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Economía

No hay Cuba libre sin precios libres

Manipular precios de manera sistemática y generalizada es algo que hoy solo realizan aquellos gobiernos para quienes el bienestar de las personas no es el objetivo.

La Habana
Mercado en Cuba.
Mercado en Cuba. AP

El 12 de octubre pasado, en el programa Mesa Redonda, el ministro de Economía, Alejandro Gil, argumentaba sobre la conveniencia de que los precios subieran o no acordes a la demanda, y sobre el efecto de tal subida en la producción partiendo de las condiciones reales del país.

Decía Gil: "Para que el productor produzca más tiene que tener capacidad productiva. Si no tiene las capacidades productivas, el tractor, los insumos, puede estar el precio (el de venta de sus productos, muy alto) pero no produce más, eso no es una cuestión mágica". Añadía que "hay veces que el productor puede acomodarse al precio diciéndose: 'bueno, produciendo menos gano lo mismo'".

Lo cierto es que el ministro tiene razón. Si un productor encuentra que los precios de sus productos están al alza, puede sentirse muy motivado para ser más eficiente y productivo, pero poco podrá hacer realmente si no tiene los factores materiales necesarios —maquinaria, materias primas— para aumentar su producción. En ese caso, probablemente se conformará con —como dice el ministro— ganar más con lo mismo que ya producía.

El efecto motivador de la subida de precios se anula cuando no hay con qué producir más. Hasta ahí la teoría y la práctica coinciden.

Lo inaudito es que quien tan razonablemente se expresa sea el ministro de Economía de un Gobierno que precisamente ahora está basando toda una estrategia de ajustes económicos en la esperanza de que aumente la productividad subiendo precios, incluido el de mano de obra, pero sin aumentar las capacidades productivas, como si fuese "cuestión de magia", según palabras del propio Gil.

Como se ve, los mandamases del Partido Comunista conocen perfectamente la teoría, y los ejemplos prácticos están por todas partes —China, Vietnam, Polonia—, pero siguen negando una realidad que les azota el rostro cada vez que tratan de hacer cambios sin liberar precios, que es el verdadero meollo del totalitarismo económico. No es que vivan en un profundo estado de negación, lo que pasa es que el trauma que genera tal disociación mental no lo pagan ellos, lo paga el pueblo.

El papel de los precios en una economía no termina en el hecho motivacional de estimular la producción. Sin dudas este es un aspecto de suma relevancia, pero es solo uno de los aspectos de su rol económico.

Los precios no son un aspecto más del sistema que pueda manipularse a voluntad del poder, son el lenguaje de la economía. Como mismo una sociedad en la que sus miembros sean incapaces de comunicarse está destinada a perecer, una economía sin precios es incapaz de coordinarse o ser coordinada por un órgano central. Y no hablamos de cualquier precio, sino de aquel que surge espontáneamente del mecanismo de oferta y demanda.

Sin este precio, llamémosle libre, los actores económicos sencillamente no saben cuánto, dónde o qué producir, con qué calidad hacerlo, cuándo y a quién venderlo, qué nivel de endeudamiento soportar y a qué plazos, cómo deben remunerar su fuerza laboral; ni siquiera pueden saber si las inversiones que acometan son racionales o no. Hay una larga lista de decisiones que se tomarían a ciegas, pues sin la información que solo proveen los precios libres, no es posible realizar lo que Mises denominó "cálculo económico".

Manipular los precios mediante controles políticamente motivados generalmente es la peor opción. Cierto que en algunos momentos hay que escoger en un menú limitado de malas alternativas, y entonces es circunstancialmente conveniente controlar precios, como el caso de una catástrofe natural o una guerra, pero hacerlo como política económica estable es algo perverso.

