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Venezuela

El chavismo en mutación: Delcy Rodríguez busca reconectarse con Chávez y evade a Maduro

'A medida que el tiempo pasa la gente empieza a tener dudas y temores de que la transición política no vaya a ocurrir', comenta un analista.

Caracas
Jorge Rodríguez y Delcy Rodríguez.
Jorge Rodríguez y Delcy Rodríguez. Getty Images

Para Benigno Alarcón, un estudioso de las transiciones y fundador del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello, no hay dudas. Venezuela vive una mutación en el poder y no un proceso real de apertura democrática. En la actual coyuntura, como lo dejó en evidencia un acto este 13 de abril, Delcy Rodríguez busca reconectarse con la figura de Hugo Chávez.

"A medida que el tiempo pasa y no se concreta esa transición política la gente empieza a tener dudas y empieza a tener temores de que esa transición política no vaya a ocurrir y hasta ahora lo que hemos vivido no ha sido una transición política, sino un reacomodo del régimen", comentó Alarcón a DIARIO DE CUBA.

En los poco más de tres meses transcurridos desde que Nicolás Maduro fue capturado por fuerzas estadounidenses el 3 de enero y Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada, el discurso oficial del Ejecutivo venezolano ha experimentado un giro sutil pero revelador.

La otrora vicepresidenta ejecutiva de Maduro, ahora convertida en jefa de Estado interina, ha recuperado elementos centrales del ideario redistributivo de Hugo Chávez: la "justicia social", las misiones y el "espíritu de protección social", pero ha despojado deliberadamente al mensaje de su componente antimperialista más visceral, aquel que definía al chavismo como confrontación permanente con Washington.

Esta operación retórica no es casual: busca marcar distancia del madurismo, legitimar un "nuevo momento político" y ganar tiempo para una estabilización económica que, según analistas y fuentes internas, forma parte de un plan que ha sido bendecido por la Casa Blanca. Delcy Rodríguez como presidenta interina y Jorge Rodríguez, su hermano y presidente de la Asamblea Nacional, son los nuevos tótems del poder en la Venezuela post-Maduro.

En su mensaje a la nación del 8 de abril, Rodríguez invocó explícitamente al "comandante Hugo Chávez" para anunciar un "incremento responsable" del salario mínimo a partir del 1 de mayo y medidas de protección a pensionados. "Queremos recuperar el nivel de vida para nuestra población como lo concibió el comandante Hugo Chávez con el sistema de protección social en las misiones sociales", afirmó, recordando que Chávez "hizo justicia social, un modelo justo de reparto".

Sin menciones a Maduro en ese mensaje, este lunes 13 de abril, la mandataria se colocó una camiseta roja, que en Venezuela se asocia con Chávez, y encabezó un acto para recordar el 13 de abril de 202, cuando Chávez fue restituido en el poder tras un golpe de Estado efímero. A Delcy Rodríguez le llueven críticas porque en su vestimenta habitual abandonó el color rojo y se suele mostrar con trajes azules.

Aunque Rodríguez busque reconectarse con la figura de Chávez, para analistas resulta llamativa la omisión del antimperialismo en el nuevo momento político. Chávez construyó su ascenso en 1998 sobre la denuncia del "imperio" y el neoliberalismo. Maduro radicalizó ese tono hasta convertirlo en eje discursivo. Rodríguez, en cambio, habla de "cooperación equilibrada" con Estados Unidos, de "diálogo respetuoso" y de "integración regional". En ningún discurso reciente aparece la retórica de "invasión" o "golpe imperial".

Al contrario, el Gobierno interino ha reformado la Ley Orgánica de Hidrocarburos para facilitar la entrada de compañías privadas —principalmente estadounidenses— con garantías de arbitraje internacional y reducción de regalías directas al Estado. Asimismo, están encaminadas las negociaciones para el reingreso de Venezuela al Fondo Monetario Internacional.

Esta estrategia discursiva cumple una doble función: interna y externa. Hacia adentro, mantiene cohesionada a la base chavista histórica —obreros, pensionados, sectores populares— que aún venera el legado de Chávez. Hacia afuera, tranquiliza a Washington y a los inversores. Fuentes diplomáticas consultadas por DIARIO DE CUBA confirman que el Departamento de Estado valora positivamente el "pragmatismo" de Rodríguez, a quien ha retirado de la lista de sancionados y reconocido formalmente como "única jefa de Estado". El secretario de Estado Marco Rubio mantiene contacto frecuente con ella.

