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Arquitectura

La estación multifuncional de la calle Línea

Inaugurada en plena pandemia en La Habana, es un espacio con gran potencial y mucha historia, que merece mayor divulgación y reconocimiento.

La Habana
Estación Cultural de Línea
Estación Cultural de Línea ElMundo Rolus

Inaugurada en plena pandemia en La Habana, la Estación Cultural de Línea es un espacio con gran potencial y mucha historia, que merece mayor divulgación y reconocimiento. Tal vez por las circunstancias en que inició en 2020, ha sido escasa su programación como centro expositivo, comercial y cultural del Fondo Cubano de Bienes Culturales. Sin embargo, debe celebrarse que la rehabilitación del inmueble constituye la más grande y significativa de su tipo en esta arteria del Vedado, dígase fundacional, donde confluyen construcciones de varias funciones y estilos realizadas entre los siglos XIX y XX.

Después del exitoso proyecto de Fábrica de Arte Cubano, la Estación Cultural de Línea es el segundo ejemplo más importante de rehabilitación del patrimonio industrial en esta zona de la capital, ambos realizados por estudios privados de arquitectura, que permitieron poner en valor estructuras singulares del pasado reciente. El edificio en cuestión, situado en la esquina de Línea y 18, perteneció desde inicios del siglo XX al paradero de tranvías de El Carmelo. En 1964, fue convertido en la fábrica de ómnibus "Claudio Argüelles", que ensamblaba las conocidas guaguas Girón. A partir de 1995 asumió la producción de bicicletas, última función por la que generalmente se le recuerda.

En la actualidad no mucha gente lo reconoce en toda su dimensión cultural, como parte de la génesis de uno de los barrios más importantes de La Habana, al ser cabecera de la línea de tranvías —de vapor en el siglo XIX y eléctricos a partir de 1901— que unía la más moderna urbanización de la capital con el centro histórico. De hecho, la presencia del tranvía, definió la Calle 9 como eje principal de El Carmelo y El Vedado, a partir del cual comenzaron a poblarse estos repartos y por cuya infraestructura férrea se le llamó y se le sigue llamando Línea a esa calle, casi un siglo después de desaparecido este medio de transporte.

Monumental por su escala pero de sobrio diseño arquitectónico, el antiguo inmueble es apreciado hoy por la rehabilitación llevada a cabo por el Proyecto Espacios, estudio privado de arquitectura contratado para esta obra. Fundado en 1998 por la arquitecta Vilma Bartolomé, este estudio tiene una larga experiencia en proyectos de arquitectura, diseño de interiores y mobiliario, y asesoría técnica. Cuenta además, desde 2010, con una factoría en la que producen sus diseños, lo que les permite realizar elementos que requieren gran elaboración y destreza técnica y artesanal.

Este es el caso de las más de 30 "rejas ilustradas" de gran formato que forman parte sustancial de la intervención realizada en el edificio histórico, en el cual se propusieron alcanzar un "máximo aprovechamiento de las instalaciones existentes y la óptima utilización de la luz y la ventilación natural". Cada reja es única y forma parte importante de la decoración de las fachadas. Frutos de una gran creatividad y pericia, algunos de sus motivos hacen alusión a las antiguas funciones industriales del inmueble.  

Sobre el proyecto comentó el equipo de Espacios en su perfil de Facebook: "En la Estación Cultural fue sustituida la cubierta metálica por un techo traslúcido, se rescataron las fachadas originales y se proyectaron escaleras de acceso para asegurar la circulación por distintas áreas y multiniveles. Quedó proyectado también un techo-jardín, actualmente sin realizar". El resultado es, en resumen, un espacio urbano intergeneracional, abierto a la ciudad, confortable, equipado para la recreación y el ocio, sin interferencias con el carácter residencial del barrio donde está ubicada la nueva Estación Cultural.

El proyecto, iniciado en 2018, constituye la intervención más grande dentro de un amplio número de objetos de obra que este estudio tiene programado a lo largo de los casi tres kilómetros de  la calle Línea, con los que se pretende establecerla como corredor cultural, a partir de la reanimación de varios inmuebles y espacios públicos. Entre ellos se incluye, además, la restauración de las paradas de ómnibus del Movimiento Moderno que están en uso en la vía.

Teniendo en cuenta los escasos recursos económicos que el Gobierno dispone para ello, este estudio de arquitectos se propone "una operación de 'acupuntura urbana' que, con pequeñas, pero sostenidas intervenciones, logren restituir y a la vez revitalizar sus espacios y servicios públicos". En general, son múltiples las razones que dificultan la implementación de los proyectos de arquitectura de los estudios privados en Cuba, a pesar de su necesidad y pertinencia. La más grave está en la imposibilidad de ejercer de manera autónoma, y en la poca visibilidad y oportunidad que se les ofrece a los arquitectos desde las instituciones estatales, que son las que actualmente tienen los medios económicos y legales para la ejecución de grandes proyectos. No obstante, existe una labor que puja por ir disolviendo las barreras, y una generación que se forma con grandes ansias de creación y sentido de corresponsabilidad ciudadana.

A Espacios también pertenece el diseño de las sillas Grafías (2009), creadas para el restaurante La Imprenta de la OHCH, otro interesante ejemplo de rehabilitación del patrimonio industrial que ha tenido gran aceptación e involucra la ejecutoria del sector  privado y del estatal en un proyecto valioso, que debería motivarse fuera más habitual para beneficio de todos.

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8 comentarios

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Profile picture for user Plutarco Cuero

Una golondrina no hace verano, pero es mejor decencia que barbarie ...

Profile picture for user Hermite

¿Y eso que son?¿Sanitarios publicos?

Mucha muela, poca jama apagones, y los socialistas de biblioteca de DDC limpiandole la cara a la dictadura....

No debería molestar la ausencia de un tono político en estos artículos, porque creo que la intención es informar sobre arquitectura cubana y ello se cumple con suficiencia y calidad. Obviamente nos gustaría que la autora identificara daños y responsables en el escenario actual de ruina nacional, pero la neutralidad es también un derecho. Gracias a la autora cuyo próximo artículo esperamos con interés.

Pura verborrea. Los cubanos viven entre ruinas, escombros, pestilencia, desperdicios y derrumbes. Esa es la verdadera herencia verde olivo que nos ha dejado la miserable revolución comunista.

Cuba se cae a pedazos, literalmente. Y aquí sale un artículo alabando la reparación de una casa, y de contra escrito en neolengua? Mmmm… sospechoso, muy sospechoso…😀

Profile picture for user Weston

Muy interesante este artículo. La Habana renacerá de sus cenizas, de eso no tengo dudas; pero eso ocurrirá en 20 años.

Profile picture for user Proscopito Arrechabaleta

Su optimismo es casi leninista. Para que la cuartería Habana vuelva a ser ciudad algún día habría primero que fumigarla, lo cual es lamentablemente imposible.