No hay otra manera de que una economía se coordine y, por lo tanto, sea sustentable y próspera si no se basa en las señales emitidas por la libre fluctuación de los precios. La inoperatividad de los sistemas sin precios libres es un hecho largamente conocido y establecido con absoluta certeza, no hay discusión teórica seria al respecto y la experiencia lo corrobora una y otra vez.

Manipular precios de manera sistemática y generalizada es algo que hoy solo realizan aquellos gobiernos para quienes el bienestar de las personas no es el objetivo, sino solo un medio más para un fin ulterior. Toda la maldad contenida en los modelos totalitarios se basa en esa sencilla idea, las personas dejan de ser un fin en sí mismas, se convierten en medios. Por ello los totalitarios odian el individualismo y, por el contrario, piden a las personas que piensen como país.

Los gobernantes castristas siguen buscando caminos para negar la realidad. La realidad es la mayor amenaza para los enemigos del comercio; negarían la fuerza de la gravedad y harían que los cubanos tratasen de flotar si esta conspirara contra su única prioridad, mantener el poder.

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5 comentarios

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Profile picture for user Ricardo E. Trelles

// Muy desafortunado hecho, los gobernantes castristas siguen buscando caminos para negar la realidad //
Pero, como siempre digo, lo más importante no es lo que hacen ellos, sino LO QUE NO HACEMOS NOSOTROS que muy bien podemos hacer.

Amigo mio usted solo vera Cuba Libre en los bares como un trago caracteristico del pais.Lo que es la verdadera libertad cada dia estamos mas lejos ,solo hay que ver que sucede en la isla ,cada dia hay mas represion ,mas bloqueo a los trabajadores por cuenta propia fundamentalmente los productores de alimentos,,Cuba si es capaz de autoabastecerse con productos agricolas mas que los paises que la rodean ,sin embargo cada dia se produce menos ,El gobierno necesita un pueblo HAMBRIENTO ,cargado de necesidades para mantener el control y ellos vivir como magnates,,,

Profile picture for user Lázaro González Valdés

A ver si logro explicarme a través de algunos cuestionamientos: ¿Para qué analizar las propiedades del agua dentro de un coco si el tal coco está seco? ¿Qué utilidad tiene ese ejercicio de análisis sin antes confirmar que el coco de marras tiene agua en su interior? ¿Es conveniente analizar lo que presuntamente debería tener el coco seco, pero que le falta? Cuba no será libre por "precios libres" que, dicho sea de paso, es una libertad comercial que no existe de acuerdo a trabajos investigativos de la BBC sobre las zancadillas arancelarias que se ponen los estados en sus luchas económicas en un mundo globalizado, información que la periodista parece ignorar. Cuba será libre si el PCC es derribado y se le arrebata el poder político que ahora detenta, si los que derriban al PCC son capaces de establecer un ordenamiento democrático y consiguen que se cumpla, porque recordando nuestros antecedentes históricos necesitamos casi un milagro. ¡Oremos al Todopoderoso! Es lo factible por ahora.

.....fuera la china pamela y el puesto a dedo, solo asi sera cuba libra...

Nos solo eso, no hay Cuba Libre, ni habrá Cuba próspera si sigue marcando su historia la falta de libertad.

Se luchó por libertad de expresión, por no corrupción del poder, por libertad de partidos, por libertad de elecciones, por libertad de prensa, por libertad del arte y la cultura, por los buenos valores, por la correcta gestión de la conciencia ciudadana, y no por la instauración a fuerza de una ideología que siempre fragmenta a la unidad nacional. Se luchó por la no discriminación en sentido amplio, por la inteligencia de los gobiernos y del Estado en resolver problemas desde el punto de vista integrador y no fragmentador. Se luchó para evitar el despido laboral y de centros de enseñanza por razones políticas; porque la policía fuera profesional, respetuosa de los derechos humanos, etc.
Todo no ha sido malo, pero infinidad de males esenciales no han sido erradicados por problemas de voluntad política asociados a la noción del poder.

La Revolución en 1959-1968 se paralizó.