Las autoridades de Cuba han lanzado en las últimas semanas una inusual campaña contra el uso en el país de terminales de Starlink, el servicio de internet satelital de alta velocidad y baja latencia que ofrece la empresa aeroespacial SpaceX, propiedad de Elon Musk.
En concreto, el monopolio de las telecomunicaciones cubano ETECSA amenazó con dar una "respuesta judicial" y llevar a la cárcel a quienes usan esos equipos, que son legales en todo el mundo, pero no en la Isla, y que permiten sortear tanto el control sobre la navegación en la red como el pésimo servicio que ofrece la entidad, el único disponible en Cuba.
Según se quejó Kevin Castro Rodríguez, director adjunto de la Vicepresidencia de Operaciones de la Red de ETECSA, "el empleo de antenas y repetidores de señales que han sido ilegalmente importados y comercializados para mejorar la cobertura en un espacio restringido, incide de forma negativa en la calidad de los servicios de comunicación, provocando que alrededor del 6% de las celdas, a nivel nacional, se encuentren interferidas".
Añadió el funcionario que "utilizar estos equipos prohibidos y no homologados intercepta en las radiobases y deteriora, en zonas específicas, la calidad de la telefonía y redes móviles. (...) Estas violaciones no solo atentan contra la calidad y la soberanía del espectro radioeléctrico, sino que tienen respuestas judiciales en el Código Penal, en el cual se prevé la aplicación de contravenciones, decomisos, y en casos extremos, la privación de libertad a los infractores".
En un reportaje televisivo reciente, el propio Castro Rodríguez responsabilizó a "las interferencias externas en la red móvil celular provocadas por antenas ilegales y equipos no certificados" de los crecientes problemas en el servicio de internet, y aseguró que "esas 'celdas interferidas' afectan especialmente a zonas como La Habana, donde se reporta un 12% de interferencias externas".
Desde que esta campaña arrancara, la Aduana General ha estado informando del decomiso de antenas de Starlink y sus componentes en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana.
Pero Starlink, que opera ya en 75 países a través de convenios con empresas locales y sigue en crecimiento, no tiene convenio alguno con Cuba. O sea, tanto su instalación como operatividad es a cuenta y riesgo de quienes en la Isla lo usan, utilizando para el contrato de servicio a algún intermediario en el extranjero.
Se trata además de un servicio caro en comparación con los de la internet convencional. En México, el precio mensual del plan básico es de 52 dólares; en Colombia, de 48 dólares; en Chile, 48,60 dólares. Ya en caso de que se requiera el plan Empresarial, ideal para negocios, o el Móvil, usado en autocaravanas, barcos o para viajeros, los precios se disparan. Lo anterior, sin contar el valor del equipamiento y el pago único por la activación.
Por lo tanto, en el ruido oficial sobre el tema en Cuba hay un asunto que no se explica: ¿por qué prolifera en el país la utilización de un servicio que, según fuentes consultadas por DIARIO DE CUBA, cuesta allí unos 120 dólares al mes? ¿Qué cubanos pueden permitirse el lujo de pagarlo para navegar en internet, consultar sus redes sociales, jugar en línea o hacer videollamadas con sus familiares?
La historia que ETECSA no va a contar
Starlink tiene un usuario mayoritario en Cuba: el sistema empresarial tejido en torno a los mercados online con pasarelas de pago desde el extranjero. Varios dueños de MIPYMES en Cuba confirmaron a esta redacción que el negocio que ha asumido el servicio de manera más definitiva es Supermarket23, vinculado al comandante de la Revolución Guillermo García y sus descendientes.
"Nadie te va a decir que las MIPYMES de este país lo usan. Supermarket23 te la exige si quieres hacer convenios de bodegones con ellos. Fíjate que la exigen", indicó un emprendedor desde La Habana, en referencia a los mercados minoristas que convenian con el mayorista la venta de sus productos en locales en los barrios.
¿Por qué razón un negocio tan cercano a la cúpula del régimen usaría una tecnología ilegal en la Isla? Pues precisamente para evitar que el pésimo servicio de ETECSA dificulte una compra de un combo de alimentos u otro producto desde el extranjero para un familiar en Cuba.
