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Política

Madrid niega ser condescendiente con el régimen cubano y se escuda en el visado a Yunior García

El ministro de Exteriores español insiste en que La Habana restituya las credenciales de prensa a la agencia EFE.

La Habana
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. EFE

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó este lunes en su intervención en la comisión de Asuntos Iberoamericanos del Senado que ve "con preocupación" los acontecimientos en Cuba a raíz de las protestas del pasado 11 de julio y la frustrada marcha de protesta en noviembre, informó la agencia de noticias EFE.

"Pedimos entonces y reitero ahora que se respete y garantice el derecho de manifestación pacífica de todos los ciudadanos", dijo en respuesta a quienes acusan al Ejecutivo español de ser condescendiente con el Gobierno cubano y no preocuparse por la situación de los opositores detenidos.

Albares rechazó esas acusaciones y afirmó que España concedió un visado al activista cubano Yunior García, que llegó a Madrid en noviembre pasado, y que ha pedido reiteradamente la devolución de las credenciales de EFE "a varios niveles, incluido yo mismo a mi homólogo" cubano.

El ministro de exteriores español se mostró convencido de que "todos, también las autoridades cubanas" tienen interés en que la Agencia EFE pueda seguir trabajando en Cuba, por lo que España sigue pidiendo que se restituyan las acreditaciones retiradas a sus periodistas a mediados de noviembre pasado.

En respuesta al senador Carles Mulet, del partido Compromis (izquierda regionalista valenciana), el ministro aseguró que "estamos luchando para que EFE se mantenga en Cuba, y para que se mantenga en Cuba la tienen que dejar trabajar igual que trabaja en España".

Así, explicó que ya se han recuperado dos de las acreditaciones retiradas, que "aún falta recuperar otras tres" y que las autoridades cubanas concedan el visado de trabajo al jefe de la delegación, que lleva desde el pasado mes de julio a la espera de permiso para entrar al país y asumir las funciones de su cargo.

"Seguimos pidiéndolas", dijo el ministro español, quien añadió que para lograrlo, el Ministerio está en contacto constante con EFE y lo está tratando con las autoridades cubanas.

A mediados del mes de enero la presidenta de la Agencia EFE, Gabriela Cañas, declaró que ese servicio de comunicación español se está planteado su permanencia en Cuba, tras no haber recuperado aún las acreditaciones de sus periodistas para trabajar en la Isla.

"Si no podemos ejercer libremente el periodismo, no podemos hacer más", dijo.

El pasado verano, las autoridades cubanas retiraron las acreditaciones de los siete profesionales de EFE que trabajaban en la Isla, quedándose "sin testigos" y sin poder informar, dijo Cañas.

La presidenta informó que en este momento pueden ejercer el oficio en Cuba una periodista y un cámara. "De verdad que la agencia no tiene ningún interés en irse de Cuba, pero si nos echan, no podemos hacer otra cosa. Tendríamos a lo mejor que informar desde fuera de la Isla", manifestó.

"Nos están echando de Cuba", declaró la presidenta de la agencia, quien aseguró que con los medios humanos de los que disponen en la Isla no pueden ofrecer a sus abonados los estándares de calidad que tienen en el medio de comunicación, lo cual "es muy penoso".

EFE ha estado en la mirilla del régimen a partir de su cobertura de las masivas protestas del 11J, cuando los reporteros de esa y otras agencias extranjeras en Cuba siguieron y evidenciaron algunas de las acciones represivas del régimen contra los cubanos.

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3 comentarios

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Son unos oportunistas y grandes mentirosos. Lo único que le interesan es los comercios que tienen unos cuantos españoles en el país, el ciudadano cubano que se pudra en su salsa. Por eso es que digo que cuando Cuba regreses a los países democráticos a España con todos sus ciudadanos lo tenemos que poner en un latón de basura.

Pueden decir lo que quieran, pero ya han perdido toda credibilidad. Solamente con el imperdonable hecho de haberle vendido armas y equipos anti-motines a la dictadura, sabiendo perfectamente para qué se iban a usar, basta y sobra. Claro, tienen intereses que proteger que pudieran peligrar si la dictadura cae. Partida de miserables despreciables.