Lo que está pasando y lo que esté por pasar obedece a la injerencia de EEUU en los asuntos internos de Cuba y Venezuela. Sin esa injerencia no hubiera pasado lo que pasó. Ni pasará, más pronto que tarde, lo que esté por pasar. Entonces, ¿estamos de acuerdo con lo que pasó? ¿Queremos que pase lo que esté por pasar?
Desde 1959 los cubanos sufrimos la más brutal y larga de las dictaduras de las Américas, sujeta hasta la década de 1990 al proyecto hegemónico de la extinta Unión Soviética. A partir de entonces, subsidiado por Venezuela, Fidel siguió desarrollando una franquicia de dominio totalitario, a prueba de golpe militar y rebelión popular, con las consecuentes ramificaciones de terrorismo, narcotráfico, contrabando de armas, lavado de dinero y tráfico humano. Hoy por hoy, desde España a Sudáfrica, desde Haití a Gaza, quizás sea Cuba el más reconocido símbolo de la lucha de los pueblos contra su propia salvación.
En lo interno: hambruna, carne de cañón para la guerra de Putin, explotación de profesionales alquilados al extranjero, represión, presidio político, racismo, división familiar, apagones, criminalidad, crisis sanitaria y educacional, corrupción, éxodo. ¿Vale la pena seguir? Nadie encontrará en este panorama un rasgo de independencia y autodeterminación del pueblo cubano.
Para la historiografía de la República y el castrismo, a veces unánimes en sus manipulaciones y versiones compensatorias, el gran escándalo de la injerencia norteamericana es la irrupción en la Guerra de Independencia en 1898. Poco importa que nuestros mambises recibieran con vítores a los muchachos de Teddy Roosevelt. Generaciones y generaciones aprendimos una historia que, en aspectos fundamentales, adolece de un exceso de autocompasión y emocionalidad, poderosos antídotos de la introspección. Tampoco nos ha servido de mucho que con frecuencia viéramos nuestra inevitable, predestinada relación con EEUU desde el agravio español antes que el interés cubano. Recordemos a Raúl en 2019, vanagloriándose ante el rey Felipe VI de la participación de su padre, Ángel Castro y Argiz, en la batalla contra los americanos en Santiago de Cuba. Y antes de que desembarcaran los americanos, ¿contra quiénes peleaba el valeroso gallego Castro y Argiz?
Podemos discutir el impacto en nuestra formación nacional de la Enmienda Platt y las ocupaciones de 1898-1902 y 1906-1909. (Cualquiera sea, a izquierda y derecha, lo que interpretemos por formación nacional). Pero a ninguna de esas obvias injerencias debemos un fusilamiento, un presidio político, un exilio, el encanallamiento de toda la sociedad y la destrucción de la economía. Por lo demás, si al prestigio de los gobernantes contribuye su obra de gobierno comencemos por erigir un panteón para los interventores John R. Brooke, Leonard Wood y Charles Magoon. Algunos dirán que bastante de lo que vino después (y, en particular, Fidel) confirma la entonces suspicaz arrogancia de la Enmienda Platt, concebida para equilibrar la independencia de Cuba con los deseos americanos de controlar a los políticos isleños incapaces de gobernar.
Para Occidente, el principio de soberanía westfaliana caducó a partir de la Segunda Guerra Mundial. La sustancialista noción hegeliana (¡madre mía, ya voy por Hegel!) del Estado como suprema encarnación de la Idea, ya solo encuentra un trasnochado pie en las más férreas dictaduras totalitarias y los más obtusos cenáculos. Cuando Abel Prieto, uno de los principales intelectuales orgánicos de la dictadura, dice: "Si perdemos el socialismo, perdemos la nación", da fe de la habitual simbiosis entre ambos fenómenos.
La soberanía pertenece a la nación y no al Estado. Mucho menos a un partido. Como observó Jacques Maritain, la dignidad del Estado no está en su poder ni su prestigio, sino en el ejercicio de la justicia; y su autoridad no procede de su propio derecho ni para su propio beneficio, sino de su virtud para responder a la exigencia del bien común, que es natural e inalienable.