¿Cómo si no han sobrevivido estos negocios a los frecuentes colapsos del sistema eléctrico cubano, que dan lugar a la interrupción del servicio de internet en amplias zonas del país?
Según varias fuentes consultadas, tanto los denominados Mercados Doble J, con sede en La Habana, como la cadena de venta online y mercados físicos de MercoCaribe, este último con vínculos con la Seguridad del Estado cubana, utilizan Starlink en Cuba.
De lo anterior se desprende que la internet de Elon Musk es ya la tabla de salvación del régimen cubano ante la deficiencia de sus propios servicios. ¿No es cosa sabida que EEUU es uno de los principales suministradores de alimentos a la Isla? ¿Por qué no habría de serlo también de internet?
Para subrayar lo anterior, al quejarse en la televisión oficial de las señales de interferencia que afectan las telecomunicaciones en La Habana, el funcionario de ETECSA Kevin Castro Rodríguez mostró un mapa con los lugares donde se originan tales problemas con el servicio de internet. ¿Veremos intervenciones policiales en esos puntos?
La antena de Amaury Pérez
El fenómeno de Starlink en Cuba trae a la memoria el despliegue de las antenas parabólicas con las que cubanos privilegiados tenían acceso a la televisión satelital en tiempos en que ver esos canales era considerado un delito en la Isla.
En esa época, mientras el cantautor oficialista Amaury Pérez celebraba públicamente la posibilidad de ver la ceremonia de los Premios Oscar y los Grammy desde la comodidad de su casa, la Policía desplegaba ruidosos operativos en los barrios del país decomisando equipos, cortando cables coaxiales por los que un vecino vendía su señal a las viviendas colindantes y aplicando duras multas.
De lo anterior se desprende que la campaña de propaganda contra la introducción en Cuba de equipos de Starlink tiene un objetivo concreto: la gente que puede aspirar a disfrutar del servicio que hoy usan unos pocos y que, considerando la inventiva de los habitantes de la Isla, puedan ver en ello una fuente de negocio.
¿Por qué no voy a cobrar por ser proveedor de internet, se preguntan los pillos de toda la vida? ¿Acaso ETECSA no disfruta de un monopolio en el que impone precios, ancho de banda, censura de acceso a sitios web y vigilancia de la actividad de los usuarios?
Buen artículo; informativo.
La dictadura no admite competencia porque mueren en la orilla como los peces....
Técnicamente, para evitar que se afecte una compra online desde cualquier parte del mundo, solo basta tener un servidor en España o cualquier otro pais con buena Internet y con el inventario actualizado; no se requiere una conexión con servidores en Cuba para eso.
Los administradores, si están en Cuba, necesitan acceso a ese servidor para actualizar el inventario, pero eso es aparte.
Si usan Starlink para eso es porque “pueden” y es el pueblo pagando a sobre costo quien paga ese lujo
Se de alguien que viaja a Cuba a ver al padre enfermo en fase terminal. Compraba un paquete de datos de los de Etecsa cada vez que iba, para usar la internet y hacer llamadas a través de WhatsApp. Terminaba gastando sólo un pequeño % de lo que compraba.
Un vecino de los familiares le ofreció WIFI via una antena de Starlink por mucho menos y con conexión rápida y estable a menos precio.
Después en cada viaje, lr compró a Etecsa sólo un plan de minutos de voz para cuando no esté en casa del papá si tiene una emergencia.
Según me dice, en ese barrio viven varios extranjeros retirados, con mamitas jóvenes, varios dirigentes panzones, uno de esos mafiosos ex miembro del G2 que opera una agencia de Havanautos, que si no le dan $200 no entrega carro aunque lo hayan reservado y pagado.
Viven otros mafiosos negociantes socios de la cúpula. Encima, es circuito protegido, nunca se va la corriente.
Todos le pagan $35 al mes al de la antena por servicio WIFI 24/7.
¿Pero como se puede permitir que alguien en su sano juicio prefiera usar un sistema sin interferencias a disfrutar de las grabaciones históricas de Churchill cada vez que intente hablar con sus familiares y amigos?
Por supuesto, el coste de disfrutar del servicio no solo incluye los 120 dólares, sino que se debe acumular el gasto necesario para la cremallera gubernativa.