Paralelamente, Nicolás Maduro ha sido prácticamente borrado del relato oficial. En los mensajes a la nación, en las cadenas de radio y televisión y en las comparecencias de ministros, su nombre apenas aparece. Analistas como el politólogo Francisco Poleo hablan de un "dilución deliberada" de la imagen de Maduro para evitar que el nuevo Gobierno quede atado al desprestigio acumulado en 13 años de crisis hiperinflacionaria, migración masiva y represión. "Los Rodríguez están reconstruyendo el chavismo como un peronismo venezolano: redistribución con pragmatismo económico y sin confrontación ideológica frontal", sostiene Poleo.

El plan de los hermanos Rodríguez es, según analistas consultados, permanecer en el poder al menos un año y medio más bajo la bandera de la "estabilización económica". Jorge Rodríguez lo explicitó con claridad en su entrevista al diario El País de España este fin de semana: "Lo más importante ahorita es la economía. Es necesario que la economía venezolana avance hacia un dinamismo tal que la población sienta que todo este proceso valió la pena". No mencionó transición democrática ni calendario electoral inmediato. En cambio, insistió en "producir con mucha rapidez más petróleo" para recuperar el "estado de bienestar" de los tiempos de Chávez.

Un consultor político ligado al Palacio de Miraflores confirmó a DIARIO DE CUBA que existe un entendimiento tácito con Washington: elecciones presidenciales a finales de 2027. El plazo permite a Delcy Rodríguez revertir el colapso económico —o al menos presentarlo como tal— y posicionarse como candidata con el argumento de haber "salvado" el país. "La estabilización es la excusa perfecta para mantener la continuidad chavista sin ruptura traumática", explica la fuente.

El acuerdo incluiría garantías de que el proceso será supervisado internacionalmente, pero sin ceder el control del Consejo Nacional Electoral ni depurar de inmediato el registro de votantes, demandas históricas de la oposición.

La oposición mayoritaria, encabezada por María Corina Machado, exige comicios antes de fin de año, argumentando que la "ausencia absoluta" de Maduro —consumada tras más de 90 días— obliga a convocar elecciones en 30 días según el Artículo 233 de la Constitución. Sin embargo, el Tribunal Supremo de Justicia, fiel al interinato, ha validado la figura de "ausencia forzosa" sin declarar falta absoluta.

Este domingo, sin embargo, Machado parece haber dado un giro estratégico ya que se allanó a un plan de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), una coalición de partidos opositores, a plantear las elecciones no como punto de partida sino de llegada tras una serie de pasos sin especificar un calendario electoral. Todo apunta a que serían en 2027 unas elecciones en las que posiblemente se enfrenten Delcy Rodríguez y María Corina Machado.

Finalmente, el riesgo para los Rodríguez es doble. Interno: la base chavista más leal podría fracturarse ante la percepción de "entrega" a Washington. Externo: si la recuperación económica no se siente en los bolsillos de la gente (según encuestas privadas, el 94,5 % de los venezolanos pide un aumento salarial) la legitimidad del interinato se evaporará.

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4 comentarios

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Profile picture for user Amadeus

— Oye, y Maduro?— Bien gracias, en Brooklyn.

La dictadura chavista sigue ahí, esto es un cancer diseminado por muchos órganos y con metástasis, donde solo fue extirpado de uno de los órganos principales. Creo que la estrategia que está siguiendo el chavismo, es la de replegarse, mantener un perfil lo más bajo posible y aparentar algunos cambios, con concesiones económicas favorables a los intereses de USA. La intención es mantenerse vivo, esperando a sobrevivir hasta el 2028, donde el partido demócrata tiene altas probabilidades de retomar el poder, dado el rumbo que está tomando la actual administración.
El cancer de Venezuela es demasiado invasivo y requiere nuevas cirugías con tratamientos de quimioterapia y radioterapia incluidos.

Trump no extirpo el tumor, solo una pequeña parte, si no convocan elecciones antes que Trump diga adiós veremos a Delcy gritar "vengan por mi cobardes"

Profile picture for user Ana J. Faya

El poder es un animal peligroso que clava sus garras y se ancla en países autoritarios con instituciones frágiles. Los Rodríguez, una vez que fueron "anointed" por la maniobra que sacó a Maduro para NY y a nadie más de ese régimen, buscan la manera de no soltar lo que tienen. Ni ellos quieren dejar el poder, ni los que hasta hoy han sobrevivido a los Navy Seals del 3 de enero tampoco. La oposición democrática tiene que recalibrarse y buscar su espacio. Ya demostró que es capaz de ganarle la partida al oficialismo, ahora deberá hacerlo de nuevo, quizás --solo quizás-- bajo la sombrilla de Tump.