funcionarios de Gobierno de terceros países para que pongan fin a un programa que desarrollan y que es similar al que se desarrolla en muchas partes del mundo?", continuó esquivando el tema.
Pero Fernández de Cossío se mordió la lengua con una última pregunta de EFE sobre la cuestión:
— Se ha planteado que los países anfitriones paguen directamente a los médicos cubanos. ¿Estaría el Gobierno cubano dispuesto a eso?
— Yo me niego a responder esa pregunta, porque si la respondo parecería que es ilegítimo que se paguen indirectamente, como sucede —insisto— en muchos programas de cooperación a nivel mundial, incluidos los que practican las Naciones Unidas y el sistema de Naciones Unidas. Y si yo respondo esa pregunta, parece que es ilegítimo lo que hace Cuba en los lugares donde no se paga directamente.
Fernández de Cossío no mencionó que fue justamente el reclamo de pagar directamente a los médicos lo que hizo que La Habana retirara su "misión" de Brasil, tras la asunción de la Presidencia por Jair Bolsonaro, en 2018.
Los imbéciles que planifican la política de Estados Unidos con Cuba, no acaban de entender que el terreno mas cómodo para ellos ha sido siempre la confrontación, tienen 66 años de experiencia, a esta gente si quieren joderlos de verdad, hay que cambiarles la estrategia y quitarles los pretextos, Obama cambio el método y los puso a temblar, porque les rompió el molde y les quitó el pretexto de la confrontación. Siempre he dicho que si quieren acabar de verdad con ese gobierno tienen que hacer lo mismo que hicieron en Rusia, bombardearlos pero de McDonals, Walmart, Costco, 7 eleven, etc.
Bueno estos estupidos les queda poco pa despegar los 2 o 3 avioncitos que no llevaran mas de 100 gente incluidos los historicos y parentela sigan tirando balita de peo que para cada cabeza de ustedes hay un dron
Creo que hace muchos años, USA debía enmendar el descalabro del Rey Obama, al establecer relaciones diplomáticas entre gobiernos democráticos, cualquier país reconoce al gobierno "de turno".....el caso de relaciones con Cuba constituyó un reconocimiento a la Dictadura Castro, muchos lo interpretaron como "un cambio", pero en realidad sirvió para que el régimen se acomodara a una "legalidad" que nunca ha tenido, romper relaciones con Labana es prioridad para USA. El régimen dictatorial de Cuba fomenta el terrorismo, apoya a Irán y a Hamás.
Ningun periodista que asistio a esta reunion trato de poner en una posicion incomoda al tal Cossio. El tipo les responde cualquier bobada y ellos no insisten.
Todos esos diz que periodistas extranjeros que hay en cuba le siguen la rima al regimen. De no hacerlo, el regimen les publica sus trapos sucios.
La prensa extranjera acreditaa en LaBaNa no es confiable ni un pelin.
Cossio, como buen bemba de perro caraquista insiste en llover sobre mojado. La negociación debe ser entre el régimen vitalicio de la familia Castro, y sus victimas el pueblo y no con Washington. Mike Hammer sabe que todos los funcionarios del mundo del arte, la comunidad científica e individuos con poder político y empresarial son todos funcionarios y esbirros caracoquistas, en la plantación Cuba no hay sociedad civil, su discurso solo se lo cree un punto filipino.
Fernández de Cossío parece un imbécil o actúa muy bien en ese papel. Lo cierto es que no sé para quién habla, porque son mentiras para analfabetos funcionales.
Ustedes lo que tienen es miedo. Ese miedo que le infunden a sus esclavos. Aquí ustedes se pasean y no le pasa nada, ni el gobierno se entera de lo que están haciendo. Lo que me gustaría que pasara que ustedes se equivocaran y le tocaran un pelo de la cabeza para ver si el loco en la casa blanca desvía los portaaviones que están en comino al medio oriente.