El caso de presunta discriminación racial ocurrido el pasado fin de semana en la Fábrica de Arte Cubano (FAC) ha vuelto a poner en evidencia la persistencia del racismo estructural en Cuba y la manera en que las instituciones responden ante denuncias públicas: negando el hecho, atribuyéndolo a "arbitrariedades" personales y desviando el foco hacia una supuesta "manipulación política".
El joven Alejandro Bridón Mesa denunció en redes sociales que le fue negada la entrada al centro cultural junto a dos amigas, pese a haber cumplido con los requisitos de acceso. Según su testimonio, todas las personas que entraron antes que ellos eran blancas o extranjeras. Cuando llegó su turno, un empleado —también negro— les impidió el paso sin ofrecer explicación alguna, amparándose en el llamado "derecho de admisión".
"Lo que ocurrió esa noche demuestra cómo, incluso en espacios que se presentan como culturales y abiertos, se reproducen lógicas coloniales y racistas", escribió Bridón, quien consideró que el trato recibido fue humillante y excluyente. La situación se tornó aún más evidente cuando, según relató, otra mujer negra pudo acceder solo después de aclarar que no era cubana.
La denuncia generó una ola de reacciones en redes sociales y obligó al Instituto Cubano de la Música (ICM) a pronunciarse. En una nota oficial publicada este 31 de diciembre por el portal oficial Cubadebate, la institución reconoció el "mal manejo del derecho de admisión" y aseguró haber aplicado una medida disciplinaria contra el trabajador implicado. Sin embargo, la intención de desacreditar el trabajo de FAC, y usar el tema para atacar a la entidad, es evidente en la nota oficial, toda vez que han sido públicos y notorios los enfrentamientos del centro cultural con instituciones del régimen que han pretendido, y muchas veces logrado, censurar lo que ocurre en el espacio nocturno.
Funcionarios del Centro Nacional de Música Popular y del propio ICM visitaron a Bridón en su domicilio, donde —según la versión oficial— le explicaron que no se trató de un acto racista, sino de una decisión "arbitraria" tomada por un empleado. El joven, añadió el comunicado, se mostró satisfecho con la explicación y no manifestó interés en presentar una denuncia formal.
Sin embargo, el texto institucional va más allá del reconocimiento del hecho y dedicó párrafos a denunciar lo que califica como una "manipulación contrarrevolucionaria" del caso. Según el ICM, "aliados" a esa supuesta "contrarrevolución" habrían intentado utilizar el incidente para desacreditar a las instituciones culturales, "sembrar la división e inducir la comisión de actos contra el orden público". La división, no obstante, la siembra el propio Ministerio de Cultura, al promover, con este caso, lo que X Alfonso calificó de "campañita oficialista" para tratar de ocultar el elefante en la habitación: el racismo estructural que persiste en la Isla.
Aunque el Ministerio de Cultura asegura que existen protocolos contra la discriminación y que el caso será investigado, el episodio vuelve a evidenciar una constante: el reconocimiento parcial del problema acompañado de una narrativa defensiva que evita asumir responsabilidades estructurales.
En sus redes sociales, la Fábrica de Arte Cubano también publicó una breve declaración sobre lo sucedido. Dijo que tras realizar "todas las averiguaciones necesarias", contactó a Alejandro Bridón Mesa a través del cantante y productor X Alfonso para ofrecerle explicaciones sobre lo ocurrido. La institución lamentó el malestar causado, pidió disculpas al joven y a sus acompañantes y prometió que se adoptarán las medidas correspondientes.
La FAC negó que sea un espacio racista o excluyente y afirmó que se concibe como "la casa de todos y para todos". Agradeció a la usuaria que hizo pública la denuncia por contribuir a visibilizar el tema y llamó a mantener canales de diálogo antes de emitir juicios. El comunicado concluyó apelando a la necesidad de seguir trabajando por un espacio inclusivo y de convivencia respetuosa.
