El Gobierno cubano firmó nuevos contratos en el marco de la V Convención Internacional Cuba Salud 2025 que buscan paliar la escasez médica que padece la Isla, pero admitió que no resolverán la profunda crisis que golpea al sector.
Durante la Feria Comercial Salud para Todos, que La Habana presenta como uno de los eventos de negocios más grandes celebrados en la Isla, se concretaron 52 contratos con proveedores internacionales destinados a mejorar parcialmente el acceso a medicamentos e insumos médicos, publicó el diario oficial Granma.
Sin embargo, las autoridades reconocen que estos negocios no serán suficientes para superar el severo déficit que afecta al sistema de Salud Pública.
De los contratos firmados, 15 corresponden al monopolio estatal BioCubafarma y 37 a la estatal MEDICuba SA, responsable de la importación de buena parte de los suministros hospitalarios.
Según detalló Armando Garrido Beracierto, presidente de MEDICuba, entre los acuerdos destaca uno que aseguraría el abastecimiento de reactivos para gasometrías en las unidades de terapia intensiva a lo largo de 2025.
En paralelo, dijo que el Ministerio de Salud Pública avanza en la creación de un laboratorio centralizado que permitirá enviar los resultados de análisis clínicos a hospitales y policlínicos a través de vías electrónicas, como parte de una estrategia para optimizar recursos y tiempos de respuesta en el sistema sanitario.
Garrido Beracierto omitió precisar de qué manera funcionará adecuadamente un sistema que requiere medios computarizados y energía eléctrica sin interrupciones para funcionar adecuadamente en un país sometido a diarios y prolongados apagones.
Pese a tales anuncios, el funcionario reconoció que las dificultades para adquirir suministros persisten y, como han hecho autoridades del sector, las atribuyó a restricciones financieras internacionales y a la dependencia de proveedores ubicados en mercados distantes, como Asia y Europa, lo que incrementa los costos de importación.
El presidente de MEDICuba aseguró que la feria intentó avanzar en la búsqueda de financiamiento, contratación y búsqueda de nuevos proveedores.
Según Granma, la convención contó con más de 6.000 participantes nacionales y extranjeros, de más de 80 países, y con la presencia de cerca de una veintena de ministros y secretarios de Estado de varias naciones. El órgano del Partido Comunista calificó la feria como demostración de "apoyo irrestricto" al Gobierno cubano y su sistema sanitario.
En el acto de clausura, la doctora Tania Margarita Cruz Hernández, viceministra primera de Salud Pública, culpó al embargo del Gobierno de Estados Unidos de la ruina del sector. Dijo que pese a la supuesta "guerra mediática", el Gobierno sigue "apostando por defender y desarrollar el Sistema de Salud, teniendo en cuenta la estrategia de la atención primaria".
Pese a estas acusaciones, casi medio millón de dólares en productos médicos compró La Habana en Estados Unidos apenas iniciar 2025, una suma que califica como una de las mayores para un solo mes en la pasada media década, de acuerdo con cifras publicadas por el Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba.
Las compras incluyeron penicilina e insulina, regentes de laboratorio, miembros artificiales, aparatos médicos y quirúrgicos, además de además equipos de escaneo ultrasónico, aparatos para cirugías dentales y oftálmicas, cánulas, cápsulas de gelatina y dentífricos.
La Habana paralizó tales adquisiciones durante medio año en 2024, luego de que el presidente de MediCuba tachara de falsas y maliciosas las afirmaciones del Departamento de Estado de EEUU a DIARIO DE CUBA, según la cuales Washington había autorizado exportaciones de insumos médicos a la Isla por más de 8.000 millones de dólares en 2023.
Esas ventas están sujetas a disposiciones de la Ley de Democracia Cubana (CDA), de 1992, que requieren verificación del uso final, pero no están sujetos a requisitos de pago en efectivo por adelantado, como sí sucede con las compras de alimentos que hace La Habana en EEUU, señaló el Consejo Económico y Comercial.
No obstante, las autoridades cubanas no informan públicamente sobre estas compras ni precisan en qué se utilizan tales productos sanitarios.
Estas exportaciones de Estados Unidos hacia Cuba están autorizadas, pese al embargo, en virtud de la Ley de Reforma de Sanciones Comerciales y Mejora de Exportaciones (TSREEA, por sus siglas en inglés) de 2000.