El Consejo de la Administración del municipio Plaza de la Revolución ensalzó este jueves a una mujer que, en un video ampliamente difundido por perfiles oficiales, increpó al embajador de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, durante un viaje al Santuario de la Virgen de Regla. La protagonista ha sido identificada por la activista Havana de la Torres y el influencer Alexander Otaola como Lyzett Castro Toledo, directora adjunta de la empresa estatal Cítricos Caribe SA.
La escena, grabada desde varios ángulos y replicada en perfiles vinculados a la Seguridad del Estado, muestra a Castro Toledo confrontando a Hammer mientras viajaba en la lanchita por la bahía de La Habana, camino a misa.
"Le cantó las verdades que se merecía", publicó el Consejo de la Administración en Facebook, que acompañó el homenaje con consignas de Fidel Castro como #NiUnTanticoAsí y #AquíNoSeRindeNadie. La breve nota no ofreció detalles sobre la identidad de la mujer, aunque sí se refirió a ella como "la placeña" y celebró su "valentía" al encarar al diplomático "mirándole a los ojos".
El video del show despertó fuertes sospechas dentro y fuera de Cuba sobre la espontaneidad del incidente. El periodista y académico José Raúl Gallego lo calificó como "un teatro preparado por el régimen" para desacreditar al embajador y reforzar la narrativa oficial.
"El embajador camina sin escoltas, la gente lo busca y habla con él. Esto no le pasa a ningún dirigente del Gobierno. Cuando alguien logra burlar la seguridad y acercarse a Díaz-Canel, termina arrestado. Esto fue montado", escribió Gallego en sus redes.
En efecto, la libertad con la que Lyzett Castro se expresó contrasta abiertamente con el tratamiento que reciben los ciudadanos cubanos que intentan cuestionar públicamente a las autoridades del país. Críticos del régimen señalaron que la escena parece cuidadosamente diseñada para proyectar una imagen de fortaleza política y apoyo popular al Gobierno, al tiempo que ataca simbólicamente la figura del embajador estadounidense.
Hammer, por su parte, minimizó el asunto en redes sociales: "Algunos decían que estaba montado, yo no sé". El representante estadounidense describió el momento como parte de su interés por escuchar diferentes opiniones del pueblo cubano.
La rápida difusión del video y el reconocimiento institucional a su protagonista refuerzan las denuncias sobre el uso del aparato propagandístico estatal para fabricar situaciones controladas que simulan una expresión auténtica del sentir popular.
Mientras el gesto de Lyzett Castro Toledo ha sido elevado por las autoridades locales como un símbolo de "patriotismo", muchos lo atribuyen al libreto habitual de la propaganda oficial.
A DC no le quedó claro…….”muchos lo atribuyen al libreto habitual de la propaganda oficial.”