La oportunidad llama a la razón. Ponernos ahora a rizar el rizo de la injerencia, el anexionismo, el imperialismo yanqui y otros tópicos de la irrealización latinoamericana conspira contra la magnitud, la velocidad y la dirección de este providencial momentum. Ya habrá tiempo de refundar una nación en la que la soberanía emane del ciudadano al Estado. Toda vez que pase lo que esté por pasar.
Yo lo decia cuando chiquito en la escuela, pero no me hacian caso por ser Mongo, y de Pinar del Rio.
1. Las 2 intervenciones americanas en Cuba, no sólo fueron necesarias: debieron durar más.
2. No probó nuestra historia que Platt estaba en lo correcto: no eramos capaz de gobernarnos. Y aun no lo somos.
Además de enseñarnos a como preparar elecciones y elegir presidentes, los administradores yankis no permitieron la corrupción pública y con el dinero de todos construyeron carreteras, escuelas y acueductos.
Realmente lo mejor que le podria pasar a Cuba, para encontrar su rumbo, es una intervención militar.
Por mucho que yo desprecio al TACO anaranjado, si alguna administracion lo haria, seria esta.
Pero no ocurrirá mientras la China Loca esté viva, por eso conversan con los hijos.
Pasa que la idea del Cuco Mendieta extrayendo a un viejito de 94 años, por muy asesino y déspota que haya sido, no va bien con la opinión pública yanquis. Y PR vale mucho.
Usted solo se colocado el genoma ... su taradez es ancestral ... no lo salva ni apagar un tabaco de San Luis, ni otro de San Juan y Martinez ... 'ta embarca'o ...
Le aseguro que la jugada incluye a otro viejo de 86 años, pa defecarnos en la noticia; de la extracción de una momia que respira ...
Retarded,
Para reafirmar la taradez, mas alla de esa vejez triste y del derroche de odio e ignorancia, no es necesario que sobre cumplas el plan de idioteces, escribiendo y auto celebrandote desde 4 perfiles.
En otras palabras, no tienes que insistir tanto, ya nos convenciste!
Jodío Cvlo Anormal, como sabes que tengo 4 perfiles? Cuales son los otros tres?
Other than that, I am sure you visit 4 different gay bars and you dress differently for each one.
"Cuco Mendieta extrayendo a un viejito de 94 años"
Me la pusiste dura Mongo!
Quien le dice esto a nuestro aguerrido y glorioso exilio al cual la Patria os comtempla orgullosa.
Pascual Angulo ... tú sabes ...
Pues me guie por el titulo y lo deje pasar.
Antes esperaba ansiosamente los artículos de Andres Reynaldo. Eran poesía en prosa. Recuerdo que cuando salían publicados, uno de mis hijos me enviaba un numero (9, por ejemplo), sin más comentarios. Ambos estábamos a la espera cada semana.
No se qué le ha pasado. No es que los artículos no sean refrescantes, es que han perdido el ritmo interior.
De cualquier manera, tal y como escribió Epicteto, resucitar a Hegel no es malo. Hegel ensena mas que Carl Schmitt.
Para lo que está ocurriendo, Trump ha sido la llave. Ahora bien, en ausencia de acción militar, la velocidad de los cambios pasara de Marco Rubio a los cubanos de Cuba.
Ni la llamada oposición, ni el exilio determinaran el proceso de cambio. Su papel sera consolidar esos cambios.
Aunque Reynaldo intenta poner la teja antes de que caiga la gotera, no creo que lo que dice esté en discusión. Esas excusas de soberanía, atropello, etc., no vienen de nosotros; vendrán de la cúpula gobernante. Lo que es a mí, la forma en que les serruchen el piso me importa poco; ellos no merecen consideración, y sí, lo que pase será determinado por Trump y su administración.
