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Covid-19

Como 'estar en un campo minado': juntados por la sospecha en un centro de aislamiento cubano

'Cada seis horas nos observamos cuando dos doctores pasan a tomar la temperatura (...) Nos ponemos en alerta para que no se nos escapen los números del otro'.

La Habana
El periodista cubano Michel Hernández.
El periodista cubano Michel Hernández. M. Hernández/Facebook

El periodista cubano Michel Hernández ha pasado siete días en el centro de aislamiento ubicado en la Villa Panamericana, en La Habana, y ha contado su experiencia en Facebook. Todo empezó en la tarde del 11 de junio. "El martes fumigaron en casa y mi mamá fue trasladada al centro de aislamiento de Casablanca por una tos que desapareció enseguida. Luego me tocó el turno de ser conducido a Cojímar", contó.

A pesar de que el protocolo del Ministerio de Salud Pública indica que los familiares deben ser trasladados a un mismo sitio, en el caso de Michel no sucedió así. "Obviamente esa es una de las tantas interrogantes que han surgido en ráfaga en este tiempo. He tratado de tener algunas respuestas por las vías más institucionales, pero hasta ahora no han sido despejadas", escribió.

La vida en el centro de aislamiento

Su primera incógnita, ¿dónde beber agua? "No encontré otra fórmula que tomarla de la pila. Al día siguiente supe que se le puede pedir a los médicos (...) Se les entrega un pomo o algún otro envase sin cruzar una línea que ellos han marcado para mantener la seguridad colectiva y lo devuelven tras llenarlo con un dispensador. En mi caso, tuve que acondicionar un envase de jugo 'La estancia' para guardar el agua del día."

Otra cosa que lo inquietó, dijo el periodista, fue la higiene. Lo colocaron en un piso con otros tres sospechosos de coronavirus, pero no les entregaron ningún desinfectante ni productos de aseo personal. "Si uno de nosotros da positivo, entonces, dice el médico, todos tendremos que quedarnos muchos más días, lo que me hace pensar qué tipo de aislamiento es este en el que cuatro personas pueden contagiarse entre ellas la enfermedad sin mucha dificultad."

Tras unas horas les entregaron algunos productos de limpieza. También contó que una de sus preocupaciones era compartir baño y se creó su propia rutina. "Cada día he usado la misma ducha, el mismo baño y el mismo lavamanos de un grupo de cinco. Los baños se higienizan en la mañana  y el cuarto lo limpiaron en una ocasión desde mi llegada", dijo.

En su habitación estaban un marino mercante y dos funcionarios de una empresa estatal: "Todos compartimos, aparte de la sombra de la 'sospecha', el sentimiento de estos días que se abre paso entre la molestia más punzante y la incertidumbre".

Hernández describió su sensación como la de "estar en una especie de campo minado donde tienes que saber dónde pisas, qué tocas, a qué distancia le hablas a las personas, qué información sobre el terreno es la más confiable".

"Cada bloque del centro deriva en un largo pasillo con cuartos a los lados donde hay desde familias enteras, incluido niños muy pequeños, parejas o personas a las que las unió la sospecha", señaló en otro post.

Interrogantes

Dos días más tarde su madre regresó a casa. La prueba PCR resultó negativa, los síntomas fueron provocados por los efectos de la fumigación en una persona asmática y alérgica. "Mi mamá está en casa y yo, sin síntomas, sin fiebre, sin nada, sigo en este aislamiento", contó Hernández en una especie de diario online cuando aún no le habían realizado la prueba PCR.

"¿Podrían mejorar las decisiones a la hora del diagnóstico en el centro de atención primaria para evitar todo esto? ¿Por qué no considerar aislamiento el que yo me mantenga en mi casa a la espera del resultado de mi mamá y me hacen el PCR en atención primaria como he visto en otros casos? ¿Es aislamiento  (...) que esté en un cuarto con otras tres personas en un centro con capacidad para 200 pacientes sospechosos, a expensas de contagio?", se preguntó.

"¿Qué impide que me hagan el PCR al día siguiente con mi mamá y ahora estuviéramos los dos en casa? ¿No hay una contradicción en el hecho de que he sido confinado por una 'sospecha' que a la ligera cayó sobre ella, y ya ella está en casa y yo sigo aquí (...) gastándole al Estado recursos que podrían emplearse en otro paciente?".

Las pruebas PCR

El sábado en la mañana llegó el turno de las pruebas PCR. Un directivo del centro ordenó mediante un grito que guardaran los celulares. "Era mejor que hubieran pasado por los cuartos para hacer el análisis y evitar esta cantidad de personas juntas después de que tantos nos hemos cuidado aquí", comentó Hernández y señaló no entender la prohibición de usar el teléfono móvil.

48 horas después los resultados aún no estaban. "Pero cada seis horas nos observamos con alarmante discreción cuando dos doctores pasan a tomar la temperatura con un termómetro eléctrico que colocan en la frente. Nos ponemos en alerta para que no se nos escapen los números del otro 'sospechoso'", contó Hernández.

En una de las habitaciones contiguas había contactos cercanos de un caso positivo, lo que provocaba temor al resto de los aislados.

"La situación se tensó de golpe", narró Hernández. "Entre los resultados de los test que enviaron hoy hay un caso positivo. Llegó una ambulacia y lo trasladó rápidamente a un hospital. (...) En el cuarto colindante los pacientes, contactos de un caso positivo, se hicieron la prueba ayer y hoy ya tienen los  resultados. Fueron 'negativos'  y ya se van a sus casas (...) Nosotros seguimos aguardando después de más de 48 horas", relató.

"¿Cómo van a poner a sospechosos de la enfermedad con quienes ni siquiera tienen cómo probar que pudieran estar infectados?", se preguntó el periodista tras el descubrimiento del caso positivo en el centro.

La libertad

"A seis días de mi aislamiento, un compañero de mi cuarto bromeó con la libertad. 'Y si cruzamos esa reja allá abajo', dijo y todos reímos. Los médicos dicen que si llegan los resultados hoy nos dan el alta al momento, siempre que todos en mi cuarto sean negativos. 'Esto ya pasa de castaño a oscuro', responde un compañero de habitación a una llamada telefónica sobre su 'liberación'. Los ánimos, obviamente, se han ido encendiendo por el tiempo transcurrido y la reclusión dentro de la reclusión que nos hemos impuesto tras el PCR el sábado y el caso positivo y otros sospechosos", describió.

Finalmente, este 16 de junio Hernández recibió la noticia de que es negativo al coronavirus y su tortuoso encierro ha llegado a su fin.

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