Un niño cubano, cuyo nombre no ha transcendido, murió atropellado el lunes por la noche, presuntamente mientras pedía limosnas afuera del restaurante Doña Alicia, ubicado en Centro Habana.
La noticia, que hasta el momento de redactar esta nota no ha llegado a la prensa oficial, fue difundida en las redes sociales.
Según el usuario Saúl Manuel, quien dio a conocer el triste suceso en Facebook poco después de que ocurriera, el niño tenía 11 o 12 años y pedía dinero en los portales del restaurante, sito en Reina y Belascoaín.
Poco después, reportó que el niño era conocido como "El Bote" y que también vivía en Centro Habana, en Campanario, entre Sitios y Peñalver. "Presuntamente, el niño se encontraba esta noche pidiendo dinero en los portales del restaurante (…), un carro lo arrolló", reiteró.
En los comentarios al post, el usuario Boris Agustín Osorio Ramos afirmó que el hecho se produjo a las 7:30 PM y confirmó que el niño estaba pidiendo dinero.
Víctor Manuel González también ratificó que el menor mendigaba, al escribir que lo conocía y que "le daba dinero en el semáforo del (Hospital Hermanos) Ameijeiras".
En los cientos de comentarios que acumula el post, que muestran la conmoción de los internautas por el lamentable hecho, abundan los cuestionamientos a los adultos responsables del niño. También hay señalamientos sobre la falta de acción por parte de las autoridades cubanas, ante el creciente número de niños que mendigan en las calles.
"(Las autoridades) te quitan la patria y potestad, si los padres realizan protesta en contra de la dictadura; mas sin embargo, (cuando hay) niños pidiendo limosna en las calles, hacen los de la vista gorda con los padres", comparó Armando Soil.
"En ese restaurante proliferan todo tipo de limosnero, a toda hora y de todas las edades. ¿Qué hacen las autoridades ante esta penosa y triste realidad?", cuestionó Juan Rafael Méndez Álvarez. "Es un abandono total pues por gusto no piden limosnas; pena debería darles a los que tienen el deber moral de al menos mitigar esta situación", criticó.
"Es impresionante la cantidad de niños que hay pidiendo dinero en la Habana. Lo mismo por toda la Habana Vieja que en Doña Alicia, en calle Reina. Hasta dentro de la feria de la Cuevita. Sin palabras", lamentó Judith Pantoja.
Ante la imposibilidad de ignorar u ocultar la mendicidad que se ha disparado en Cuba y pone en entredicho los publicitados logros de la Revolución y el discurso oficial de que en la Isla nadie queda desamparado, las autoridades han lanzado batidas y amenazas contra quienes limosnas.
En abril, la gobernadora de Matanzas, Marieta Poey Zamora, pidió a las autoridades de los municipios la "creación inmediata de grupos multisectoriales para enfrentar y erradicar a las personas con conducta deambulante, a quienes asedian a turistas y a aquellos que, estatales o privados, utilizan a niños como fuerza laboral", de acuerdo con el portal oficial Matanceros.
La nota admitía el aumento de mendigos en las ciudades de Matanzas y Cárdenas, así como "en otras poblaciones principales" donde "deambulan personas a toda hora del día en críticas condiciones físicas —incluidos enfermos mentales—, mal vestidas y solicitando ayuda monetaria", contra quienes Poey Zamora llamó "a actuar sin pérdida de tiempo".
Un mes antes, obligado a reconocer el incremento del fenómeno en Cuba, el régimen echó mano a la amenaza de usar el Código Penal, como solución a este problema.
En un artículo publicado por el medio oficial Granma, la magistrada del Tribunal Supremo Popular (TSP) Isabel Acosta Sánchez afirmó que la mendicidad "es un fenómeno social que está ligado a problemas como la desigualdad y la pobreza", pero inmediatamente señaló que es "un fenómeno visible, mundial", para dejar claro que no ocurre solo en Cuba.
La funcionaria del TSP afirmó que es un "flagelo que el Estado cubano se empeñó en eliminar desde el triunfo revolucionario, creando oportunidades de trabajo digno para todos", obviando que los salarios en Cuba no alcanzan ni para comer una semana. El propio vicepresidente Salvador Mesa admitió recientemente que en la Isla no se vive ni con 6.000 pesos.
Junto a la mendicidad, en Cuba se ha disparado el trabajo infantil, otro fenómeno que ha llegado a la prensa oficial.
En abril, el Periódico 26, el medio oficial del Partido Comunista en Las Tunas, ilustró el problema con el caso de un menor de 16 años que produce y vende carbón para ayudar a su familia.
La fiscal jefa del Departamento de Protección Familiar y Asuntos Jurisdiccionales, Daisy Torres Álvarez, tuvo que reconocer en declaraciones al medio estatal que "sería muy contradictorio" permitir la proliferación de ese fenómeno, cuando en el país está a punto de aprobarse una Ley del Código de la Niñez, Adolescencias y Juventudes. El anteproyecto de norma, que debe ser sometida al criterio de la Asamblea Nacional del Poder Popular en julio, recibió luz verde del Consejo de Ministros el 12 de mayo.
La muerte del menor conocido como "El Bote" en Centro Habana debe constituir un aviso para las autoridades cubanas de que la proliferación, tanto del trabajo y de la mendicidad infantil no solo están en contradicción con la futura ley. También pueden provocar tragedias.
Cualquier parecido con el “batistato” es pura coincidencia.
¡Pobre infeliz!
Duele el alma cuando suceden desgracias como esta. Que Dios lo tenga en la gloria.
Pais de mierda gobernado por hijos de puta y delincuentes.