Por su parte, en un comunicado publicado este jueves, el músico X Alfonso, líder de FAC, sostuvo que habló con el afectado, le explicó el malentendido y se disculpó con él. "Lo confundieron con una persona que ha estado cartereando al público asistente a FAC, y por precaución no lo dejaron entrar. Fatal la equivocación, fatal todo, todo mal, porque el muchacho pagó por una serie de eventos que hace años hemos vivido en y lo lamentamos profundamente", detalló.
"Aclaro algo importante: el derecho de admisión en FAC se utiliza única y exclusivamente para evitar el acceso a personas con incidencias delictivas en el propio espacio", sostuvo y agregó: "Para la memoria corta: la "absurda utilización del derecho de admisión" es lo que muchos vivimos durante años a la edad de Kevin. Nos negaban la entrada a hoteles por ser cubanos, a círculos sociales de playa, a tiendas para extranjeros, a espacios donde solo se entraba siendo familiar de un militar. La lista es larga. Y no hay que ir tan lejos: hoy, 1 de enero de 2026, la realidad nos niega el acceso a lo necesario para sobrevivir porque se vende en una moneda que no ganamos"
La campaña oficial intenta desacreditar a FAC acusándonos de "racistas". Es surrealista", dijo y concluyó: "Somos una espina en el zapato del Ministerio de Cultura desde julio de 2018. Cada semana es lidiar con absurdos, censuras y falta de diálogo, muchos artistas saben de lo que estoy hablando. No ha sido fácil ni lo será. Tienen el poder para cerrar físicamente este local, pero no podrán apagar lo que es este proyecto ni las voces de quienes estamos involucrados".
Nuestro país se ha convertido en un estado fallido, los cubanos mueren de enfermedades, viven en la oscuridad y pasan hambre. Más de 500K cubanos llegaron en un año solo a los EEUU, el mundo también se deshace alrededor de Cuba..., y ustedes se emplean en un hecho fortuito de un negro cubano que no lo dejaron entrar a no sé qué lugar. ¡No arruguen que no hay quien planche!
No se oye la opinión, del supuesto racista. Y entre tantos males de esta dictadura, no hay porque inventar un caso de racismo. Vasta de buenismo. Decir que en la FAC hay racismo, es el "globo de cantoya". Cuba, tiene demasiados problemas para inventar racismo. Quien preside el Banco central, una negra, quien dirige el Hospital Calisto Garcia, un negro, quien Preside el parlamento, un negro. Aprendan, donde hay racismo, negros, ni mulatos, ocuparían esos cargos. No se hasta donde puede ser una niebla de los comunistas para desviar la atención, y que blancos y negros luchemos entre nosotros para que no enfrentemos unidos a la dictadura.
Así mismo.
Nada de racismo, lo que hay es comunismo y, eso sí, mucho brujerismo.
Nada , lo mismo de siempre el "culpable" va ser el eslabón más débil de la cadena,que de seguro recibió órdenes al respecto.Los nacionales son tratados como perros cuando tratan de acceder a hotel de GAESA a tomarse un café o refrescar en su piscina.Los pretextos , solo tarjetas divisas ,hotel lleno ( sabemos cómo está la ocupación) .Sumemos la discriminación a exiliados obligándoles a sacar un pasaporte basura bajo el chantaje emocional de no poder entrar al país,donde no pueden votar,ser electos ,recibir herencias,entablar negocios .Así que cual es la muela barata de racismo,si los primeros en empuñar la tonfa son negros contra los mismos de su color .El racismo ,es el del gobierno cubano ,no jodan más que la piel o por dar el trasero a un hombre ...
Por favor, más desigualdades económicas y discriminaciones que en 1958. La mayoría de los emigrantes son blancos, luego la mayoría abrumadora de remesas, paquetes , medicinas y viajes son para los blancos... Para no hablar de la escasa presencia de negros en la élite gobernante.
Es lógico que lo niegue porque en este caso no se puede sostener la superioridad y el rechazo de un grupo étnico sobre otro, pero sí podría ser un acto de racismo a la inversa o entre negros.