El médico cubano Miguel Ángel Ruano Sánchez respondió este miércoles a las acusaciones que le hizo el régimen a través de una declaración la oficialista Sociedad Cubana de Medicina Física y Rehabilitación, por su activismo en redes sociales para lograr que el niño enfermo Damir Ortiz recibiera tratamiento en Estados Unidos.
Damir Ortiz padece Neurofibromatosis plexiforme tipo 1 (NF1) —una enfermedad causada por la falla de un gen de las células del cuerpo humano cuya función es impedir la proliferación de tumores. En Cuba fue sometido a varias pruebas que no arrojaron resultados concluyentes. Finalmente, recibió un diagnóstico de Linfoma de Burkitt o leucemia de células Burkitt, que resultó ser errado.
En una directa que realizó este miércoles en su página de Facebook, a la que invitó a los miembros de la mencionada organización y a los periodistas de la prensa estatal a mostrar las pruebas de esas acusaciones, el también presidente del Gremio Médico Cubano Libre (GMCL), señaló que la declaración publicada el martes no estaba firmada "por ningún ser humano".
También explicó que la omisión de su nombre en la declaración de la Sociedad Cubana de Medicina Física y Rehabilitación se debía a que, de mencionarlo, la organización habría incurrido en una violación de leyes internacionales por la que él podría demandarla.
Respecto a la supuesta falsificación de su currículum, el doctor Ruano dijo que, si hubiera ocurrido y él hubiera sido sancionado, la organización no tendría derecho a exponer una sanción administrativa. Y recalcó que la falsificación de un diagnóstico sí constituye un delito grave —en referencia al dictamen hecho por doctores dentro de Cuba de que el niño Damir Ortiz padecía un Linfoma de Burkitt, que fue luego desmentido por el Hospital Pediátrico Nicklaus Children's, de Miami.
Sobre la afirmación de que había exigido un pago por su participación en un evento en Colombia, el galeno aclaró que se trató de un Diplomado Internacional de Rehabilitación que impartió en Colombia, en el que se cobró a los participantes. Por tanto, si él hubiera exigido dinero por su trabajo, era su derecho, sostuvo.
Respecto a la inhabilitación de la que, según la declaración, fue objeto en 2009, el especialista apuntó que fue inhabilitado para ejercer la medicina dentro de Cuba, pero ello no le impidió homologar su título en Colombia.
"Mis títulos están aquí, en mi pared. Mírenlos", invitó el doctor Ruano. "Ustedes no pueden inhabilitar un título. Dejen de mentir", espetó a la organización oficialista cubana.
Además, mostró su título legalizado dentro de la Isla, primero por el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) y luego por la sede diplomática de Bogotá en La Habana.
"El título lo tenía yo en la mano y (por) las zancadillas que me pusieron los acólitos de la dictadura en el MINREX para no habilitármelo (legalizarlo) yo lo pagué (…). Y los corruptos del MINREX me lo habilitaron", dijo.
Pese a que el médico hizo la directa a las 10:00 AM hora de Cuba e instó a sus acusadores, en más de una ocasión, a participar desde la Isla, no se unió nadie para sostener las imputaciones durante la media hora que duró la transmisión.
Sin embargo, el vocero del régimen cubano Humberto López abordó la declaración y acusó al doctor Ruano —también omitiendo su nombre— de jugar un papel activo en la calumnia del sistema de salud y los profesionales de la Isla, durante la emisión nocturna del Noticiero de la Televisión Cubana.
En contradicción con las reiteradas afirmaciones de que en Cuba existían todos los recursos para atender al niño Damir, López dijo que la declaración y los doctores que comparecieron en la televisión estatal el 28 de marzo "nunca dijeron que la medicina cubana es perfecta".
"No han dicho que tenemos de todo en los hospitales. No han dicho que todos los problemas están resueltos en la salud cubana. (…) no pueden decirlo, porque si lo dicen estarían diciendo mentiras", destacó López.
Las palabras del vocero, que habría intentado limpiar la imagen de los doctores involucrados en el caso de Damir —que habrían diagnosticado erradamente el Linfoma de Burkitt y lo habrían sometido a agresivos e innecesarios tratamientos con quimioterapia para un tumor benigno, según la denuncia de la madre, Eliannis Ramírez, — terminaron por desmentir al MINSAP.
Entre los doctores que comparecieron en la Televisión el pasado 28 de marzo estuvo Araíz Consuegra Otero, directora del Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez, donde estuvo ingresado el menor —hasta que fue trasladado, bajo vigilancia de la Seguridad del Estado, al Instituto de Neurología y Neurocirugía, donde además fue internado en una sala para extranjeros que pagan por los tratamientos.
La funcionaria aseguró que en la Isla existían "todos los recursos sanitarios para la asistencia al menor de edad".
Con ese argumento, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) se negó a emitir una carta asumiendo la falta de recursos en Cuba para tratar a Damir, que era exigida por la Embajada de EEUU para otorgarle una visa humanitaria.
Yailín Lemus Trujillo, neuróloga del Instituto de Neurología y Neurocirugía, dijo al programa operado por la Seguridad del Estado Las Razones de Cuba en febrero que Eliannis Ramírez "pedía en carta que nosotros asumiéramos que el Sistema Nacional de Salud no tenía recursos para atender a su hijo" y que asumir esa posición era "mentir y desacreditar un sistema que sí tiene para atender los elementos clínicos que vayan apareciendo de esa enfermedad".
En el mismo programa, el doctor Andy Hernández Álvarez, oncólogo y jefe de Servicios del Hospital Juan Manuel Márquez, dijo que Damir no tenía "criterio de emitir una carta diciendo que no tenemos los recursos o nuevas terapéuticas, porque sería estar confirmando que estamos diciendo una mentira y no es así".
Umbretico Lopez y el resto de los GrandísimosHijosdelaGranPuta acólitos y facilitadores de la dictadura cubana no entienden que ya los cubanos dentro de la isla pueden chequear lo que les dicen y sacar sus propias conclusiones, aunque luego se queden callados y vayan a marchar el 1 de mayo.
Y el "largo brazo de la ley" de la mentira cubana no alcanza a condenar al que esté fuera de la isla.