Me llamó la atención la disculpa por mencionar a Hegel; es como si la nación cubana hubiese cedido enteramente al choteo del que hablaba Jorge Mañach.
El artículo supera largamente mis conocimientos filosóficos. Comparto que es EEUU y casi diría el resto del mundo los que han llevado a Venezuela y Cuba a las respectivas situaciones actuales. En todos estos años supongo que pesó la personalidad macabra de Castro I, que ha adormecido figuras democráticas y hasta obtuvo créditos enormes que hoy día siguen impagos.
Qué nación ni qué niño muerto, Cuba jamás ha sido nación, lo intentó con infantil arrogancia e ignorancia y obviamente fracasamos. Hoy no es más que un gigantesco presidio poblado por esbirros y zombies.
DRONE DRONE DRONE!!!
Prosco, como usted dice, el fracaso es obvio. También somos una nación; si no, ¿qué hace usted en un sitio de cubanos? ¿Usted quiere decir que nunca consolidamos un estado?
Pasaré por alto la parte banal de su pregunta (como si no hubiera foros de catalanes, de aficionados al BDSM y hasta the Therians sin que ninguno de estos colectivos constituya nación). Espero no le importe pues al menos tiene usted una vez más el codiciado nihil obstat de nuestro bufón saltarín en nómina, lo felicito.
Cuba NO es, hoy por hoy y desde hace 67 años, una nación moderna pues esto requeriría ante todo la existencia de soberanía popular y un Estado de Derecho funcional. Cuba intentó convertirse en nación en lo que fue un largo y accidentado embarazo que resultó en nacimiento prematuro y muy turbulenta infancia hasta morir el 1 de enero de 1959. A partir de ese día Cuba retrocedió a una noción pre-moderna de nación, considerando el aspecto cultural (si bien muy dañado) y el territorial pero totalmente despojada de los atributos esenciales que la teoría política atribuye a una nación moderna.
Llámele estado-nación absolutista, llámele hacienda... pero jamás nación moderna.
¡¡Jajaja!! 100 puntos, Epicteto.
Pero del coco no se saca petróleo.
Esas naciones que con razon muchos llaman bananeras (no precisamente por el cultivo del banano), tienen la tendencia quasi natural a la corrupcion y al caos a pesar de sus vastos recursos, lo que termina empobreciendolas y desestabilizando a cercanos y distantes, entonces es obvio que el vecino exitoso que lleva 250 anos con una sola constitucion, se ha hecho poderoso por el culto al trabajo y el orden, y aun mantiene una cultura de respeto a la ley (a pesar de que las ideas socialistas empiezan a resquebrajarla), trate de ordenar el desmadre que amenaza su propio bienestar y seguridad.
Enchilada de Cangrejo ...
https://x.com/Mazzantinimag…
Pueden seguir apretando la tuerca, conversar con el cangrejo, el tuerto o el mandril, pero hasta que militarmente no le den un guayabazo fulminante a Raul, Ramiro, Diazca y par de ellos mas aquello no va a cambiar. Al punto en que estamos cualquier cosa es mejor, hasta convertirnos en colonia de Haití.
No va a ocurrir mientras la China loca esté viva. De eso conversa Lil' Marco con el Cangrejo y el Tuerto.
Ramiro y los demás dinosaurios no cuentan.
Padre, a estas alturas, hasta Barbecue aventaja los panzones de GAESA.
Sin duda, después que maduraron a Maduro todo el mundo entendió, lo demás es boberia y tiempo perdido.
👏👀👏👏🙌👏
¡ Resuciten la Enmienda Platt ! Reocupen la isla ...
Alcalde, tendría que ser antes de que los demócratas resuciten la Enmienda Teller.
Menudo trabalenguas que se ha soplado aqui Andres Reynaldo. Que pasa, que pasó, que pasará! TararaTarara.
Lo importante es que pase lo que tiene que pasar: Castro's fuera!
Ya despues amanecera y veremos.
Capitan, no se qué, pero algo pasará.